lunes, 25 de octubre de 2010

¿Cuál Feinmann es el peor?

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Feinmann "el bueno" es el peor
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José Pablo Feinmann y Hugo Moyano: tal para cual.

La Correpi nos recuerda que con el asesinato de Mariano suman siete los muertos por la represión en marchas o manifestaciones durante los gobiernos KK. Pero Feinmann nos amenaza: podría ser peor.

Hace ya muchos años —puedo demostrarlo, pero tendría que hurgar en papeles vetustos— que yo considero que Feinmann "el bueno" es peor que su primito, y así lo he escrito. "¿Cómo, cómo?", saltan siempre los lameculos. Si hay una cosa que me puede intranquilizar terriblemente es coincidir con los lameculos, así que cuando los veo indignados yo sé que me hallo en el buen camino. Me refiero a "mi" buen camino, el cual seguro que no es el buen camino para algunos otros.

El asunto merece una explicación, sobre la cual no me extenderé, por supuesto, porque ya la he escrito de mil maneras, como que es lo único que escribo, de un modo u otro y con distintos motivos. Pero corresponde, al menos, tirar al voleo dos de sus claves:

a) No hay un lugar "universal" para mirar la realidad, particularmente, la socioeconómica. Por lo tanto, lo que es bueno o es malo depende del lugar donde uno se encuentre. Es falso que "lo que es bueno para la General Motors es bueno para el país, y viceversa", como dijo en 1953 Charles Erwin Wilson, el presidente de esa empresa, cuando Eisenhower lo convocó para ocupar la Secretaría de Defensa; y siguió siendo falso cuando lo repitió Perón —sin mencionar a la GM—, o cuando una propaganda del Ministerio de Economía durante el gobierno de Néstor Kirchner (septiembre de 2006), con consejos a los productores de soja, terminaba diciendo: "Porque su beneficio nos beneficia a todos"; o cuando este mismo presidente dijo en un acto el 28-3-07, "la gente ya sabe que cuanto mayor sea la rentabilidad de nuestras empresas, mayor inclusión y mejores sueldos van a tener"; o como ha dicho hace pocas semanas: "A mayor rentabilidad empresaria va a haber mayor crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores"; o como repite nuestra presidenta prácticamente todos los días, aunque se entera sólo quien tiene riñones para escucharla. En resumidas cuentas, todo eso es mentira, y sobran aquí y en el mundo los ejemplos para demostrar que mis intereses y los de mi patrón no corren juntos;

b) planteado que se ha en el punto anterior el rechazo a que nadie pueda atribuirse una suerte de ecuanimidad u objetividad para expresarse en nombre del provecho de todos, corresponde refutar la idea de que se pueda juzgar a los primitos Feinmann situándolos en un plano ideal de igualdad: ellos no pontifican desde el mismo púlpito ni se dirigen al mismo auditorio. Para ser breve: lo que preconiza Eduardo Feinmann prácticamente no tiene influencia en el medio en que yo me muevo; se dirige a otra gente y es incapaz de confundir o torcer la voluntad ni de los trabajadores ni de los sectores medios con alguna inquietud social, se identifiquen o no con el “progresismo” (sea esto lo que ustedes quieran). Muy distinto es el caso de José Pablo Feinmann, quien emite su discurso desde, y se dirige hacia este sector de la intelligentsia que luego irradia sus ideas hacia los estratos no privilegiados de la sociedad. Dicho sea esto con pinceladas gruesas —pero correctas en lo esencial—, Eduardo es un comunicador de derecha —se sitúa afuera y por encima de quienes aspiran a un cambio; previene y orienta a los que toman partido por los poderosos—, y José Pablo es un contrarrevolucionario que se sitúa —o lo intenta— en nuestro campo, realizando sabotaje ideológico, modificando nuestras coordenadas y haciendo la labor de infiltrado en función de los intereses a los cuales sirve.

Voy a avanzar un poco más, mediante esta pregunta: ¿quién creen ustedes que contribuye más a la derrota y a la opresión de los trabajadores, Macri o Moyano? Si alguien responde “Macri” tiene, a mi modo de ver, y con todo respeto, una forma grave de osteoporosis neuronal, lindante con la flatulencia intracraneana. Quiero decir, por si no se notó, que, en órdenes distintos, Macri es a Eduardo Feinmann lo que Moyano es a José Pablo.

