jueves, 30 de diciembre de 2010

Gauchos light

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La imponente figura casi llenó la puerta del boliche. Al ver a Paredes bebiendo en el mostrador, bramó:
—¿Usté anda diciendo que anoche nos estuvimos besando en lo oscuro?
Sorprendido, el aludido balbució:
—¿Yo, Muraña? ¿Cómo puede...? ¡Jamás haría eso...! ¡Jamás!
—Entonces, nos han visto —murmuró abatido Muraña, acercándose.
—Bueno, compadre, desde el principio sabíamos que eso podía pasar. Vamos, tómese un trago; tranquilícese.
—¿Qué haremos? ¿Adónde iremos a parar?
—Dicen que lo de Mendiguren se pone bueno a esta hora.
El recio rostro de Muraña se desencajó, y negó, casi sollozando:
—¡No!: ¡con tanta habladuría, tanta incomprensión...!
—Sosiéguese, nos observan, no la complique —Paredes bajó la voz—. Mire, hay un fotógrafo, disimulemos.
—¿Dónde...?—Muraña giró el rostro hacia el salón— ¡Ah!, ¿qué cuenta, amigazo? ¡Sáquenos una foto brindando con este paisano!
—¡Eso! ¡Choquemos los vasos! —apoyó Paredes.
Los gauchos miraron el objetivo y dijeron al unísono:
—¡Felices fiestas para todos!
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lunes, 27 de diciembre de 2010

Nombres propios impropios...

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...y otras calamidades
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Foto: "Pato sirirí", Pablo Rodríguez.

Padres dementes y un Estado que, salvo para imponer el orden explotador, no tiene autoridad para asegurar un mínimo de racionalidad social dan por resultado situaciones risibles… que no causan risa.

Llevar un apellido que se preste a la chacota siempre representa un riesgo: el de encontrarse con alguien de mentalidad estólida que se encarnice de modo más o menos ostensible sobre esa particularidad. Por cierto, no escasean los infradotados que, a falta de otro mérito para experimentar una superioridad sobre sus semejantes, se burlan de algún nombre o apellido, como si eso pudiera elevarlos.

Cuando se es chico las burlas de ese tenor son capaces de agriar el carácter y originar una personalidad retraída y resentida, porque el ensañamiento de los otros pibes puede no tener tregua ni término, y se carece aún de los recursos personales para compensar esa contra. Claro que también esa adversidad puede fortalecer una personalidad y hacerla invulnerable.

¿A qué viene esto?: a que reencontré unas anotaciones que tomé hace muchos años, cuando me tocó corregir los padrones electorales. No la totalidad del padrón, sino una parte, digamos unas decenas o centenas de miles de datos de electores. Pero esa fracción del total bastó para que me topara con detalles asombrosos, que entonces registré cuidadosamente, con nombre completo, localidad, etc. En el orden de los apellidos anoté, por ejemplo, Pústula, Ruina, Pólvora, Vaca, Fea, Coito, Perro, Perra, Zorra, Boluda, Balín, Seaturro, Zapato, Piernavieja, Espantoso, Culo, Concha, Laconcha, Forro, El Busto, Limones, Teta, Tetilla, Verga. El curioso —o el desconfiado— los puede encontrar también en la guía telefónica.

Pero los apellidos, lo sabemos, vienen adheridos a nuestra prosapia, representan la continuidad del linaje familiar y, además, cambiarlos es un trámite complejo y supeditado al criterio del juez. Lo que me preocupa es el tema de los padres que condenan a sus vástagos a llevar nombres de pila ridículos e incluso ofensivos hacia sus personas. Yo estoy absolutamente en contra de que se pueda poner cualquier nombre: los nombres de los varones, por ley, debieran ser elegidos entre José, Pedro, Ricardo, Alberto y una docena más, y los de las mujeres entre Ana, Marta, Ester, Lucía, María y otros pocos, pero normales y decentes. Esta disposición legal podría completarse con otra que estableciera que a partir de los veintiún años el ciudadano pueda tramitar un cambio de nombre, y si quiere llamarse Sorullo, Ñanquetruz o Racarraca, allá él.

Algunos padres se entretienen incluso en buscar combinaciones llamativas de nombre y apellido, o estas surgen por descuido, o al integrarse con la profesión del ciudadano o ciudadana. Tales los casos de Argentina Presa, Argentina Medicina, Urbana Radio, Blanca Blanco, Letra Lila Blanco, Raro Salto, Blanca Concha, Carlos Culo (odontólogo), Flordelinda Bustos, Pablo Vaca (carnicero), Dalia Jardines.

Pero confío en que el resumido listado de nombres estrambóticos copiados de los padrones, que transcribo a continuación, lleve a quien lo lea a compartir la convicción de que los nombres que los padres puedan imponer a sus hijos deben ser extraídos de una lista rigurosamente limitada.

Aquí van, empezando por los del padrón masculino:

Beato
Irrito
Perfidio
Ardor
Gil
Aspirino
Flor
Casto
Damo
River
Independiente
Solitario
Electo
Demencio
Marto
Universo
Néctar
Nueve de Julio
Digno
Catedral
Pasión
Puro
Orrito
Susano
Redondo
Querubín
Padre
Hitler
Desposorio
Oservando
Presbítero
Bebito
Luzbel
Biplano
Longines
Aerolito
Cacho
Glorioso
Caín
Correntino
Ídolo
Altivo
Normal

Nombres de pila del padrón (¿madrón?) femenino:

Anélida
Transfiguración
Lela
Irrita
Edicta
Neófita
Oseanía
Actividad
Democracia
República
Esclavitud
Traslación
Pura Luz
Humilde
Perpetua
Vespertina
Severa Iluminada
Cátedra
Estralación
Tranquilina
Gringa
Vicia
Sustituta
Expedita
Beata
Víncula
Digna
Olvido
Nimia
Holanda Ilustración
Dulce Nom de Je
Tranfig
Suplicia
Parisina
Limpia
Sietelinda

Algunos nombres, de unos y otras son, más que nada, curiosos, como Cacho, Padre, Bebito, Gringa o Nimia. Pero otros son brutales y rencorosos, tales Vicia, Suplicia, Luzbel, Demencio o Perfidio. Por suerte hay uno Normal, al menos.

Pero si aquella corrección de padrones me dio ocasiones de sentir disgusto, también tuvo su momento delicioso, cuando leí en un registro cómo había anotado el empleado el domicilio del elector: “calle Saint (ex Superí)”.

Che, a vos, funcionario del Registro Civil: bruto y todo, te mando un beso. Pasan los años, y cada vez que me acuerdo de tu inspirada ineptitud me hacés sonreír.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

Tragedia griega en la calle Pepirí

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Las cosas no suelen ser como nos las cuentan.

En la Argentina pocos crímenes cometidos por policías son esclarecidos por la denuncia y la acción de sus propios compañeros. Pero a veces esa práctica se vuelve dolorosamente contra ellos mismos.


