lunes, 21 de noviembre de 2011

“Los militares no son los mismos que los de antes": Hebita

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 Otro "sabio dedo". 

“Hay que pensar que los militares que están ahora tienen 40 años, no son los mismos que los de antes", dijo Hebe en el programa de Dolina.
“No los podemos escupir todo el tiempo”, sentenció. “Patriotas que defienden la patria, ese es el nuevo Ejército”, agregó.*
Y no fue nada difícil ni sangriento: se lo debemos a los KK. Es que ya lo dijo el General, o sangre o tiempo, y una vez más tuvo razón.
¡Qué diría el Che si viviera!
Bueno, ya sé qué diría: me hice matar como un pelotudo, y no conseguí nada. Si volviera a nacer crearía una unidad básica y haría la revolución de taquito, encima forrándome para varias generaciones.
Eso diría; estoy seguro.


*http://www.clarin.com/politica/titulo_0_593340717.html
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sábado, 19 de noviembre de 2011

Bonasso pide “regalías decentes”

Bonasso: "Regalías, más control, más que se jodan los chilenos, y esto es fiesta".


Ahora resulta que a la minería a cielo abierto solo hay que “controlarla”. Y si paga bien, puede contaminar y matar.

En “Perfil” de ayer* “Cogote” Bonasso se agarra de las mechas con otra media vedette del peronismo, Rafael Bielsa. Es bueno, eso, porque se conocen y se sacan los trapitos al sol. (Bah, bueno sería si hubiera alguien que no supiera quiénes son.)

Más útil, me parece, es que los que se pelean, en la pelotera suelen irse de boca. Por ejemplo, dice Bonasso:

“El Estado soberano debe actuar con sus propios recursos. Para controlar, por ejemplo, lo que hace en el área estratégica de los Andes una empresa vinculada a Bush y la CIA, no puede aceptar que la corporación en cuestión se haga cargo de los gastos y para eso debe cobrar impuestos y regalías decentes. No el módico 3 por ciento que fijó Carlos Menem y sigue vigente.”

¿Leyó bien?: Bonasso pide “regalías decentes” (otros —otras— piden “capitalismo serio”: es una mutación del mismo virus).

Bonasso lo vuelve a decir: si se ponen con unos cuantos morlacos más, ya la minería a cielo abierto podría no ser tan mala. ¿Qué digo?: para Bonasso no es mala per se; solo hay que controlarla.

Eso no es todo; las ventajas acordadas a la Barrick por nuestro finado presidente-prócer en 2004 tienen, según Bonasso, estos defectos espantosos: “El 90 por ciento del agua la pone la Argentina y sólo el 10 por ciento Chile” y “a la Argentina le quedará el ciento por ciento del lodo cianurado del dique de colas”.

O sea que si las mineras, además de otorgar regalías “decentes”, con sus perjuicios afectaran más a los chilenos que a los argentinos, esto ya sería una fiesta.

¡Moral Nac y Pop!




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Elogio de la intolerancia

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Dicen que hoy es el Día de la Tolerancia.
Empecemos por el principio: ¿qué es “tolerancia”, según el diccionario? En relaciones interhumanas —hay también una tolerancia matemática, y una tolerancia médico-biológica— significa: 1. Sufrir, soportar; 2. Permitir, consentir. 3. Respetar las opiniones y prácticas de los demás.
Corominas informa que la palabra proviene de la raíz latina “tollere”, levantar, y tiene el sentido de soportar, aguantar.
Este “aguante” puede partir de dos situaciones opuestas, expresadas en las acepciones 1 y 2: se toleran vejaciones y pesadumbres porque en caso de resistirlas las consecuencias serían aún peores (o, quizá, se espera un momento más favorable para oponerse), o el que tiene preeminencia soporta actitudes o dichos de alguien a quien podría someter.
En ambos contextos la tolerancia tiene en su base una relación de desigualdad. Y, en general, expresa un equilibrio inestable, un disgusto eventualmente acumulativo, capaz de producir cansancio o hartura.
Pero también la relación puede no ser desigual, en cuyo caso hay modos de librarse del disgusto, por ejemplo, mediante la evitación.
La tercera acepción, el “respeto” parece ser la más noble y políticamente correcta. Pero, ¿es así?
Para empezar, saliendo al cruce de un lugar común que eructa que "todas las opiniones son dignas de respeto", yo creo que algunas no lo son, que las hay que merecen burlas, pedorretas y rechazos aún más enérgicos.
¿Respeto forzado a algo que a mí me repugne? ¿Así lo combata, como se combate a cualquier cosa nociva, como la vinchuca, o los sacrificios humanos?
¿Tengo que “respetar” la divinidad de Sai Baba, que 2 + 2 = 5, los ñoquis del 29? Pues no; ese respeto se le debe exigir a quien quiere permanecer dentro de la cripta de la respectiva creencia, no a los que expresamente nos colocamos fuera.
En “Eros y civilización” Marcuse se enfrentó al concepto de tolerancia, y describió lo que llamó “tolerancia represiva”. Más recientemente, arando en el mismo surco, Zizek apuntó:

Respeto por la creencia de los otros como un valor supremo puede significar dos cosas: o tratamos al otro de una manera condescendiente y evitamos herirlo para no arruinar sus ilusiones, o adoptamos la postura relativista del régimen de "múltiples verdades".

Y propuso como “única forma de mostrar un verdadero respeto” por quienes sustentan convicciones distintas de las nuestras someter sus ideas a un exhaustivo análisis crítico, o sea considerarlos como “adultos serios y responsables por sus creencias”.
Es que, al decir de Freud, la verdad "no puede ser tolerante", y cada uno debe sustentar la que propone sin excusas.
¿Tolerancia?: quizá hoy no sea buena idea. Como escribió Brecht en “La casa en llamas”, los que queremos abolir la injusticia y torcer el rumbo de catástrofe que lleva el mundo debemos cultivar, más bien, el arte de la intolerancia.

La patria (futbolera) es el primer refugio de los canallas

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Santos en el partido de los seleccionados de Colombia y la Argentina: genocida y populista, ¡cuándo no!

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jueves, 10 de noviembre de 2011

cfk, reprobada en matemáticas

. Foto: Télam.

La presidenta participó en el Teatro Maipo de la presentación de un nuevo libro de Paenza y, como es habitual, no se privó de desplegar su vocación docente. Pero con una agravante: como el autor, para interesarla, con la invitación le había enviado un problema simple de cálculo de probabilidades, ella vino a contarnos como lo resolvió. Así:

“La cuestión es que leo el problema que eran 3 monedas e imaginemos 3 monedas, una donde tiene cara y seca [sic], la de 1 peso, cara y seca, 2 tienen cara y 2 tienen seca. Entonces, uno si saber cuál elige, agarra una, la revolea, la agarra en el aire y sale cara. ¿Cuántas probabilidades había de que hubiera cara del otro lado? Y yo acerté, esa cara y otra más, dos más, era correcto.” [Textual, los destacados son míos.] *

La respuesta es... ¡incorrecta! Y la pregunta, tal cual nos la transmite cfk, también es impropia del cálculo de probabilidades, ya que debería indagar por “casos”, favorables o desfavorables, o por “la” probabilidad, que es una sola y está expresada por la relación entre el número de casos favorables dividido por el número de casos posibles. O sea, el modo de contarnos lo que dice que “resolvió” nos revela que sigue sin entender el problema, y si hubiera dado una respuesta correcta era de casualidad.
Veamos la solución rápidamente: si la moneda que arrojamos muestra una cara, ya descartamos a la que tiene dos cecas. La moneda, entonces, puede ser cara-ceca o cara-cara, por lo cual hay una posibilidad de que lo acuñado que está boca abajo sea cara (moneda cara-cara) y una de que sea ceca (moneda cara-ceca). Casos posibles, dos; casos favorables, uno; probabilidad, 0,5.

“Bueno, la presi no se da maña con matemáticas, ¿y con eso?”