Feinmann, J. P., justificaba denodadamente, por ejemplo, la utilidad de construir con bosta, los latrocinios de los gobernantes (cuando son amigos) y el acatamiento a los dictados de los poderes fácticos. Pero ahora* se ha superado con creces: utiliza el argumento del PC durante el Proceso para apoyar a Videla (ojo, “lo que sigue a esto es un enemigo mortal”); suscribe rabiosamente la teoría del fin de las ideologías (no es posible hacer otra cosa que “capitalismo”, “políticas burguesas”), avala el mil veces canalla dictamen de la presidenta (es el muerto que andaban buscando, “el cadáver esperado”) y, todo esto, tras acusar de absolutista a Mariano Ferreyra (no quería dialogar, estaba incurso, como todo el PO, en una “interpretación totalizadora del campo enemigo”). Sí, lectora, lector: Feinmann acusa de absolutista —y, si bien se lee, de totalitario— a Mariano. ¡Feinmann “el bueno”, quien a la vez nos está diciendo, de todas las formas posibles, que “esto, o nada”! O, mejor dicho, que “esto o la muerte”.

Que se lo vaya a contar a Mariano Ferreyra.


* http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-155610-2010-10-24.html

domingo, 24 de octubre de 2010

cfk se puso la gorra

.Lista Verde, negociados y autosubsidios, ostentosos relojes de oro...: ya sabemos cómo sigue.
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"Plaza de los Dos Congresos"

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Los muchachos piolas la usan para pegar sus autoadhesivos.

Por decisión unánime de los movileros que transmiten desde allí (a veces parados al lado mismo de los carteles que dicen "Plaza del Congreso"), y con el aval entusiasta de los sabihondos periodistas que conducen las audiciones para las cuales trabajan, y también los de los medios escritos, dicha plaza ha sido rebautizada desde hace algún tiempo con el nombre de "Plaza de los Dos Congresos".
Admito que es mucho más fino llamarla así, que queda más
cool y que sería mucho más divertido tener dos Congresos que uno sólo. Incluso se podría pasar de las palabras a los hechos, y construir otro Palacio del Congreso enfrentado al que existe dejando en medio al Monumento a los Dos Congresos, el cual homenajea a la Asamblea de 1813 y el Congreso de 1816, con legisladores electos en contraturno para que la composición política de las bancas no sea la misma y se armen unas galletas fenomenales.
¡Voto esta moción con los dos brazos! (uno por la afirmativa y otro por la negativa, para ir practicando).

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viernes, 22 de octubre de 2010

Radios: cómo trataron el asesinato de Mariano

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Mariano Ferreyra: no hay consuelo.

Es un tiempo de mentira, de infamia. A los explotados nos idiotizan para que no acertemos la mano con la herida. Hoy más que nunca necesitamos la furia, pero, sobre todo, la idea. (¡Gracias, Machado!)

La información sobre el asesinato de Mariano Ferreyra emitida ayer a la mañana por las radios AM arrojó varias comprobaciones y una sorpresa.
La sorpresa estuvo a cargo de la audición de Magdalena Ruiz Guiñazú por Radio Continental, de 6 a 9: presentó un informe amplísimo, con muy buena caracterización acerca de cuáles eran las aristas laborales, gremiales, empresariales y policiales del tema, con muchos testimonios de participantes de la marcha atacada y reportajes a dirigentes del PO. Con la activa participación de María O’Donnell, Ruiz Guiñazú —a quien he criticado como se merece— esta vez se ganó mi aprobación total.
En la misma ubicación del dial la siguió Víctor Hugo Morales, quien lo primero que puso al aire, casi sin saludar, fue la voz de su patrón, Aníbal Fernández, a quien sólo interrumpió para tirarle algunos medidos centros. El jefe de gabinete se paseó por la cornisa de un modo tal que con un soplido se habría caído, como cuando pontificaba —él, el responsable de los asesinatos de Kostecki y Santillán— que había que ir tras los responsables políticos de quienes dispararon contra la pacífica marcha.