—¡Gorosito...! ¡Gorosito...!
Un hilo de voz, apenas, quebrado por el dolor y por el miedo. Miedo a algo que a todos nos espera al final del camino, pero que para Christian —26 años colmados de proyectos, deportista, diseñador gráfico, empleado de Metrogás— hasta un minuto antes sonaba tan remoto que era como si no existiera.
Pero ahora estaba ahí, acechando. ¿Cómo podía ser? ¡No, no podía ser!: él había estado esa tarde haciendo pesas en el Círculo de Suboficiales de la Policía Federal; venía de comer rico en casa de la abuela, y ya paladeaba el final de un día perfecto, porque su madre le había dicho por teléfono, un rato antes:
—No te demores en lo de la abu: ¡mirá que te preparé budín de pan!
Su postre preferido. Pero tendría que esperar, quizá. Desde hacía un minuto en su vida se habían mezclado imágenes de otra película, incomprensibles. Y ahora estaba tirado en la vereda, a pasos de su casa. Los policías habían disparado contra él, y entre ellos estaba ese amigo de papá, el sargento Gorosito.
Llamó de nuevo, quedamente, con miedo casi de respirar, sintiendo que las energías se le escapaban. Y ese dolor terrible, ahí, en la ingle.
—¡Gorosito...! ¡Gorosito...!
Eran las 23.45 del 3 de diciembre de 1997.
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Láquesis enrolla lo que hiló Cloto

—Gorosito, el chorro te está llamando —le dijo otro policía al sargento.
“Le puse la pistola martillada en la cabeza y le grité: '¡Hijo de puta, de dónde me conocés'!”, le confesó el sargento Hugo Gorosito al sargento Carlos Alberto Robles, padre de Christian.
Los policías se habían emboscado en la heladería de Pepirí 605, esperando que unos sospechosos de haber asaltado una pizzería de las inmediaciones pasaran por la vereda buscando el auto que los esperaba con el motor en marcha un poco más allá. Así lo hicieron: cuando un trío de jóvenes terminó de pasar frente a la heladería, salieron en tropel y al grito de “¡Alto, policía!” descargaron sus armas contra ellos.
Christian alcanzó a darse vuelta y se quedó quieto, tratando de demostrar con su actitud que no tenía nada que temer, ni propósitos agresivos y ni siquiera de escape, o de protegerse (por ejemplo, arrojándose al piso). Fue peor: le pegaron catorce balazos a mansalva, desde cinco metros de distancia, hasta que lo derribaron.
Gorosito estaba a punto de rematar al caído (el otro sospechoso muerto, según reveló la autopsia, tenía doce impactos de bala; uno de ellos en la cabeza disparado desde muy corta distancia), cuando lo reconoció: precisamente del Círculo de Suboficiales, donde el joven iba a hacer pesas y él a practicar full-contact con el padre de Christian, el sargento Carlos Robles.
Los padres de Christian oyeron desde su casa la seguidilla de estampidos. Carlos, que se estaba bañando, le dijo a su mujer que llamara a lo de la abuela para que el muchacho no saliera a la calle, pero éste ya había partido. El policía se secó apenas, se puso un short y saló a la calle con el arma envuelta en una toalla.
Yo conozco —o conocía— muy bien el lugar; hasta un par de años antes de este episodio íbamos muy a menudo con los chicos a esa cadena de plazas y plazoletas —José C. Paz, Nicaragua (en realidad, un descampado), que hacia el norte enlazan con el Parque Patricios—, y a la vuelta comprábamos helado en Vía Pepirí, que así se llamaba la heladería.
Hasta ahí corrió Robles para encontrar —sin poder entender lo que veía— a su hijo en el suelo, acribillado a balazos y rodeado de policías, todos conocidos.
—¡Papá, hacé algo que me duele la pierna! —le rogó Christian.
“Papá, hacé algo”: ese mocetón robusto, seguro de sí, volvía a ser un niño indefenso que todo lo esperaba de la omnipotencia del padre.
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Átropos corta el hilo

El Tribunal Oral 26 concluyó que la jueza "no fue debidamente informada sobre la [existencia de una segura] víctima inocente, y que ésta tenía diez impactos" en la región genital que le provocaron la muerte, más otras siete heridas de bala en distintas partes del cuerpo. La investigación previa fue realizada por la División Robos y Hurtos, a la que pertenecían los ocho policías involucrados, la cual giró la causa al juzgado de instrucción recién después de dieciséis días de producidos los hechos. En el transcurso de ese proceso, y el judicial que siguió después, se perdieron pruebas, se omitieron pericias, se anularon juicios por razones técnicas, renunciaron fiscales.
Sabemos, ¿o no?, cómo son los juicios a policías: todo se entorpece, se enturbia, desaparecen pruebas y se fabrican otras. Al cabo de ocho años el único imputado, el oficial principal Arena, fue condenado a tres años de prisión en suspenso por el delito de “homicidio por imprudencia”.
Arena "tenía mucho peso" en Robos y Hurtos —dice Carlos Robles—, "armó la ratonera" para los asaltantes en el medio de la cual cayó su hijo. "Este era un proceder habitual de esa basura, un asesino en potencia", agregó. “Querían matar a los sospechosos, no detenerlos. Y si no reconocían a mi hijo, seguro que lo remataban y le 'plantaban' un arma."
Eurípides no podría urdir la trama de esta tragedia mejor que el padre de Christian: cuántas cosas sabía —del proceder de la fuerza de que formaba parte y de sus colegas—, pero calló mientras los muertos eran los hijos de otros. Y así, con silencios y complicidades fue tejiendo la fatalidad que un día aciago se abatió sobre él y su familia.
Porque cuando ese manto estuvo listo Átropos cortó el último hilo: Christian murió —demasiado resistió— un día y medio exactos después de ser herido.
Ya se sabe que en estos casos son los inocentes —¡qué déspota puede ser el dolor!— los que se llenan de reproches, mientras los culpables los avientan lejos de sí: “Si yo no le hubiera pedido que se quedara a cenar”; “si yo no le hubiera dicho que se apurara, que le había preparado budín de pan”. La abuela murió a los pocos meses, y su marido no mucho después. La madre no sabe lo que es sonreír sin que el cuchillo del recuerdo transforme la sonrisa en un rictus de amargura.
Y hasta a mí la esquina de José C. Paz y Pepirí me fue negada para siempre. No quiero —pero sé que sucedería— pasar por allí y oír esa voz apagada, casi un quejido, que clama:
—¡Gorosito...! ¡Gorosito...!
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jueves, 2 de diciembre de 2010

Una cartera Luis Vuitton de €18 millones

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.Una cartera Luis Vuitton de €18 millones

La cartera es mía, mía.

No es exactamente una de las que gusta lucir nuestra presidenta, sino la cartera de stock options con cuya venta un ejecutivo de Luis Vuitton ganó €18 millones de un saque. Las stock options son los incentivos en forma de opciones sobre acciones que reciben los directivos de empresas en función de los objetivos alcanzados.

Así nos lo cuenta Alejandro Teitelbaum en “Los gobiernos han cedido el poder a las transnacionales”*. Y se pregunta: ¿Qué tendría que hacer una persona trabajando, dando clase, en un hospital, haciendo un servicio a la sociedad para ganar 18 millones de euros?. Y se contesta: No una, sino “quince personas con un salario de 2.500 euros tendrían que trabajar durante 40 años para conseguir lo que el directivo de LVMH (Moet Hennessy Louis Vuitton) logró en media tarde. Esos quince tipos fabricando, prestando servicios, manejando autobuses, etc., tardarían cuarenta años con ese buen salario, mientras que este capitalista necesitó unas horas para lograrlo y sin hacer ningún servicio a la sociedad”.