Con eso, nada, porque con tener un asesor que haya terminado el secundario, ya zafaría. Yo cuestiono estas otras cosas: 1) La osadía de la presidenta, que lleva su vocación didáctica hasta a darnos lecciones sobre temas —matemáticas— que confiesa no entender; 2) que en el lanzamiento de un libro de matemáticas, y a la vez que predica la necesidad de estimular las ciencias duras y las disciplinas tecnológicas, deje picando la superioridad de su “deducción de carácter visual” para resolver de un plumazo [mal] lo que a Paenza le llevó tres páginas y a mí seis líneas (pero, ojo, lo mío puede estar equivocado); 3) que no haya nadie capaz de frenarla y explicarle el tema, empezando por el felpudo Paenza. Vuelva a mirar la foto de Télam: ¿no es denigrante tanta baba chorreando?
Denigrante, para el país, para sus ciudadanos, es, sin duda. Pero no puede decirse que sea sorprendente, pues forma parte insoluble de la tradición peronista.
Cuando hablamos de los “legados” de Perón y Evita a su partido debemos contar a la obsecuencia como uno de los más distintivos e irrenunciables. Como a Perón, como a Menem, como a Kirchner, los que escuchan a cfk la van a aplaudir siempre. A rabiar. Diga lo que diga. Y nadie de su entorno la va a corregir; nadie le va a decir “no es así”: cuidan el puestito, el lugar donde agarran a manos llenas.
Eso tiene riesgos para el propio endiosado: la pérdida de contacto con la realidad, la renuncia a autocriticarse, a superarse: para qué, si siempre cosecha felicitaciones y ovaciones. Por esa causa nuestra presidenta, que además de hablar con facilidad e ilación es bastante inculta, no tiene reparos en ir por el mundo imbuida de su rol docente, y descargar, como en Cannes, sus trivialidades sobre otros líderes que al día de hoy aún no habrán salido de su estupor.
Algunos opositores se burlan de las ridiculeces y la soberbia de nuestra jefa de Estado: no se rían tanto, muchachos. El problema lo tenemos nosotros.

La historia se repite.

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*http://www.casarosada.gov.ar/discursos/25511-presentacion-del-libro-de-adrian-paenza-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion. La lectura total del discurso es muy interesante porque, a los muchos desvaríos y dislates de cfk, los responsables del sitio oficial de la Presidencia les han agregado los propios hasta llegar a la interesante cifra de dos centenares.





miércoles, 9 de noviembre de 2011

Flor, mariposa, mujer

marcianitosverdes.haaan.com

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viernes, 4 de noviembre de 2011

Cerro Vanguardia, el gran negocio de los KK

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.Cerro Vanguardia. Foto: www.cerrovanguardiasa.com.ar


OPI Santa Cruz recoge la noticia de que Cerro Vanguardia S.A. produjo la barra de bullón de oro número 50.000, y el sitio informativo de Proyecto Sur la reproduce sin más. Cerro Vanguardia fue uno de los hijos dilectos de Kirchner cuando era gobernador de la provincia patagónica.
Como es predecible, OPI y Proyecto Sur se preocupan por saber adónde ha ido a parar la ganancia originada por esas 50.000 barras, y no se interrogan si vale la pena ocasionar una catástrofe ambiental para producirlas. Es casi increíble que Proyecto Sur haya manifestado esta postura mil veces y compañeros del movimiento ambientalista se nieguen a asumirlo.
Lo que la nota de OPI y Proyecto Sur agrega hoy es una ininterrumpida de errores en los cálculos, además de confundir ganancia con valor de la producción y otras lindezas por el estilo.
Si nos atenemos a la página de Cerro Vanguardia (yo, al menos, no tengo otra posibilidad), la barra de bullón que produce pesa alrededor de 20 kg y contiene 8% de oro y 92% de plata. Sabemos que además incluye otros minerales estratégicos, algunos de mayor valor que el oro, pero eso no lo dicen.

Bueno: 50.000 lingotes x 20 kg = 1.000.000 de kg, 920.000 de plata y 80.000 de oro.