El Orákulo de Cardona no tiene límites

Pero lo que siguió, por boca de VHM, ratifica por qué aspira el podio en el ránking de los repulsivos. A las 9.15, apenas terminado el discurso de su jefe, se refirió al asesinato a mansalva como “estos enfrentamientos que se dan entre trabajadores tercerizados y los que por estar en blanco se sienten más al abrigo” y “cuidan la condición que han alcanzado”. Luego entrevistó a un capo de Télam que estaba en el congreso de agencias de Bariloche, con la misma actitud servil que a Fernández, y a las 9.29 revalidó su interpretación del crimen de Barracas al hablar de “este luctuoso episodio originado entre obreros, entre trabajadores”. Así: “entre obreros, entre trabajadores”: no pude seguir escuchándolo, créanme.
A las 10 empezó “El Patio Trasero” en la radio de Hebe. Admito que yo ya venía grogui a causa de “La Mañana” de VHM, pero lo poco que escuché me mandó enseguida a la lona por toda la cuenta. Héctor Sánchez, el conductor, comenzó tratando de inculpar a Duhalde en la emboscada de Barracas, sugiriendo con astucia “¿por qué dice que no se reunió con Pedraza, por qué se defiende si nadie lo acusó de nada?”, olvidando la maniobra de Martín García en Télam, que difundió esa noticia (falsa) a todos los medios suscriptores de la agencia del gobierno.
Como además de a Sánchez había que soportar a la locutora, que encuentra dificultades insalvables en pronunciar las palabras más corrientes (“rempresentante”, dice, por ejemplo), puse el dial en Radio Rivadavia.
Mal hecho, eso es buscarse rabiosamente el ACV.

Fabián Gianola, un peronista puro

El simpático señor Gianola, “peronista de corazón” confeso, comparte su espacio con Jonathan (o como se escriba) Viale. Cómo será la cosa que éste, al lado de aquél, parece un individuo racional e, incluso, decente. Así, respecto de la patoteada asesina, Viale intentaba darle un encuadre político, tropezando una y otra vez con las interrupciones de Gianola quien lo contradecía diciendo que “todo es por la plata”, que unos y otros lo que quieren “es la guita”, que en este caso, como en la disputa de los trabajadores del subte con la UTA, todos “van detrás de la caja”. Viale intentaba decir, muy malamente (porque un discurso como el de Gianola pone el tema en un plano tan primitivo que comprendo que desarticule la construcción de una explicación racional), que también se jugaban en el tema diferencias ideológicas, de concepción de la práctica gremial, etcétera.
Gianola clausuró el tema así: “Vos sos muy pibe, tenés veinticinco años, creés todavía muchas cosas. Yo soy grande, soy un hombre casado, y te digo: todo es por el dinero”.
Ya saben: Mariano Ferreyra murió a causa de su desmedida ambición de dinero.

¡Cómo estamos, hoy!, ¿eh?

¡Qué gran verdad la del dicho que afirma que “el ladrón piensa que todos son de su misma condición! Pero aparte de desnudar las miserias personales y políticas de los que están con un micrófono delante en las mañanas de la radio, hay que tomar nota de a qué están expuestos los oyentes; qué puede esperarse de sus actitudes políticas si esta es la “información” que reciben. Conclusión: la batalla de las ideas tiene una importancia esencial, y si la descuidamos pensando sólo en el combate en el terreno material, en el de la organización y la acumulación de fuerzas, también perderemos en éste. Como nos advertía Malcolm X: “Si no andan prevenidos, los medios de comunicación los llevarán a odiar a los oprimidos y a amar a los opresores”.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Hay quienes le tienen miedo al censo

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Hay una campaña de “En La Misma Vereda” (en la misma vereda de Moreno y los KK), titulada "No sea pelotudo y déjese censar"*, que nos increpa así:


A ver si ponen los patitos en fila:

- El que no se deja [censar], jode a todos y se jode a sí mismo

- Ud. no es el ombligo del mundo y no hicieron el censo sólo para cagarlo a Ud. No sea ególatra


Y dice, más adelante:


- Ud. dice que Moreno dibuja el Indec y Ud. sabe que dibuja sus números. O sea, no proyecte en los demás sus propios delitos y desaciertos.


¿Yo “digo”? ¿Yo, dibujo? ¿Yo, delincuente?


- Si con eso no le alcanza, tenga en cuenta que "EN LOS PAISES SERIOS" los que suelen tenerle miedo al censo son los inmigrantes indocumentados, esos que Ud. llama "piquetero", "bolita", "negro de mierda" etc. Sea conciente que se está comportando como aquellos que Ud. tanto denosta.


Eso: sea consciente de que se está comportando como los ilegales, indocumentados... y cosas peores, ¡puajjj!


Por si acaso, le aclaro: Estas preguntas no estarán en la planilla del censo, así que relájese y déjese censar, ¿ok?

Indique la cantidad de dinero que tiene en el exterior:

a) 10.000 a 50.000 dólares

b) 51.000 a 150.000

c) más de 200.000

d) ya perdí la cuenta.

Bienes muebles o inmuebles testaferrados:

a) 1 a 4

b) 5 a 10

c) 11 a 15

d) perdí la cuenta, lo sabe mi testaferro.


Néstor y Cristina, tranquilos, estas preguntas no están en la planilla: relájense y déjense censar, ¿ok?