Para empezar, menciono mi pequeñito orgullo, como argentino, porque mi presidenta, con sus compras, ha contribuido al éxito comercial de esa prestigiosa empresa. Además, como me gustan las cuentas claras, advierto que si contamos el aguinaldo, presente en la mayoría de las legislaciones, hacen falta sólo €2.300 para alcanzar la suma de €17.940.000 en 40 años, en las condiciones especificadas por Teitelbaum.

Claro que si el ejecutivo de esta historia colocara sus milloncetes a una tasa conservadora del 5% anual, reinvirtiendo los intereses, al cabo de 40 años, mientras los laboriosos trabajadores juntaban dieciocho palos euro sobre euro, él hubiera acumulado un capitalito de €126.720.000.

Y, ¡qué pretenden!, ¿las quieren todas servidas, los trabajadores?

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*http://opsur.wordpress.com/2010/11/22/%C2%ABlos-gobiernos-han-cedido-el-poder-a-las-transnacionales%C2%BB/

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lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Cómo llegamos a esto?

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Escucho en la radio a un locutor que dice, con total naturalidad: "Nuevo BMW. Diseño que seduce, tecnología que enamora".
Una vez, hace ya tiempo (yo no me lo esperaba de él) un fulano me mandó, acerca de un modelo nuevo que había salido: "Ese auto me calienta".
Estamos jodidos.
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sábado, 20 de noviembre de 2010

Vuelta de Obligado: Día de la Canallada (2a. parte)

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(Continuación.)

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El bloqueo

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q) Lo que sucedió en ese año y en los que continuó el bloqueo agota la capacidad de asombro: “Poco a poco se traba relación amistosa con los intrusos adversarios, y Mansilla autoriza a que se les suministren víveres frescos en ciertos puntos determinados de la costa, y recibe la visita de jefes y oficiales. Tanto se estrecha la amistad que los bloqueadores solicitan autorización de bajar a tierra firme. Piden se les faciliten cabalgaduras con el deseo de galopar en la llanura que les asombra y atrae por su inmensidad, poder cazar y salir del aburrimiento de la perezosa vida de a bordo”. Mansilla mismo dio traslado de esa petición a Buenos Aires, la cual, por lo menos en el aspecto formal, no prosperó (Ministerio de Relaciones Exteriores, carpeta VII, legajo B, documentos citados por Néstor S. Colli, “Rosas y el bloqueo anglofrancés”, Editora Patria Grande, Buenos Aires, 1978).

Destacan estos autores que Rosas no sólo les entregó víveres frescos a los bloqueadores, sino que compensó la paralización de los negocios facilitando a los comerciantes —principalmente a los ingleses— el depósito de las mercaderías y eximiéndolos de los impuestos.

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La negociación, el arreglo. Contexto

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r) Hemos visto que la flota invasora, gracias a la decisión de Rosas de no llevar muy lejos su oposición armada, cumplió —si bien, como toda guerra, no fue un paseo— con sus objetivos militares. Donde resultó cierto, en cambio, aquello de "navegar tantas leguas, venirse al cuete", fue en su fin esencial: para José María Rosa (ob. cit., tomo V, p. 219) la expedición comercial fue un completo fracaso. Luego de algo más de seis meses que la escuadra anglofrancesa había pasado por la Vuelta de Obligado, la expedición, cuya rentabilidad se daba por segura, resultó un fiasco. Corrientes, empobrecida por tantos años de guerra, no fue ni el asomo de un buen mercado. Tampoco Paraguay, ya que su líder, Carlos Antonio López, no se dejaba engañar con promesas de libre comercio y exigía, antes de cualquier acuerdo comercial, el reconocimiento de la independencia paraguaya por parte de los interventores.

s) Si bien fue lo más importante, no fue lo único que terminó inclinando la balanza hacia un arreglo: Estados Unidos, preparándose ya para su papel de mandamás de América, reprobó duramente la intervención anglofrancesa; los comerciantes ingleses en Buenos Aires, con más discreción, comenzaron a quejarse por la merma de sus negocios a causa del bloqueo; aquí y en Londres, los tenedores (“bonholders”) de los bonos del empréstito de la Baring también reclamaron el cese del bloqueo ante el Foreign Office porque la Confederación suspendió los pagos, que se hacían con los ingresos de exportación e importación, ahora casi inexistentes.

Y, como si todo esto fuera poco, la revolución de 1848 aconsejó a las monarquías absolutistas de Europa no distraer fuerzas militares en objetivos secundarios al esencial, o sea conservar sus privilegios en la metrópoli.

t) “La diplomacia británica, coercitiva y pertinaz cuando persigue ventajas seguras, aun cuando no fueren inmediatas, es prudente y práctica si vislumbra que puede obtener utilidades comerciales por un camino distinto y menos espinoso”. Por eso, ante la “resistencia” de Rosas, “Inglaterra optó por sacrificar algunas de sus pretensiones y buscar por otros medios pacíficos la expansión de su comercio” (Adolfo Saldías, “La evolución republicana”citado por Carlos Ibarguren, “Juan Manuel de Rosas”, Frontispicio, Buenos Aires, 1955, pág. 339).

u) Las tratativas para poner fin al entredicho fueron lentas, prolijas, a causa principalmente del carácter de Rosas: “Su minuciosidad no descuidaba el detalle más mínimo” (Ibarguren, ob. cit, pág. 284), a tal punto que sus fatigosas exigencias al negociador argentino, Arana, de relatos escritos pormenorizados al nivel más nimio casi acaban con la salud de éste. Destacar esta característica de Rosas y el estilo que rigió la tramitación del acuerdo no es gratuito, y enseguida se verá por qué.

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La Convención Arana-Southern

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v) El 24 de noviembre de 1849 se firmó solemnemente la convención que puso fin la conflicto con la Gran Bretaña, en cuyo preámbulo —preste mucha atención— se declara que el anhelo de los firmantes es “concluir las diferencias existentes y restablecer las perfectas relaciones de amistad”, concepto que se ratifica en el artículo 7º con estas palabras: “Mediante esta Convención queda restablecida la Perfecta Amistad entre el Gobierno de la Confederación y el de su Majestad Británica”. Aunque el concepto de “perfecta amistad” es clarísimo, aún se puede agregar que en términos diplomáticos esa expresión, en un tratado, significa que quedan zanjadas todas las controversias previas a la firma de éste y que, en consecuencia, las partes no tienen nada que reclamarse en referencia a pasados diferendos.

Aparte de estipulaciones concernientes al fin de la intervención por ambas partes en el conflicto de política interna de la Banda Oriental, la convención reconoce la navegación del Paraná como interior de la Confederación y sólo sujeta a sus reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental; Gran Bretaña se obliga a evacuar la isla Martín García, a devolver los barcos que apresó y a saludar la bandera argentina con veintiún cañonazos.

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¿Y las Malvinas?

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w) Entendámonos: no es que las Malvinas me quiten el sueño a mí; por el contrario, pienso que los argentinos tenemos que resolver dos millones ochocientos mil problemas antes de colocar nuestra atención en las islas. Pero cualquiera puede ver que a otros —a Rosas, a los rosistas, a los peronistas— ese tema los obsesionó o los obsesiona. Sin embargo, lo olvidan cuando recordarlo podría ser operante.