A valores actuales:
Precio del kilogramo de oro, aproximadamente u$s 56.270 x 80.000 =
u$s 4.501.600.000


Precio del kilogramo de plata, aproximadamente u$s 1.100 x 920.000 kg =
u$s 1.012.000.000

Total: u$s 5.513.600.000


Este ha sido el valor de la producción de Cerro Vanguardia, a valores actuales, en algo más de diez años.
Si Fomicruz, la sociedad del Estado de la provincia de Santa Cruz, posee una participación accionaria en Cerro Vanguardia del 7,5%, mientras el 92,5 pertenece a AngloGold Ashanti (dato en la página de la minera, http://www.cerrovanguardiasa.com.ar/), eso significa que a la provincia han correspondido u$s 413.520.000, a los cuales hay que deducirles la parte proporcional de los costos de producción y sumarles los impuestos y regalías (sobre la producción total). Finalmente, la página de Cerro Vanguardia declara "una inversión superior a los U$S 400 millones” desde el inicio de las operaciones: la producción más que decuplica a la inversión en todo su transcurso, lo cual es un interesante negocio. Para la empresa. Y para los Kirchner, pero no para la provincia, a la cual, generosamente, la Ashanti y los KK le han concedido disfrutar del destrozo, el quebranto hídrico y la contaminación.
Es notable que con el petróleo, el gas y decenas de emprendimientos mineros en explotación las cifras de la provincia no cierren, o sea que con el extractivismo ni siquiera la ecuación económica está resuelta.
Estos son mis cálculos: no son palabra santa. Los interesados pueden hacer los suyos y compararlos, si lo desean.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

La Barrick se ríe de la obligación de liquidar divisas

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Aaron Regent, presidente ejecutivo de Barrick Gold.
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El Ministerio de Economía dispuso que todas las divisas obtenidas por exportaciones de hidrocarburos y recursos mineros se liquiden en la plaza doméstica, una medida que busca aumentar el flujo de dólares al país, que ha enfrentado una veloz fuga de capitales.

"Tuvimos discusiones iniciales con la Secretaría de Minería y otros funcionarios del gobierno para entender las implicaciones para nuestras operaciones y los objetivos del gobierno", dijo el presidente ejecutivo de Barrick, Aaron Regent, en una conferencia telefónica.

La conferencia telefónica del ejecutivo tuvo lugar después de la presentación de los últimos resultados corporativos de la empresa. "Nuestra evaluación inicial es que podemos trabajar dentro del sistema. En cualquier evento, tenemos acuerdos de estabilidad tanto en Pascua-Lama como en Veladero, que se aplicarían", sostuvo.


"Ámbito Financiero", 28-10-11.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Juicio a las transnacionales?

Voy a proponerles una comparación cotidiana (¡sí, ya sé, comparatio non est ratio!) para que vean qué razones tengo para que a veces mis planteos asuman una entonación que luego quisiera morigerar.
Supongamos que vivimos en un edificio, y que, a cambio de una participación en el negocio, el canalla del administrador (o del encargado) les abre la puerta de calle y les da la llave de los departamentos a malhechores que los saquean y los destrozan. ¡Claro que corresponde llevar a juicio a esos salteadores, si se los aprehende! Pero mucho me temo que mientras estemos testimoniando en las audiencias otros bandidos, con el apoyo del administrador (o del encargado) cometan nuevas depredaciones. Y esto sucede porque no está en nuestra mano (al menos en plazos sensatos) terminar con la malignidad en todo el ancho mundo, y por eso es seguro que el administrador (o el encargado) siempre van a encontrar cómplices para sus fechorías. ¿Conclusión?: nuestra acción prioritaria (pero no la única) es clarificar a todos los consorcistas sobre el problema y su solución, y organizarnos para remover y enjuiciar al administrador (o al encargado), y decidir las instituciones y las personas que permitan asegurar que esas tropelías no seguirán ocurriendo.
Admito que a escala de países la cosa es un poquito más compleja. Pero lo que no puedo dejar de señalar es que el saqueo está en la mismísima razón de ser del capital, así como el mal y el delito están distribuidos con generosidad en todo el mundo. Es por lo tanto inútil perseguir saqueadores, sino que lo útil es concientizar sobre los métodos y las complicidades de que se valen para dejarnos desnudos y a los gritos.
Entonces, es justamente al “común de la sociedad” al que debemos proponerle tareas a su alcance y a la vez explicarle por qué, de momento, no podemos acabar con los buitres que revolotean sobre todo el mundo. Ello nos permitirá inscribir en un solo movimiento la solución practicable al saqueo y la contaminación (al menos, en parte), y marchar hacia el objetivo de un mundo más justo.
Mientras que —pienso yo— andar señalando a estas o aquellas empresas no garantiza ninguna de las dos cosas.
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martes, 1 de noviembre de 2011