Como hace mucho que no tiene contacto con la realidad, porque vive pegado a TN, al facebook o al twitter...


¿Pegado al twiter? ¡Más respeto con la presidenta y sus ministros, señores amanuenses!, ¿qué modo es ese de estar en su misma vereda?

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* Puede leerse completo en:


http://www.maraustralis.com/131010censo.html
o en
http://estufados.blogspot.com/2010/10/campana-no-sea-pelotudo-y-dejese-censar.html
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martes, 28 de septiembre de 2010

Los KK, a los besos con Santos


Los defensores de los derechos humanos se reconocen apenas se ven. Esto ha sucedido en Nueva York con los paladines de Colombia y la Argentina.

Cuando se produce un enfrentamiento armado es normal que el número de heridos sea de tres o cuatro por cada muerto. Sin embargo, esta proporción no se ha cumplido en algunas circunstancias, vaya a saber si por razones geográficas, climáticas o anatómicas. U otras.
Por ejemplo, en Vietnam esto tenía una explicación “lógica”: cuando las tropas invasoras quedaban dueñas del terreno al cabo de alguna batalla o escaramuza, jamás capturaban vietcong heridos, y los partes militares de EE.UU. lo explicaban aclarando que “el enemigo huyó llevándose a sus heridos”. No me pregunten cómo esta riesgosísima operación de rescate de caídos, obviamente en su mayoría en la primera línea de fuego, no daba lugar a nuevas víctimas (con la proporción señalada en el primer párrafo), pero los militares norteamericanos, y sus sucesivos gobiernos, que portan el pesado mandato de excretar libertad, democracia y derechos humanos sobre los más apartados rincones del mundo, no van a andar mintiendo, ¿OK?
En la Argentina, en tiempos de la represión de los años ’70 y ’80, la explicación no era tan diáfana. Bah, ni se molestaban en inventar una. Cuando las “fuerzas de seguridad” reventaban una casa todos sus ocupantes resultaban muertos, al igual que cuando durante un traslado de detenidos se producía un “intento de fuga”: todos los cautivos morían, “sin que hubiera que lamentar víctimas en las fuerzas del orden”, según nos tranquilizaban los partes oficiales en uno y otro caso.
Fenómenos parecidos se repiten ahora sistemáticamente en Colombia: cuando son las fuerzas del gobierno las que se imponen, no hay heridos en el otro bando, sólo muertos. Para no ir más lejos, menciono los recientes sucesos de Putumayo y de la muerte del “Mono Jojoy”: alrededor de sesenta guerrilleros muertos, ni un solo herido.
El presidente del país donde se quebrantan de ese modo inverosímil las leyes de probabilidad, y nuestros presidentes, Cristina y Néstor, se encontraron en Nueva York: besos y abrazos. Es que a nuestros campeones, está probado, la ficha de los crímenes contra los derechos humanos les demora en caer unos treinta años.
Qué va a hacer; habrá que esperar.

sábado, 28 de agosto de 2010

Uruguayidad

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Levrero, por Gabriel Ciccariello.

"Hay algo terriblemente culpable en el hecho mismo de ser uruguayo, y por lo tanto nos resulta imposible decir no clara, franca y definitivamente. Es preciso agregar un enorme palabrerío para justificar ese no, siempre y cuando lleguemos a pronunciarlo; más a menudo nos enredamos en transacciones complicadas, viciadas de irrealidad, que suelen conducir a desastres monumentales."

Esto se lee en la primera página de "Dejen todo en mis manos", de Mario Levrero (1940 - 2004), y en las siguientes acumula otras observaciones sagaces sobre la idiosincrasia de los orientales y las propias manías del narrador. Quien, oh casualidad, es un escritor, lo cual le permite deslizar unos cuantos apuntes acerca de la situación del gremio en el paisito. Como éste:

"Soy un escritor. No soy Phillip Marlowe. Ni siquiera debería aceptar una investigación tipo Biblioteca Nacional. Pero aquí no existe la profesión de escritor, y el escritor está obligado a hacer cualquier cosa, excepto —naturalmente— escribir, si quiere continuar sobreviviendo."

Libro no indicado para leer en el colectivo, porque los otros pasajeros lo pueden tomar a uno por loco cuando estalla en risas incontenibles, no es tampoco un modelo para posicionarse políticamente —más bien es útil para acertar, sustentando las posturas contrarias—, pero, por suerte, Levrero, en estas páginas, no insiste en inculcarnos sus ideas (salvo subliminalmente).