Empecemos con Rosas: una referencia a las Malvinas fue una parte imprescindible de su mensaje anual a la Legislatura cuando era gobernador. Sin embargo, el 17 de febrero de 1843 entregó al gobierno inglés la propuesta formal de cederles las islas Malvinas si Inglaterra renunciaba al cobro del remanente de la deuda contraída con la Baring. Digamos, en su descargo, que la venta de territorio por dinero no era rara en aquella época; en 1867 Rusia vendió Alaska a los Estados Unidos. Pero convengamos en que las vacas y las ovejas, y no las ballenas, las focas o el guano eran la preocupación de Rosas y sus sostenedores.

Desde la presentación en 1846 de las “bases Hood”, que con leves variantes se plasmaron en la Convención Arana-Southern, hasta la firma de ésta pasaron más de tres años, tiempo suficiente para que, incluso inspirado por su mensaje anual a la Sala de Representantes, Rosas se acordara de las islas y las incluyera en la discusión. Pudo haber dicho también “no firmo nada hasta que devuelvan las Malvinas”, o insertar en el texto de la convención una reserva (claro que eso ya la invalidaría como de “perfecta amistad”). Pero no: Rosas se acordó... de olvidarse.

Pero, continúo con los rosistas, no hay ninguno de los autores mencionados que se escandalice por el “olvido”, y lo mismo nuestra presidenta, que no menciona ese desliz cuando enaltece el combate que, por lo señalado en los puntos e a q, encaja perfectamente en la cadena de acontecimientos que termina en esta sigilosa e ignominiosa entrega, que si en 1843 era como pago de la deuda, en 1849 fue a cambio de veintiún cañonazos. Y de la continuidad de las buenas relaciones y negocios con Inglaterra, claro.

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Síntesis y apreciación final

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x) Después de mandar al sacrificio a los paisanos en Obligado, Rosas firmó la Convención Southern-Arana, por la cual declaró la perfecta amistad con Inglaterra. El país no recibió ninguna reparación ni indemnización por las depredaciones, daños y perjuicios sufridos durante el bloqueo y la invasión. Inglaterra renunció a su absurda pretensión de la libre navegación de nuestros ríos, la cual ya había abandonado internacionalmente. Restituyó nuestra isla Martín García y se comprometió a la devolución de los barcos apresados, cuya suerte se podría resumir parafraseando un antiquísimo chiste español: “las cinco naves devueltas por los ingleses fueron tres: la ‘Maipú’”.

Toda esta parábola, en su conjunto, es la más escandalosa entrega de las vidas, el patrimonio y el territorio de loa argentinos.

y) Cuando fue destituido Rosas se radicó, ¿dónde, si no?, en Inglaterra. Y en su testamento nombró albacea a lord Palmerston, el ministro que había ordenado arrebatarnos las Malvinas.

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He reseñado someramente los hechos más salientes de esta historia, y ahora repito: 20 de Noviembre, Día... ¿de qué?

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Juan del Sur.

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Vuelta de Obligado: Día de la Canallada (1a. parte)

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20 de Noviembre: Día... ¿de qué?

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Si Rosas viviera, los nacionalistas deberían preguntarle por las Malvinas.



"Toda historia es historia contemporánea.”

Benedetto Croce.

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Un hecho de armas tiene varios ángulos desde los cuales puede ser apreciado. El más obvio es el militar, dentro del cual cabe mencionar, entre otros aspectos, los medios utilizados, el orden táctico y el comportamiento de los combatientes. Pero esos tienen utilidad, sobre todo, para las academias castrenses. En cambio, el civil, el ciudadano consciente, el apasionado por la política y la historia pone su mirada en cuáles eran los intereses y los objetivos que movían a las fuerzas enfrentadas, y cuáles fueron las consecuencias de aquel acontecimiento.

El oficialismo ha promovido este año que el 20 de Noviembre sea feriado nacional, así como en 2006 promulgó al 2 de Abril como feriado nacional inamovible, o sea que en el plano de los fechas patrias tiene el mismo rango que el 25 de Mayo y el 9 de Julio, y es superior al 20 de Junio y al 17 de Agosto, que pueden trasladarse a los lunes, si así conviene.

Esta postura histórica entraña rotundas definiciones que, por otra parte, encajan con exactitud en lo que ha sido la política del kirchnerismo: la retórica por un lado y los hechos por el opuesto. En las líneas que siguen trataré de ponerlo en evidencia con relación al suceso que se recuerda el 20 de noviembre.

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Antecedentes inmediatos

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a) Inglaterra y Francia, las más encumbradas potencias europeas, transitaban a mediados del siglo XIX una desenfrenada etapa expansiva —dirigida, en América, a hegemonizar en provecho propio los despojos del sistema colonial español— en la cual, si bien competían, llegaban también a asociarse con el fin de controlarse recíprocamente y evitar que su rival tomara ventaja de alguna iniciativa individual.

b) En el caso que nos ocupa, quisieron hacer valer ante el gobierno de Rosas su “derecho” de navegar libremente por nuestros ríos interiores con el fin de penetrar hasta el Paraguay para ampliar sus operaciones comerciales.

c) Su pretensión fue rechazada con sólidas razones, pero los aliados apelaron a su más consistente argumento: el poderío de sus escuadras, cada una de las cuales no tenía rival a la vista salvo su vecino al otro lado del canal de la Mancha. Por ese entonces, Estados Unidos, si bien llegaba a empardarlas o superarlas, procuraba extenderse en el dilatado territorio de América del Norte y aún no se había lanzado de lleno a los mares.

d) En respuesta, los aliados bloquearon el puerto de Buenos Aires y reunieron un imponente flota de naves de guerra y mercantes con el fin de forzar el paso Paraná arriba.

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La trama de intereses

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e) Partamos de que ninguna burguesía quiere acabar con el imperialismo. Todas quisieran ser hegemónicas dentro de él, y aprovechar esa condición como lo hacen hoy EE.UU. y los otros imperialismos menores. Todas las burguesías son imperialistas a su escala respecto de otras más débiles, a las cuales procuran someter y explotar (cuando no destruir). Las luchas de las burguesías contra los imperialismos son —en general— con el fin de obtener una posición más favorable en sus negocios con éste.

f) El Restaurador tuvo reiterados conflictos con las potencias imperiales —del tipo que hoy son noticia permanente, acá y en todo el mundo— por el tamaño de las porciones —porciones de poder, también, pero siempre factibles de ser traducidas en libras esterlinas— del negocio que tenían en común, dentro del esquema de intercambio que él representaba. Este esquema nunca estuvo en cuestión: exportaciones ganaderas; importaciones de tejidos, harinas, cueros trabajados y otras manufacturas.

g) Aunque Inglaterra y Francia venían exigiendo con prepotente osadía más concesiones y más ventajas para sus intereses, ¿cómo habría Buenos Aires de querer una guerra y una ruptura totales con quien tenía indefectiblemente que hacer sus pingües negocios? Pero la aduana única (con el concomitante cierre de los ríos interiores al comercio exterior) proporcionaba el 90 % de los recursos de la "Confederación" (Buenos Aires). Era impensable aceptar desprenderse de esta mina de oro. El gobierno de Rosas estaba, pues, tironeado por conflictos referentes a su propia esencia, y eso habría de reflejarse en la ambigüedad de sus actos.