Juegos Panamericanos: impresionante comprobación

Habitantes por cada medalla dorada en los Panamericanos:

1. Cuba = 189.655
2. Canadá = 1.172.413
3. Rep. Dom. = 1.428.571
4. Colombia = 1.875.000
5. Guatemala = 2.000.000
6. Argentina = 2.000.000
7. Ecuador = 2.142.857
8. Venezuela = 2.333.333
9. México = 2.780.487
10. USA = 3.369.565
11. Brasil = 4.434.782
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lunes, 25 de julio de 2011

Alfredo Grande tuvo otro ACV

Aunque la noticia aún no ha trascendido a la prensa, eso se deduce clínicamente de su texto “La discreta impunidad del voto”*, pues los desvaríos e incoherencias en que incurre son propios del desbarajuste en las ideas que precede a los síntomas más graves del ACV. Y digo “otro”, porque los tiene recurrentes: ¿se acuerda, por ejemplo, de lo que dijo de Mujica el año pasado? Bueno, vamos al grano, veamos qué dice ahora:

“Resulta poco digerible o directamente vomitivo que los tres vices del kirchnerismo sean de derechas”. Sí, leyó bien: “vomitivo”, que “los tres vices” sean de derechas. ¿Y los titulares? ¿Filmus, Scioli, Cristina Fernández, qué son? ¿Y los diputados, los gobernadores, los ministros, los intendentes?

Para no hacerla larga, hablemos solo de la zarina: ¿puede ser de izquierda alguien que se enriqueció ejecutando deudores hipotecarios, mientras otros argentinos pagaban con su vida enfrentar a la dictadura? ¿Puede no ser de derecha quien desde la presidencia malversa los recursos del Estado mediante los más torpes negociados (como los de los terrenos de El Calafate) y quien ha llevado al extremo la entrega del país a la voracidad de las multinacionales, en desmedro de la salud y el futuro de sus habitantes?

Y Grande remata así ese párrafo: “Me encantaría ser peronista para hacer tronar el escarmiento ante tanta burla al legado de Evita”. El legado de Evita (más allá de su fortuna, motivo de interminables disputas judiciales en tribunales de la Argentina y de Europa) es el peronismo. Es lo que el peronismo ha hecho y hace y el “manual de procedimientos” de que se vale para perpetrarlo: es un legado tangible, material, verificable. Es de mala fe hacer el cambiazo de ese legado cierto, operante, por otro que solo existe en el deseo o en la bruma del ensueño.

Grande dice aún algo más pernicioso: “Queda claro que el peronismo ya no será revolucionario, pero el dilema es qué será”. No, eso no es un misterio (ni mucho menos un “dilema”): “lo que será” no es algo que nos “sucederá”, como si se tratara de una lluvia de material volcánico o un invierno crudo: está aún por construirse; será lo que le dejemos ser, lo cual depende de nuestra conciencia, de lo que sepamos acerca del pasado y el presente reales del peronismo. Pero nada podremos cambiar si se nos sacraliza el “legado de Evita”, el cual no es ni más ni menos que la presente perversión de todas las prácticas políticas y la descomposición de los modos de convivencia social (al menos en el área metropolitana, que es lo que conozco bien): salga usted a la calle y verá en el cotidiano desprecio por el otro el reflejo de lo que los ciudadanos perciben como usos consagrados por nuestros gobernantes.

El daño que Grande produce con estas tergiversaciones de la realidad es más grave que lo que puedan tener de bueno sus aciertos puntuales o algún retruécano ingenioso, porque al respaldar la ideología, la mitología, la cultura y la metodología que el legado de Evita fusiona, nos condena a que en el futuro otros, colgándose de lo mismo, prosigan haciendo lo que hacen estos y lo que han hecho los anteriores:

[así] es seguro

que habrá más penas y olvido.

Juan del Sur.