Bien mirada, la frase que encabeza este texto refleja el carácter de quienes profesan una ideología centrista —tirando a la derecha— como el autor, y no el de los uruguayos que luchan por el cambio y miran la realidad de frente.
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miércoles, 25 de agosto de 2010

Un lector. Un inocente lector, como usted y como yo

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Veladero: así nos va a quedar el agujero.
(Foto: masalladelabiologia.blogspot.com)
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En Perfil se lee una nota* titulada “Maradona reapareció con Scioli”, que cuenta que el Diez jugó un picadito para el equipo del gobernador, “Los Piqueteros de Villa La Ñata”, el cual se impuso por 16 a 10 a “Yunque”, equipo conducido por el empresario Alejandro Gravier, esposo de Valeria Mazza. Entre los comentarios de lectores está el de carlos [sic], quien celebra la puesta en marcha de Veladero.

—¿Veladero?

¡Sí, boludo, Veladero! ¡En qué hablo yo, boludo!, ¿en turco?
Cuidadoso, prolijo, atento a la redacción y al formato de su “comentario”, carlos nos informa que “es la mina de oro más rica del país y el año que viene ubicará a la Argentina entre los principales países productores del planeta”.

—¡Vamos Argentina, todavía!

“A partir de hoy los ojos del mundo y del país están puestos en Veladero. No es para menos —continúa carlos—. En cuanto a reservas, Veladero figura en la posición número 17 dentro del top 20 mundial. Pero hay buenas noticias. Esa posición puede mejorar en el futuro.”

—¡Veladeee... Veladeee...! ¡Que la sigan chupando!

“...el gobierno calcula que en todo el predio de Veladero, es decir los 3.000 kilómetros cuadrados otorgados en concesión a la Barrick, pueden haber hasta 30 millones de onzas”, agrega, pero puntualiza (en su comentario al picadito jugado en Villa La Ñata) que eso no significa que Barrick, la empresa concesionaria, vaya a extraerlas todas, pues entre otras limitaciones tendrá en cuenta el cuidado del ambiente.

—Y, claro: es una empresa extranjera, responsable. Además está el gobierno nuestro detrás del asunto, ¿no?

“Hay que destacar que con la contribución de Veladero —redondea carlos—, Argentina escalará puestos en el ranking mundial, ya que se espera que su producción anual sea cercana a las 700.000 onzas de oro en los primeros tres años.”

—¡¡Vamos a ser campeones mundiales en oro, también!!

¿La cazaste ahora, boludo?: karlos la sabe lunga. Todo tiene que ver con todo: Maradona, la presidenta, el fútbol, la Barrick... Dentro de poco el oro me va reventar los bolsillos. Treinta millones de onzas, a mil dólares la onza, me tocan...

*http://442.perfil.com/2010/08/23/maradona-reaparecio-con-scioli/
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domingo, 8 de agosto de 2010

Toros y filosofía


Pregunta filosófica por excelencia.
(Forges.)

Jesús Mosterín (catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona) escribe en “El País” una nota —El triunfo de la compasión*— en favor de la supresión de las corridas de toros, postura que comparto. Para ello despliega argumentos buenos, dudosos, y uno muy cuestionable, viniendo de quien viene: un catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona.

Es éste:

[...] Los defensores de la tauromaquia siempre repiten los mismos argumentos a favor de la crueldad; si se tomaran en serio, justificarían también la tortura de los seres humanos. Ya sé que los toros no son lo mismo que los hombres, pero la corrección lógica de las argumentaciones depende exclusivamente de su forma, no de su contenido. En eso consiste el carácter formal de la lógica. Si aceptamos un argumento como correcto, tenemos que aceptar como igualmente correcto cualquier otro que tenga la misma forma lógica, aunque ambos traten de cosas muy diferentes. A la inversa, si rechazamos un argumento por incorrecto, también debemos rechazar cualquier otro con la misma forma. Incluso escritores insignes como Fernando Savater y Mario Vargas Llosa, en sus recientes apologías de la tauromaquia publicadas en este diario, no han logrado formular un solo argumento que se tenga en pie, pues aceptan y rechazan a la vez razonamientos con idéntica forma lógica por el mero hecho de que sus conclusiones se refieran en un caso a toros y en otro a seres humanos.

(Los destacados me pertenecen.)

Nótese que todo el párrafo se refiere al aspecto formal de la lógica, pero al final Jesús Mosterín (catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona) realiza la prestidigitación de que la imputación a sus contradictores es en función del rechazo por parte de ellos del aspecto material, el contenido de las conclusiones.

Consideremos el siguiente silogismo:


Matar y comer animales es lícito;

el hombre es un animal;

matar y comer hombres es lícito.