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Los preparativos para impedir el avance de la flota

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h) Según José María Rosa (“Historia argentina”, Buenos Aires, Editorial Oriente, 1974, tomo V, pág. 208) "desde 1844 Rosas preparaba la defensa del Paraná contra la «demostración naval» que se anunciaba”. ¿Y qué hizo, contando con tanto tiempo, para oponer al invasor una fuerza proporcionada (y superior, si era que quería derrotarlo)?

i) Leemos la respuesta en “Vida de don Juan Manuel de Rosas”, de Manuel Gálvez, Ediciones Río de la Plata - CLASA, Buenos Aires, tomo 3, pág. 845: "La escuadra aliada va a subir por el Paraná. Rosas, que lo tiene previsto, ha venido preparándose para obstruir el paso. Dirigirá la defensa el general Lucio Mansilla, a quien Rosas le viene dando instrucciones. En su carácter de comandante interino del departamento del Norte, ha formado un pequeño ejército con gente de la comarca [. . .] Hay mucho patriotismo y pocas municiones".

"Hay mucho patriotismo y pocas municiones", ha dicho Gálvez, como quien lamenta su mala suerte ("mucho patriotismo, pero el tiempo no ayudó").

j) Pero, ¿se quedó sin municiones en Chile San Martín, que tuvo que cruzar los Andes llevando todo, desde tiendas de campaña hasta ropa adecuada para el cruce y provisiones para la tropa y alimento para los animales? ¡Y no para una batalla, sino para toda una larga e impredecible campaña! Para más datos, transportando todo esto en agotadoras subidas y bajadas en la alta montaña y transitando por senderos casi inexistentes al borde de tremendos precipicios.

k) Y se lee también en “Historia de la Confederación Argentina”, de Adolfo Saldías, El Ateneo, Buenos Aires, 1951, página 82: “...por relevantes que fueran sus condiciones [las del jefe, Mansilla], el hecho desgraciadamente positivo es que en ese momento le faltaban los recursos materiales para desenvolverlas”. Y líneas más abajo: “El 17 de noviembre, cuando supo que se aproximaban, reiteró su pedido de municiones de artillería e infantería para las dotaciones completas, manifestando que las que tenía «sólo serían suficientes para un fuego de seis horas; y que era más que probable que si el enemigo atacaba esa posición, el combate durase mucho más»”.

l) En palabras de dos historiadores no desafectos a Rosas (como todos los consultados para elaborar estas líneas) tenemos el resultado de los dos años de que se dispuso para la preparación de la defensa: soldados bisoños y en número escaso; levas tan informales que no se conoce el nombre de los muertos (si no se sabe ni el nombre de los que se llevó al combate, es de imaginar el nulo adiestramiento militar y el pobre equipamiento que se les dio); pocos cañones, poca pólvora.

m) Es el día de hoy que juntas históricas de San Nicolás, San Antonio de Areco, Baradero y San Pedro tratan de establecer sin éxito la identidad y origen de muchos de los muertos, que procedían de levas apresuradas realizadas por los jueces de paz de esos pueblos a pedido de Mansilla a apenas días de la contienda.

“Carne de cañón” se dice de los soldados de línea que sobrellevan el peso del combate: ¿cómo llamar entonces a estos lugareños sin preparación militar y sin equipo?

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El combate de Obligado

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n) El 20 de noviembre de 1845 se produjo el enfrentamiento —en el recodo del Paraná que lleva ese nombre— entre fuerzas que exhibían una manifiesta desproporción de poderío. Salvo la disparidad tecnológica, todas las demás deficiencias —cantidad de hombres, adiestramiento, municiones y otros pertrechos— fueron por decisión consciente y planificada de Rosas, según queda consignado. Por ejemplo, tras unas horas de que hablara la artillería, las municiones se les terminaron, no a quienes tenían sus fuentes de aprovisionamiento a más de 12.000 Km de distancia, sino a los defensores, que las tenían ahí a la vuelta. ¿Cómo es posible? Esto es, exactamente, lo que significa lo dicho más arriba acerca de el doble papel de Rosas: gobernante de una nación que quiere hacer valer sus derechos soberanos ante un enemigo que es a la vez su socio principal.

ñ) Por eso Rosas no contraataca sobre los intereses ingleses en Buenos Aires, sino que cruza cadenas en el río y manda al muere a un contingente de paisanos corajudos para recordarles a los invasores que deben tratar con él y hacer por su intermedio los negocios con el hinterland de Buenos Aires (en el cual incluye al Paraguay).

o) Mandar una fuerza militar a la batalla sin munición es enviarla a la derrota y a la muerte. Los barcos pasaron —con más daños que pérdidas de vidas— pese a la heroica defensa, que costó 150 muertos y 450 heridos. Y un dato que generalmente se olvida: los invasores desembarcaron en Obligado superando las cargas a bayoneta y lanza que era lo único que podía oponérseles.

p) Desembarcaron y se quedaron: arrojaron a los defensores dos leguas tierra adentro y se establecieron en el lugar durante casi un año. Fue, por lejos, la más prolongada ocupación de nuestro territorio continental por una potencia europea, y sucedió durante el gobierno de Rosas. No fueron expulsados, ni siquiera combatidos. Rosas, en septiembre de 1846, reclamó ante el negociador Hood —empleado de la Baring— por la presencia de esa base de operaciones fluviales anglofrancesa y cuando Herbert reemplazó a Inglefield en el mando de la flota en octubre de 1846 decidió retirar dichas fuerzas (Rosa, ob. cit., tomo V, pág. 254, Gálvez, ob. cit., tomo 3, págs. 846 y 850): es la tercera invasión inglesa, con la diferencia de que a ésta no se la enfrentó, como a las anteriores, con todos los recursos que se podían movilizar.


(Continúa.)

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

¡Gorbachov preocupado por la salud ambiental!

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Lo que nos está intoxicando es bien visible

La lucha contra la contaminación (la de la naturaleza y la de la subjetividad humana) es una lucha política que tiene que llegar a un punto en que sea insostenible para el sistema que la provoca.

No es la solución.

Según la nota “Sustancias invisibles intoxican a los pobres”*, menos del 1,43% de la población mundial está afectada por la contaminación, incluida la causada por los agrotóxicos.Para entender el porqué de esta grosera subestimación de las cifras hay que fijarse de dónde viene: nada menos que de Green Cross International.
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Green Cross International también anduvo por aquí, echó un vistazo a unas fotos de la pastera de Fray Bentos y dictaminó que no contamina.Y es cierto: no contamina tanto como Chernóbil, que es lo que habrá querido decir, y la referencia que seguramente utiliza Mijail Gorbachov para sus comparaciones.
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Porque Green Cross fue fundada por Gorbachov, el mismo que mantuvo en secreto durante varios días el desastre nuclear de aquella ciudad de Ucrania, hasta que se dio la alarma desde Escandinavia cuando llegó allí la nube radiactiva, y sólo entonces el primer ministro ruso tomó tardías medidas de evacuación y descontaminación: al día de hoy se cuentan por decenas de miles los muertos y muchísimos más los enfermos y nacidos con malformaciones a causa en su mayoría de no haberse tomado providencias inmediatas.
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Ése, el genocida Gorbachov, es el que lidera una organización dedicada a la salud ambiental: ¡este mundo está profundamente trastornado!El Blacksmith Institute, organización asociada con Green Cross, da ahora esas cifras ridículas de personas sometidas a contaminación. Y se preocupa —¡vaya hipocresía!— porque hay pobres que usan la ganga de la minería de uranio como materiales de construcción. Pero con una vueltita de tuerca: dicen "dennos dinero a nosotros, que vamos y descontaminamos". Los mismos intereses privados que embolsaron fortunas con métodos desaprensivos de producción, se cambian el mameluco y vienen a pedir plata para descontaminar.
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Exactamente la misma maniobra que han inventado con la geoingeniería —que es la modificación planificada de grandes porciones del planeta para, supuestamente, contrarrestar el cambio climático—: producen el desastre y luego se ofrecen, pago mediante, a reducir los daños.
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Pero esa no es la solución, en tanto se continúe con el alienante modalidad de consumir lo superfluo —para mal de males deliberadamente destinado a una rápida obsolescencia—, producido en el marco de una feroz competencia empresarial que obliga a disminuir los costos, en desmedro de los salarios y las condiciones de labor de los trabajadores y de la observancia de los protocolos indicados para no dañar el ambiente.
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* Stephen Leahy, http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96876
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Saki, muerte en el lodazal

. Un joven Saki.

