jueves, 15 de abril de 2010

CFK: Lluvia de desatinos


Esta mañana, a propósito de la lluvia, comentamos en el ascensor con un vecino los dichos de la presidenta en la conferencia de prensa que ofreció ayer junto con su homólogo ruso.
Mi vecino dijo que le daba vergüenza que, en un acto al más alto nivel, Fernández diera por verdadera una superstición, que "cómo se deben de estar riendo los rusos". Yo le contesté que a mí no me daba vergüenza porque no la voté, y que los rusos no tienen mucho de qué reírse, y ahí quedó la cosa.
Después entré en la página de la Presidencia de la Nación
(http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=7106)
para leer la versión oficial de los dichos presidenciales —que ya había escuchado—, la cual en la parte pertinente dice así (textual):
PRESIDENTA.- Muy buenas noches a todos y a todas: estamos realmente muy contentos de recibir al Presidente de la Federación de Rusia primera vez que un Presidente ruso viene a nuestro país la República Argentina y lo hace precisamente en el marco del Bicentenario de nuestro país y en el año en que se cumplen 125 de relaciones diplomáticas entre ambos países. [...] Creo que hoy es un día muy especial yo le decía al Presidente que es el primer Presidente ruso en los 200 años de historia de la República Argentina que lo recibe la primera Presidenta mujer de la República Argentina y que además llueve lo cual es un muy buen augurio porque traen muy buena suerte los encuentros y las alianzas y relaciones que se dan en el marco de una muy buena lluvia como la que hemos tenido hoy. [...]
A pesar de que la presidenta hizo varias apelaciones a la inteligencia ("esto va a exigir mucha inteligencia"; "creo que esto va a llevar las decisiones deban ser globales deban ser multilaterales pero por sobre todas las cosas deban ser inteligentes" [sic], etc.), la reiteración de estos desvaríos obliga a interrogarse acerca de si está en condiciones psíquicas para ejercer tan importante responsabilidad. Hace 15 días, por ejemplo, justificó la elección de Luján para el tedéum del 25 de Mayo en una "señal de la Virgen", porque cuando su marido intentó expresar algún reparo "el sillón se le dio vuelta y casi se cae". Como cuando anunció, el 4 de febrero del año pasado, que, mediante el decreto 84, había dispuesto que en 90 días estaría implementado el boleto electrónico en todos los medios de transporte del área urbana: "El plan no puede fracasar. Me contaron que el 84 en la quinela [sic] es Néstor. Y si es Néstor no puede fallar".
Falló.
Vuelvo a mi vecino: a mí lo que me da vergüenza, propia y ajena, es que hayamos naturalizado la noción de nuestra patria como un país injusto, semidestruido y arrasado por la rapiña local y visitante. Por supuesto que tal resultado no es ajeno a la irracionalidad instaurada por el peronismo, de la cual es ejemplo generoso nuestra presidenta. Es bien sabido que el pensamiento mágico, cabalístico, es inherente a los individuos que sustentan ideas de derecha. Hitler es el paradigma de esta tipología política.
Por supuesto, la presidenta no es de derecha por sus repetidas expresiones supersticiosas, sino por su función de gerente del gran capital. Las creencias que nos inculca son un recurso para que, como decía Machado, "no acertemos la mano con la herida". Por eso, los que queremos el cambio debemos cifrar nuestra acción en el análisis concreto de la situación concreta, y no esperar los signos o la intervención ni de la magnanimidad celestial ni de las potencias infernales.

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