Está perfectamente justificado aprobarlo desde el punto de vista de su corrección formal, así como también rechazar sus conclusiones —que, como se ve, no se pueden desdeñar alegremente como "mero hecho"—, porque el contenido de las premisas es pasible de exámenes más finos, que escapan a la simplicidad de esa estructura lógica.

No tengo la prueba a mano, pero apuesto a que los defensores de la tauromaquia no han rechazado por su corrección lógica (así, literalmente) razonamientos en contra de las corridas de toros, a la vez que aceptaron otros de similar forma lógica si estaban en favor de ellas. Y también estoy seguro de que ni Savater ni Vargas Llosa han incurrido en esa torpeza, puesto que sin duda son más inteligentes (no hablo de honestidad ni de humanidad) que Jesús Mosterín (catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona).

Siempre, sin excepción, sostengo que lo importante es ir por el mundo con un sistema de ideas coherente que sirva para comprender la realidad y actuar sobre ella con el resultado apetecido. Insisto: es mejor tener un cuchillo que corte, aunque a veces nos lastimemos un dedo, que tener uno que no corte, para evitarnos esos problemas. Ejemplifico la insistencia en un orden que está siempre en el candelero: aunque haya curas y monjas “buenos”, aunque organicen comedores para darles de comer a cincuenta pibes, aunque conforten a los desesperados y a los postrados, ellos en conjunto, el pensamiento mágico que sustentan, las esperanzas de ventura extraterrena y la estructura de poder temporal de la Iglesia están al servicio de la injusticia y la explotación y son en gran parte los causantes del hambre, no de los cincuenta pibes, sino de todos los hambrientos. Recontrainsisto: es preferible tener un cerebro estructurado coherentemente, aunque a veces derrape, que tener una opinión correcta sobre la tauromaquia fundamentada de un modo que destruye el instrumento lógico, como pretende Jesús Mosterín (¡catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona!).

*http://www.elpais.com/articulo/opinion/triunfo/compasion/elpepuopi/20100509elpepiopi_11/Tes)

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lunes, 2 de agosto de 2010

Si hubo otro modo posible para mí no lo quisiera


Perdonen por creerlo
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Antes de los treinta en el poder o muertos.
Éramos jóvenes, éramos muchos, y habíamos entrado en la vida solamente para cambiar el mundo.
La vida pasó, y nada fue como decíamos. Fue la cárcel, fue la tortura, fueron los miles de muertos.
Aún así, cuando nos encontramos, el recuerdo de la ilusión de muchachos llena todavía el corazón, que se animó un día a creer tanto.
Entonces siento que si hubo otro modo posible para mí no lo quisiera.
Porque, y perdonen por creerlo, le debo a aquella ilusión la alegría de haber conocido a algunos de los mejores.

Carlos Liscano.

http://postaportenia.blogspot.com

viernes, 16 de julio de 2010

La gente: modos de uso

L.
La gente va muy bien

La gente va muy bien en cualquier acto público
para llenar la cancha
y hacer la ola.
La gente va muy bien para ilustrar catálogos,
para consumir mitos
y seguir la moda.

La gente va muy bien para construir pirámides,
para tirar del carro
y hacer el amor.
La gente va muy bien para formar ejércitos
y para dar ambiente:
¡Viva la gente…!

La gente va muy bien para contarles cuentos,
para darles porrazos
y venderles ungüentos.
La gente va muy bien… La gente va muy bien
para decir que "SÍ",
para decir "AMÉN".

La gente va muy bien como ejemplo de bípedo
que llora, se enamora
y usa zapatos.

La gente va muy bien para suscribir pólizas,
acatar las consignas y pagar el pato.
La gente va muy bien como dato estadístico,
anónimos comparsas
de este culebrón.
La gente va muy bien, yo puedo asegurárselo.
Conozco a esos plebeyos...
¡Soy uno de ellos...!

La gente va muy bien para aplaudir al jefe,
animar el paisaje
y preservar la especie.
La gente va muy bien... La gente va muy bien,
para decir que "SÍ"
para decir "AMÉN".

La gente va muy bien... La gente va bien.
La gente va muy bien, pero que ¡muy bien!
La gente va muy bien para decir que "SÍ"
y por eso, TAMBIÉN,

la gente va muy bien para enjugar las lágrimas,
para darse un abrazo
y entrar en calor.
La gente va muy bien para vencer obstáculos,
para darnos sorpresas,
recobrar la memoria y emplear la cabeza
para cambiar la historia
y unidos buscar el camino que lleva al Edén.