Quien ha leído los cuentos de Saki ha disfrutado de algunos de los más gratos momentos que la literatura pueda proporcionar. Como acertadamente dice Wikipedia, este inglés nacido en Birmania “describió incomparablemente a sus contemporáneos de la clase media victoriana, tan estrictos en sus maneras y amantes de absurdas fórmulas y rutinas”. Pero lo hizo con una prosa que chisporrotea en sorprendentes paradojas, como cuando escribe que en cierta batalla “un soldado peleó de la manera más intolerante”, o para decir que un hombre insultó a una mujer expresa que “perdió el control y le dio un vívido y sincero resumen de su opinión sobre ella”.
El tono ligero, el estilo agudo e ingenioso no eran el vehículo apropiado para que Saki nos hiciera confidentes de sus propios sentimientos. Sólo una vez, que yo tenga presente, derramó quejas en un texto, y fue en “El huevo cuadrado”, a propósito de sus padecimientos en las trincheras durante la guerra del 14. El párrafo, a la luz de los hechos, cobra una significación ominosa:

El Parlamento, los impuestos, las reuniones sociales, la economía y los gastos, y todos los mil y un horrores de la civilización parecen inconmensurablemente remotos, y la misma guerra parece igualmente distante e irreal. A doscientas yardas de distancia, separado de uno por una franja de terreno lúgubre y descuidado y algunas tiras de enredado alambre oxidado, se encuentra un enemigo vigilante, dispuesto a disparar; acechando y observando en esa trincheras opuestas [...] No sería aconsejable olvidar por una fracción de segundo que están allí, pero nuestra mente no se detiene en su existencia [...] Mucho más que pensar sobre el enemigo en ese lugar o la guerra que asuela a toda Europa es preciso hacerlo sobre el barro del momento, el barro que por momentos los engulle como el queso engulle el ácaro. En los jardines zoológicos hemos visto cómo un alce o un bisonte se regodean de placer hundidos hasta más arriba de las rodillas en su cenagal de barro grasiento, y nos hemos preguntado cómo nos sentiríamos si estuviéramos zambullidos y enlodados durante horas en semejante baño de inmundicias. Ahora sabemos.
En las estrechas trincheras, cuando el deshielo y una fuerte lluvia llegan repentinamente después de una helada, cuando todo es oscuro a nuestro alrededor, y sólo se puede andar tropezando y palpando el camino contra paredes de barro fluyente, cuando hay que gatear con pies y manos en varias pulgadas de una sopa de barro para alcanzar la superficie, cuando se está profundamente enterrado en el barro, recostándose contra el barro, asiendo objetos cubiertos de barro con dedos agarrotados por el barro, cuando se parpadea para liberar a los ojos del barro y se lo sacude de las orejas, se muerden bizcochos embarrados con dientes embarrados, se puede al fin llegar a comprender plenamente lo que significa revolcarse y, por otra parte, la idea de placer del bisonte se hace cada vez más incomprensible.

Saki —Hector Hugh Munro— lo resistió cuanto pudo. Pero sospecho que llegó un momento en el cual lo tentó “olvidar por una fracción de segundo” que enfrente se encontraba “un enemigo vigilante, dispuesto a disparar; acechando y observando en esas trincheras opuestas”.
Tenía 45 años. Un francotirador lo mató el 14 de noviembre de 1916.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Marcuse, un toque relámpago

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La sociedad unidimensional

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Cuanto más racional, productiva, técnica y total deviene la administración represiva de la sociedad, más inimaginables resultan los medios y modos mediante los cuales los individuos administrados pueden romper su servidumbre y alcanzar su propia liberación. Claro está que imponer la Razón a toda una sociedad es una idea paradójica y escandalosa; aunque se podrían discutir las virtudes de una sociedad que ridiculiza esta idea mientras convierte a su propia población en objeto de una administración total. Toda liberación depende de la toma de conciencia de la servidumbre, y el surgimiento de esta conciencia se ve estorbado siempre por el predominio de necesidades y satisfacciones que, en grado sumo, se han convertido en propias del individuo. El proceso histórico siempre ha reemplazado un sistema de precondicionamiento por otro; el objetivo óptimo es la sustitución de las necesidades falsas por otras verdaderas, el abandono de la satisfacción represiva.

El rasgo distintivo de la sociedad industrial avanzada es la sofocación efectiva de aquellas necesidades que requieren ser liberadas —liberadas también de aquello que es tolerable, ventajoso y cómodo— mientras que sostiene y justifica el poder destructivo y la función represiva de la sociedad opulenta. Aquí, los controles sociales exigen producir y consumir lo superfluo; demandan un trabajo embrutecedor cuando ha dejado de ser verdaderamente necesario; inventan formas de ocio que disimulan y prolongan ese embrutecimiento; engendran libertades engañosas tales como la libre competencia a precios políticos, una prensa libre que se autocensura, una elección libre entre marcas y artefactos.

Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación. La amplitud de la elecciones abiertas a un individuo no es factor decisivo para determinar el grado de libertad humana, pero sí lo es lo que se puede elegir y lo que es escogido por el individuo. El criterio para la selección no puede nunca ser absoluto, pero tampoco es del todo relativo. La libre elección de amos no suprime ni a los amos ni a los esclavos. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienación. Y la renovación espontánea, por los individuos, de necesidades superimpuestas no establece la autonomía; sólo prueba la eficacia de los controles.

Nuestra insistencia en la profundidad y eficacia de esos controles es pasible de la objeción de que le damos demasiada importancia al poder de adoctrinamiento de los mass-media, y de que la gente por sí misma sentiría y satisfaría las necesidades que hoy le son impuestas. Pero tal objeción no es válida. El precondicionamiento no empieza con la producción masiva de radios y televisores y con la centralización de su control. La gente entra en esta etapa ya como receptáculos precondicionados desde mucho tiempo atrás; [...]

No hay que sorprenderse, pues, de que, en las áreas más avanzadas de esta civilización, los controles sociales hayan sido introyectados hasta tal punto que llegan a afectar la misma protesta individual en sus raíces. La negativa intelectual y emocional a «seguir la corriente» aparece como un signo de neurosis e impotencia. Éste es el aspecto sociopsicológico del acontecimiento político que caracteriza a la época contemporánea: la desaparición de las fuerzas históricas que, en la etapa precedente de la sociedad industrial, parecían representar la posibilidad de nuevas formas de existencia. [...]

La pérdida de esta dimensión en la que el pensamiento negativo descubría su poder —el poder crítico de la Razón— es la contrapartida ideológica del proceso material por medio del cual la sociedad industrial silencia y reconcilia las oposiciones. El progreso técnico hace que la Razón se someta a las realidades de la vida y llegue a ser cada vez más capaz de reproducir dinámicamente los elementos de este tipo de vida. [...]

