domingo, 5 de octubre de 2014

Idolatría y otras supersticiones

  
Las creencias religiosas son el molde de todas las supercherías
 
 
Yo me trepo a un cerrito de morondanga, o hago una caminata más o menos esforzada por un paraje agreste, y no espero que la humanidad me agradezca nada. Pero hay gente alucinada que peregrina para adorar un muñeco de palos y trapos, y se cree que hace algo valioso y útil que merece elogio.

Por supuesto que aquellos a quienes les conviene que la gente ande boba (entre ellos, el periodismo en general) alientan este tipo de extravíos. Y les dan páginas y minutos de aire.

Por ejemplo, tuve que escuchar cómo el “cura villero” José María Di Paola (a) “Padre Pepe” dijo al periodismo que los peregrinos se movilizan “para pedir vivir como Dios manda”.

Dos cositas:

1) ¿Por qué tienen que ir hasta Luján, para eso?

2) Si es cierto que Dios es omnipotente,  ¿no estaremos viviendo ya como Dios desea?

Por supuesto, alguno se sentirá obligado a ensayar muchas respuestas. Eso sí: respuesta racional, ninguna.


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1 comentario:

raul racedo dijo...

la madre teresa le da el toquecito ¨particular¨al descerebramiento colectivo