La gente va muy bien.

Joan Manuel Serrat.
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domingo, 4 de julio de 2010

Matete mental de máxima pureza

. Forges (modificado).

La Volpe formuló “aclaraciones” acerca de sus expresiones en el sentido de que en el partido entre los seleccionados de México y de la Argentina prefería que ganaran los primeros:

"Si dije que quería que ellos ganaran fue porque sé que para México es dificilísimo. Si Argentina pierde no pasa nada, todos siguen siendo figuras, pero en México hay 100 millones de personas que quieren salir del estancamiento."

¿Quiénes son los “todos” que siguen siendo figuras aunque el seleccionado argentino pierda? ¿Los cuarenta millones de argentinos?
Más bien, parece que se refiere a los jugadores. Sin embargo, al mismo respecto, ya no habla de los cracks futbolísticos de México, sino que por arte de magia aparecen “100 millones de personas que quieren salir del estancamiento”, y que para ello requieren de un triunfo de su seleccionado.
¿Será verdad que si los sumergidos se alucinan frente a los televisores, se compran la remera “oficial” de su selección y se enajenan en la suerte de hiperprofesionales cuya situación es la antítesis de la de ellos, se ponen en camino de salir del estancamiento?
¿O será todo lo contrario?
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La ensoñación del muchacho peronista

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El que no salta es un holandés

. Ellos no eran holandeses, seguro.

El viernes 2 Buenos Aires fue invadida por holandeses saltando. Y tocando bocina. Y haciendo sonar las cornetas. Y abrazándose.
Vendedores de panchos, comerciantes, alumnos de universidades y colegios, barrenderos...
No parecían holandeses, pero andá a saber.
Yo también prefería que ganaran los holandeses, porque un triunfo futbolístico relevante es menos devastador para ellos que para nosotros, los del Tercer Mundo, que reunimos la doble condición de enajenados y hambreados.
Pero al presenciar las explosiones de alegría que provocaron en las calles el segundo gol holandés y el final del partido comprendí que subestimé la capacidad de mis compatriotas de rebajarse y de infligirse daño a sí mismos.
Vi, una vez más, ese regocijo enajenado, esa alegría por el mal ajeno, envidiosa y enferma, que proclama —y remacha— la propia inferioridad.
Los mismos que se llenan la boca con la hermandad latinoamericana, con la insondable distancia entre el Sur explotado y el Norte expoliador, estallaban de felicidad ante la derrota de los vecinos morochos.
—Vos no entendés nada, gilito. ¿No sabés la pica que tenemos en fútbol con los brasucas? Lo otro es aparte.
¡Ah!, ¿es aparte? ¿Quiere decir que sería legítimo, también, desear que pierda el seleccionado argentino para que ganen los argentinos (de abajo)? Es bueno que lo digan.
Hace 32 años, millones de argentinos, con la cara desfigurada por la idiocia, cantaban “el que no salta es un holandés”: los holandeses eran los que se habían retirado de la cancha de River sin recibir sus medallas, dejando a Videla con su mano ensangrentada tendida.
Y ahora somos todos holandeses, porque ellos les ganaron a los “brasucas”, a los “macacos”.
Los argentinos somos unos piolas bárbaros.

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lunes, 28 de junio de 2010

La viva imagen del Che...

....adaptada a los tiempos que korren, claro...
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viernes, 11 de junio de 2010

Vespasiano, un precursor

. El Coliseo era lo que hoy es la TV

La construcción más imponente de la Roma del imperio fue el Coliseo, y esto porque llegó a ser una política esencial del Estado que nadie quedara al margen del circo. Es fama que cuando el emperador Vespasiano pergeñó la erección de ese descomunal estadio, que permitiría tanto al patriciado como a la plebe disfrutar en común de la diversión, bautizó su proyecto con el nombre de "Circo para Todos". Este Vespasiano sí que era un lince, ¿no?
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jueves, 10 de junio de 2010

Fútbol: ¿usted creía que éramos los únicos?