No existe más que una dimensión, presente en todas partes y bajo todas las formas. Los logros del progreso desafían tanto su cuestionamiento ideológico como su justificación; ante su tribunal, la “falsa conciencia” de su racionalidad se ha convertido en la verdadera conciencia.

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Herbert Marcuse, “El hombre unidimensional”, Barcelona, Ediciones Orbis, 1984, págs. 33/4 y 36, André Vergez, “Marcuse”, Buenos Aires, Paidós, 1973, págs. 80/84.


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Bajón. Y subidón (I)

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De amor y de odio

Silvina Ocampo

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Afuera está la primavera inmunda;

la irisada paloma que fecunda;

los insectos, que son como ladrones,

ya lo sé, en los azahares con limones;

las glicinas guarangas derramadas

ensuciando baldosas coloradas;

novios que unen su risa y sus cosméticos

junto al jazmín del Paraguay, frenéticos;

frente a columpios exhibicionistas,

en lascivas posturas de ciclistas.

El viento lleva el hálito caliente

de las bestias, y lo infunde en el ambiente,

humedece las hojas de calor,

riza el pétalo esquivo de la flor.

y el frío sólo está en el corazón

como un pozo en la arena, sin pasión,

con espejitos que atesora el mar

que sabe a lágrimas para mostrar

el frío conmovido que se eleva

del fondo misterioso en que se abreva.


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Vida

Alfonina Storni

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Mis nervios están locos, en las venas

la sangre hierve, líquido de fuego

salta a mis labios donde finge luego

la alegría de todas las verbenas.

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Tengo deseos de reír; las penas,

que de domar a voluntad no alego,

hoy conmigo no juegan y yo juego

con la tristeza azul de que están llenas.

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El mundo late; toda su armonía

la siento tan vibrante que hago mía

cuanto escancio en su trova de hechicera.

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¡Es que abrí la ventana hace un momento

y en las alas finísimas del viento

me ha traído su sol la Primavera!

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martes, 9 de noviembre de 2010

Diecisiete días y quinientos borones

A Boron le preocupa que, si le dan alas, la mafia atrincherada en la CGT pueda profanar el sacrosanto umbral de la Casa Rosada y mancillar la pureza de sus inocentes moradores.

¿Cuántos mafiosos ve usted en la foto: 0 - 1 - 2 - 3 - más de tres?

Tardé diecisiete días y quinientos borones en leerla. Bueno, lo de quinientos borones es una licencia poética sabinesca: habrán sido diez, o un poco más, las veces que llegó a mi casilla de correo, desde distintas procedencias, la nota de Boron “Aliados indeseables”*, y siempre fue a parar al frizer. No la leí hasta hoy porque no quería agregar otro sinsabor a aquellos días de dolor y de furia. Es que en el contexto en que fue publicada no había que ser muy perspicaz para intuir que se refería al kirchnerismo y a los burócratas sindicales peronistas: estos vendrían a ser los indeseables, las “malas compañías”. Y así fue, tal cual: cuando la leí recordé lo que le dijo la olla a la sartén: “Apártate, no me tiznes”.

Estamos para el cachetazo

Valieron la pena los días de cuarentena: hoy no me enfureció, no me dio un ataque, no rompí nada. Pero, ¡una vez más!, medité acerca de lo mal que estamos, porque esa nota hizo las delicias de los sitios alternativos de noticias, que la incluyeron en sus envíos, y de mis contactos, puesto que me fue remitida —sin objeciones— varias veces.

El eje del texto es la idea de que una vinculación estrecha del kirchnerismo con la burocracia pone en riesgo la posibilidad de que éste realice las profundas transformaciones que urgen. “Con aliados como esos no se puede ir muy lejos”, dice Boron, y uno no sabe si se trata de una ironía o es que se volvió loco. ¿“Lejos”, hacia dónde? Porque si es en la misma dirección en que los KK han estado yendo, no veo la incompatibilidad. Y dice más: que la decisión del kirchnerismo de elegir como aliado estratégico a ese desprestigiado grupo de la sociedad apunta entre otros fines a “‘ganarle la calle a la derecha’, objetivo loable si los hay”. Pero el peronismo sólo puede ganarle la calle a la derecha suplantándola por la ultraderecha, ¿o es que no hablamos del mismo país?

Un disparate sólo se puede apuntalar con más disparates

El inconveniente de los aliados elegidos por el kirchnerismo —la dirigencia gremial histórica y el PJ— es que “sirven para bien poco”, dice Boron. No sé qué tendrá él en mente, pero es seguro que no tiene nada que ver con la realidad, la cual nos muestra que esa dirigencia gremial y el PJ han servido durante 67 años para lo que fueron creados: la derrota de la clase trabajadora y la gobernabilidad dentro del sistema de explotación. Concomitantemente, la burocracia sindical y los dirigentes peronistas se han cobrado con largueza sus servicios.

Por eso es desconcertante cuando Boron acusa a los sindicalistas peronistas por “la fortuna mal habida de sus principales dirigentes —convertidos en ostentosos millonarios—”: ¿sólo ellos, dentro del peronismo —¡Boron, Boroncito, a vos te pregunto!— se han convertido en ostentosos millonarios?

Boron quiere rescatar al kirchnerismo de su reciente —según él— y peligrosa relación con los cegetistas, porque “el sendero de las profundas reformas” “no se puede transitar de la mano de tan impresentables aliados”. ¿Y por qué el gobierno no lo recorrió hasta ahora?

La verdad es otra: los distintos sectores del peronismo comparten los mismos objetivos básicos, mencionados más arriba. Entonces, por juntarse, separarse o reagruparse —como lo han hecho tantas veces— no van a modificar sus intereses históricos, sino que mediante las trenzas cada cual procura posicionarse mejor en la repartija.

Boron termina con un consejito al kirchnerismo: “No se puede transitar de la mano de tan impresentables aliados, ‘piantavotos’, como les diría Juan D. Perón”.

Y..., si Sabio Dedo lo diría... ¡palabra santa!

domingo, 7 de noviembre de 2010

Tribulaciones de un inadaptado

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El paradigma del "doctor" Ubiratan.

Entre otros materiales, no mucho mejores, pero menos ocurrentes, recibo de una lista de abogados a la cual estoy suscripto el siguiente texto [sic]:

¡ESTE MEDICO ES UNA MARAVILLA...!

El Dr. Paulo Ubiratan de Porto Alegre,
Río Grande del Sur, en una entrevista de la TV local, fue cuestionado sobre
varios consejos que siempre da a sus pacientes...

Pregunta: Los
Ejercicios Cardiovasculares prolongan la vida, es verdad?

Respuesta: Su
Corazon fue hecho para latir por una cantidad de veces... No desperdicie esos
latidos en ejercícios. Todo se gasta eventualmente. Acelerar su corazon no va a
hacer que usted viva mas:
Eso es como decir que usted puede prolongar la
vida de su auto conduciendo mas de prisa. Quiere vivir mas? Duerma 8 horas
durante la noche y una siesta diaria de 15 minutos, de los 60 años en adelante,
duerma 6 horas durante la noche y una siesta diaria de 20 minutos!!!

Pregunta: Debo dejar de comer Carnes Rojas y comer más Frutas y
Vegetales?