* http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=5810:la-discreta-impunidad-del-voto&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

sábado, 2 de abril de 2011

"Por derecha" y "por izquierda"

.Un usuario de las expresiones "por derecha" y "por izquierda".


Si no me equivoco y mi memoria —que no es perfecta— no me engaña, fue Pepe Peña (el padre de Fernando Peña, otro que bien baila-ba) quien impuso en su programa de TV de los años setenta, muy sintonizado, las expresiones “por derecha”, como sinónimo de franco, lícito, justo, y “por izquierda”, como desleal, errado, delictuoso. Neustadt —peronista de la primera hora, secretario privado del almirante Alberto Teissaire, vicepresidente de Perón— vio el filón y también comenzó a utilizar esas locuciones con asiduidad, varias veces por programa, y fueron ellos quienes las colocaron en el anaquel de frases hechas a disposición de nuestros lúcidos compatriotas. De más está decir que para que efectivamente se arraigaran en el habla popular el público tenía que repetirlas irreflexivamente, lo cual pone una vez más sobre el tapete la importancia de ejercer el pensamiento crítico, de estar atento a las trampas ideológicas cuyo objetivo es que nosotros mismos metamos la pata donde no nos conviene, que seamos portadores (y no sanos, precisamente) de las ideas que son nuestra ruina y que, a la vez, son el negocio de nuestros enemigos.

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Desenmascaramiento de un embaucador

. ¿Honrado?
Desenmascaramiento de un embaucador
—¡Descubierto! —le dije, y le palmeé suavemente el hombro.  
Franz Kafka, “Desenmascaramiento de un embaucador”.

Al escuchar por radio la grabación, me sonó poco verosímil la discusión que suscitó Mujica cuando, por no estar en los padrones, no se le permitió votar en las elecciones del Banco de Previsión Social. Probablemente, porque, para empezar, a mí me causaba extrañeza que un presidente de un país se movilizara a un sitio de votación sin haber verificado previamente, por sí o por sus colaboradores, que estaba inscripto: eso era difícil de creer.
Pero también era insólito que el presidente se pusiera a argumentar, delante de las cámaras y los grabadores periodísticos, frente al funcionario que solo se limita a constatar que los que se presentan a votar están inscriptos en el circuito electoral a su cargo.
Será quizá porque yo no me imagino a mí mismo polemizando con el presidente de una mesa de un acto electoral, que no me permite votar a causa de que no figuro en el padrón: ¿qué tiene que ver el tipo con eso, y qué podría hacer? Es más, yo nunca llegaría a ninguna mesa, porque no existe para mí tal mesa, y de eso ya estaría enterado antes de entrar al lugar de votación, dado que para saber a cuál de ellas dirigirme primero tengo que ver mi nombre en alguno de los listados expuestos en las paredes exteriores (si es que no lo averigüé de antemano).
Para mal de males, si ya cualquier protesta de Mujica carecía de sentido en ese momento tan extemporáneo, su tono quejumbroso, recalcando que se le impedía ejercer el sufragio nada menos que a quien el pueblo había votado como presidente, y el carácter informativo de lo que alegaba no parecían dirigidos hacia quien tenía delante, sino hacia los micrófonos. En síntesis, con su lamento tendía a autopresentarse como un ciudadano más, sin ningún privilegio; un hombre como cualquier otro, de esos a quienes la maquinaria burocrática puede perjudicar a veces. La moraleja que, a mi modo de ver, procuraba comunicar ese paso de comedia era que todos cargamos nuestra respectiva cruz, incluso el que fue electo por el pueblo para dirigir los destinos del país. Así que, ¡a no quejarse!
La sospecha y el regusto desagradable que me dejó la escucha de aquella grabación quedaron ahí, puesto que no tenía elementos para fundamentar mi desconfianza. ¡Pero al cabo de los días vengo a enterarme de que hace cuatro meses miembros del entorno de Mujica habían sido informados de que no estaba en condiciones de votar! Lo cual, por otra parte, era innecesario, pues había sido decisión o descuido del Pepe no hacer el trámite para ser incluido en el padrón.
Repaso, entonces, los hechos:

1) Mujica sabía —o debía saber— que no estaba legalmente habilitado para votar;
2) A mayor abundamiento, se lo informó de esto;
3) Fue a votar.