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No, no somos los únicos en utilizarlo para distraer la atención y las energías de la población, y quizá ni siquiera somos los peores en eso, aunque no andaremos lejos.
Leo una nota* de Daniel Lizárraga y Beatriz Pereyra, titulada “Calderón y Aguirre: la mancuerna mediática” (“mancuerna”: pareja de animales atados por los cuernos). Dice:
El uso político del fútbol se está llevando al extremo en México. Montado en los quehaceres de la selección mexicana, Felipe Calderón [el presidente] ataca con sus arengas de unidad envueltas en el discurso deportivo, mientras que Javier Aguirre, el técnico del equipo tricolor, se ha convertido —alejado ya de sus convicciones izquierdistas— en punta de lanza del mandatario. En el mayor de los excesos, Aguirre comparó al presidente mexicano con Nelson Mandela. Por si fuera poco, se paró al pie del Ángel de la Independencia [un monumento de la capital mexicana] y, con un lenguaje mimetizado del oficial, nos recetó una perorata con resabios
de informe de gobierno.
El presidente Felipe Calderón se presenta como un devoto del fútbol. Frecuentemente ataviado con la camiseta verde, al menor pretexto se deja ver con la selección mexicana que participará en el mundial de Sudáfrica. Con sigilo, su gobierno se aprovecha políticamente del equipo tricolor y de su director técnico, Javier Aguirre, antes de que se mueva el balón en Johannesburgo.
Sin saberlo, los jugadores y Aguirre han servido al gobierno: primero como señuelo para hacer desaparecer a Luz y Fuerza del Centro (LFC) [gremio que sostiene un largo conflicto], luego como estandartes para llamar a la unidad nacional en la guerra contra el narcotráfico, como comodines de una campaña publicitaria de programas oficiales y, por último, como arietes en los festejos patrios de 2010.
[...]
En nuestro país, ya sabemos: el fervor popular y la avidez de los comerciantes por aprovechar la onda, que hasta los lleva a uniformar a su personal con la camiseta del seleccionado argentino, hacen que encontremos la celeste y blanca allí donde posemos la mirada. No caben dudas de que el ciudadano de a pie, en trance hipnótico, ya no discierne bien —si es que alguna vez pudo hacerlo— entre lo que es la suerte de la patria y la performance de los que representan a la AFA en Sudáfrica.
¿Quién podría encarnar mejor este trastorno mental colectivo?: por supuesto, nuestro “Aguirre”, claro, que es capaz de decir —con la mezcla de mala fe e idiocia que es su característica— que quienes lo critican “son antiargentinos”.
Para empeorar las cosas, tengo la convicción de que tiene a sus órdenes el mejor plantel del mundial.
Y lo que puede resultar de eso, combinado con la peste emocional a la que acabo de aludir, lo vamos a pagar muy caro.

*http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/80053
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EG, la que trepa sin soga


Víctor Hugo Morales, que está agarrando groso de la manga ancha del gobierno —el peronismo siempre paga (con nuestra plata)—, emite un tramo del diálogo de Esther Goris con Grondona en el cual ella repite una y otra vez el concepto de “pluralidad de voces”: es lo que quiere el gobierno, y a lo que aspira con la Ley de Medios, dice.
Es un chiste (un chiste peronista): en los medios que el gobierno controla hay una uniformidad totalitaria del pensamiento: ni una voz que no alabe al kirchnerismo, ninguna apertura a las otras visiones ni a otros actores sociales —partidos, gremios, organizaciones sociales barriales o de desocupados— que no comulguen con el partido gobernante. Las mismísimas noticias que no favorecen al gobierno son ocultadas, de un modo rayano en el absurdo, porque lo hacen incluso con temas que son de notoriedad y comentario general.
En el audio, Esther Goris defiende ante Grondona la postura del gobierno, y Grondona le pregunta “¿la ‘TV pública’ es un ejemplo de pluralidad”. Goris, que es loca y obsecuente, pero no tiene un pelo de estúpida, responde “'6, 7, 8' es un programa de debate, que le contesta a lo que dice la oposición”. Un ejemplo más —podría hacerse una lista casi infinita— de prestidigitación indecente: se le pregunta por la “TV pública” y ella contesta sobre “6, 7, 8”. Como no tengo TV, y aunque tuviera no vería a Grondona, como no fuera para criticarlo, no me consta si el golpista —que será indecente y mentiroso, pero no tiene un pelo de estúpido— se tragó la artimaña de Evita Goris. Pienso que no. Pero no puedo saberlo, porque el segmento de diálogo —no sé si editado— me llega vía la audición de VHM, quien corta la grabación inmediatamente después de la respuesta de la trepadora EG.
“Pluralidad de voces”: si no fuera terrible, sería gracioso.
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miércoles, 9 de junio de 2010

lunes, 7 de junio de 2010

El conflicto social en clave racista

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Esta es la propaganda —quizá la tapa de su disco— de un grupo musical que no desea que ignoremos su índole racista. No obstante, seguro que ellos miran a Marx, Lenin y Trotsky un poco por encima del hombro, como que no la tenían del todo clara.
Sí: tenemos el enano fascista metido adentro, doble rosca.