Respuesta: Usted precisa entender la logística de la
eficiencia... .Que come la vaca? Pasto y maiz. Que es eso? Vegetal. Entonces un
Filete de ternera 3 veces por semana, es un mecanismo eficiente de colocar
vegetales y proteinas en su sistema. Precisa comer granos? Coma pollo, porque el
pollo come maiz.

Pregunta: Debo reducir el Consumo de Alcohol?
Respuesta: De ninguna manera. El Vino está hecho de Uvas. El Brandy es un
Vino destilado, lo que significa que, durante su elaboración se obtiene el agua
de la fruta, de modo que usted saque el mayor provecho de ella. La Cerveza
también está hecha de cereales. Asi que puede beber!

Pregunta: Cuales
son las Ventajas de un Programa regular de Ejercicios?
Respuesta: Mi
filosofía es: Si no produce dolor...Realice cualquier Ejercicio...

Pregunta: Las Frituras son Perjudiciales?
Respuesta: Hoy en dia la
comida se fríe en aceite vegetal o de oliva. La verdad es que quedan impregnadas
de esos aceites. Como puede el vegetal ser perjudicial para usted? siempre y
cuando no sean aceites supersaturados.

Pregunta: Las Flexiones ayudan a
reducir de Peso?
Respuesta: Absolutamente no! El Estiramiento de un músculo,
hace apenas que él aumente de tamaño.

Pregunta: El Chocolate hace Daño?
Respuesta: Está loco? !!!! Cacao!!!! Otro Vegetal!! Es un Alimento bueno
para ser Feliz !!!

Y recuerde: La vida no debe ser un viaje hacia la
tumba con la intención de llegar sano y salvo, con un cuerpo atractivo y
envidiable. Mejor es emprender el camino: - Cerveza en una mano -
Papas
Fritas en la otra - un Cuerpo completamente gastado y totalmente Usado,
gritando: VALIO LA PENA VIVIR!!! PROBE, COMI Y DISFRUTE DE TODO LO QUE
QUISE...QUE VIAJE TAN DIVINO!!

P D.: CAMINAR ES SALUDABLE, PERO NADA EN
EXCESO ES BUENO. SI ASI FUESE EL CARTERO SERIA INMORTAL...! Y LA BALLENA QUE
NADA Y NADA EL DIA ENTERO, SOLO COME PESCADO Y SOLO BEBE AGUA, DEJARIA DE SER
GORDA PARA CONVERTIRSE EN UNA SIRENA....!

RECUERDE:
EL CONEJO CORRE,
SALTA, COME ZANAHORIAS Y VIVE 15 AÑOS, LA TORTUGA NO CORRE, NO HACE NADA, DUERME
TODO EL DIA Y VIVE 450 AÑOS...
¡VIVA, SEA FELIZ Y DEJE VIVIR Y SER FELIZ A
LOS DEMÁS!!!!

¡QUE TENGAS UN BUEN DIA!



Por supuesto, entiendo que se trata de un chiste de cabo a rabo (aunque la crítica al fundamentalismo de la vida sana es oportuna). Ningún médico en sus cabales podría decir que comerse una chuleta equivale a comer vegetales, porque "eso es lo que come la vaca", ni que un aceite (o cualquier otra materia orgánica), al ser calentado, no modifica sus propiedades fisicoquímicas. Etcétera.
Siguiendo el modelo de varios de sus "razonamientos", también podría aconsejarse comer minerales en bruto, o tomar agua de mar (o, para ir más lejos, alimentarse de helio), porque toda la vida derivó de las transformaciones de esas materias primordiales.
Entonces, quede claro que no voy al contenido de ese texto, sino a su forma, y que supongo que además de la posible transcripción de un diálogo oral ha mediado una traducción, porque hay, vertidos literalmente, giros que no pertenecen a nuestro idioma.
Repito que esto proviene de un sitio de abogados, es decir, personas que han obtenidos certificados de estudios universitarios. Lo asombroso es que ellos, para no hablar de otros muchísimos internautas, reenvíen cualquier bosta. Porque ese texto no sólo está escrito por una persona iletrada, sino por alguien que padece un obvio trastorno mental: el uso de las mayúsculas, tener borroneado a quién se dirige —"¡viva, sea feliz..." y, al ladito, "¡que tengas un buen dia!"— son signos y síntomas que trascienden el simple hecho de las infinitas faltas de ortografía. Quien escribe eso no sólo no sería tomado como administrativo en ningún trabajo, sino que, si tuviera esa suerte —irrelevante, para una persona en su estado—, y el médico del examen preocupacional fuera responsable (no el "doctor Ubiratan"), lo derivaría al servicio de salud adecuado.
Por supuesto, hay en mí —también— una inadecuación, o inadaptación: me asombro de cosas así como si no viviera en un país desquiciado.
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miércoles, 3 de noviembre de 2010

“Barcelona” y la militancia

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Máximo K se prueba la ropa de Padrino: bastante bien.

Tengo una colección de “Barcelona”, que abarca desde que dejó de salir con TXT hasta hace unos dos años atrás. El dato concreto sería fácil de establecer mediante la fecha de emisión del último número que poseo, pero esto no sirve, porque, por una de esas picardías del destino, una gotera cayó sobre la pila de ejemplares y tuve que tirar varios de los de arriba, además de que cuando dejé de comprarla regularmente adquirí de vez en cuando algún número salteado para ver si volvía a ser lo que había sido.
Pero no.
“Barcelona” tuvo su ACV y quedó en coma. A veces amaga una reacción, parece que conoce, pero en general tener un acercamiento a ella arroja consecuencias penosas, cuando no asqueantes.
Vaya una muestra de lo que ha escrito su director, Pablo Marchetti*, sobre la muerte de Kirchner:

“Más allá de las críticas que puedo tener, creo que Néstor Kirchner (él y Cristina) fue el mejor presidente de la Argentina en los últimos 50 años. O, más precisamente, el mejor desde Perón, desde el primer peronismo, el de los 50. [...] Sí, el mejor desde Perón. Juan Domingo Perón, para más datos. Un milico con simpatías por el Eje durante la Segunda Guerra Mundial, que participó en los primeros golpes de Estado de la Argentina, como oficial del Ejército. Un tipo del que no había mucho que esperar, o más bien de quien se podía esperar lo peor. Sin embargo. [...] Olvidémonos de la lista de virtudes (Corte Suprema, estatizaciones, juicios a los represores de la dictadura, asignación universal, integración continental) y defectos (pejotismo, mineras, petroleras). En otro momento podemos discutir todo eso. Ahora es el momento de centrarse en el principal logro de este Gobierno: la militancia.”

¡“La militancia”! Habría que encontrar una palabra, con cierta equivalencia a “yuppies”, pero que capte las peculiaridades de estos trepadores —muchísimos de ellos rentados, todos aspirantes al queso— que miran para abajo, dicen “puajj” y aceleran su trepada, y miran hacia El Calafate y dicen “esto es lo nuestro”, y la aceleran mucho más.
Máximo Kirchner dio la línea en el velatorio, después de ver decenas de veces la saga de “El Padrino”: gestos mínimos a los consiglieri, a los caporegimes, que éstos tenían que interpretar y cumplir sin vacilación. “Hijo ‘e tigre tenía que salir overo”, dijo de él Aníbal Fernández, probablemente para halagarlo.
“La militancia” se apresta a reemplazar al capo di tutti i capi.


* http://lavaca.org/notas/nosotros/
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