El presidente de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, Alfredo Bertoni, aún se pregunta si “concurrió a votar a sabiendas de lo que iba a pasar” y reflexiona que “en tal caso sería extremadamente preocupante que hubiera pergeñado esta puesta en escena con quién sabe qué otras intenciones”.
No se atormente, compañero Bertoni; con los datos de que ahora se dispone, se lo digo yo: Mujica fue a montar su numerito de ciudadano común, democratísimo, que no tiene más remedio que bancarse contratiempos, como todos nos los debemos bancar. O, si no, quería hacerse el gaucho perseguido. O ambas cosas.
El campechano Mujica es la admiración de los comunicadores de los medios periodísticos de la Argentina que tengo la desgracia de escuchar o leer, por lo campechanamente que les hace saber a los orientales que, para obtener unas pocas migajas, deben tenderle alfombra roja a los privilegios y las ganancias desorbitadas de los expoliadores locales y visitantes.
Yo, en cambio, voy a causarle a Mujica una desilusión: a mí, de entrada, su montaje no me engatusó.
No basta con llamarse Pepe para ser tan buen comediante como Pepe Podestá.
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jueves, 31 de marzo de 2011

¡Larguen eso que están inhalando, che!

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Pegatinas en la zona de Congreso, 19-3-11..

"Balurdos" e irracionalismo

. Sábat, cuando dibujaba esto en "Clarín", era defendido a capa y espada por Víctor Hugo.

“Balurdos” e irracionalismo

¿Hitler fue absolutamente perverso?: según mi criterio, sí. Pero no hay que confundir ese concepto con la aseveración de que “no hizo nada bien”. Por ejemplo, promovió la práctica social del deporte, impulsó notables adelantos tecnológicos, construyó fantásticas autopistas, difundió el turismo social interno. O sea que se puede hacer algunas cosas bien y ser absolutamente perverso, si se las hace porque son ineludiblemente necesarias para poder concretar el mal mayor.

Es exactamente el caso del balurdo, paquete de papeles inservibles recortados con el tamaño de billetes, pero que arriba incluye algunos auténticos, imprescindibles para que tras un vistazo rápido el incauto suponga que el envoltorio contiene, efectivamente, dinero. Aunque la víctima de la estafa comprara un balurdo que tuviera no solo un poquito, sino la mayor parte de dinero auténtico, en la medida que pagara por el paquete más que lo que contiene de circulante legal, la operación sería absolutamente perversa, porque el fin de ella es despojarlo, sea de poco o de mucho. Porque no es que el embaucador quiera darle al estafado unos cuantos billetes genuinos; no tiene más remedio que hacerlo para lograr su cometido.

Para que la propuesta no fuera con fines absolutamente perversos, el comprador del balurdo tendría que pagar por él una suma de dinero igual o menor a la que recibe. Si es perjudicado, en cambio, todo lo verdadero que se le dio es a los fines de arrebatarle algo de mayor valor que poseía a buen título: por ejemplo, dinero u objetos preciosos.

Son habituales las manipulaciones políticas que responden al mismo esquema, por medio de las cuales amplios contingentes sociales, a cambio de una ventaja aparente, resignan porciones de poder, de ingresos y de derechos —que retienen u obtienen los manipuladores—, o no ven satisfechas expectativas de aumentos de ingresos o mejora de derechos que los manipuladores han prometido pero no otorgan, o lo hacen tarde o devaluadamente.


“Cosa lógica” irracional


Víctor Hugo Morales define a “Clarín” como “medio absolutamente perverso” (“La Mañana”, 31-3-11, 9.05 hs., y otras numerosas veces en los últimos tiempos). Y agrega que este pensamiento, “como le consta a sus oyentes”, lo mantiene desde hace muchos años, “varios de ellos en soledad”. Pero yo recuerdo perfectamente la ardiente defensa que el uruguayo hizo de su compatriota Sábat tras los ataques que este recibió a causa de aquella caricatura en la cual la presidenta aparecía con la boca cerrada por dos tiras cruzadas: ni Sábat ni “Clarín” eran, entonces, “absolutamente perversos”. Es más, tenían aspectos virtuosos muy dignos de ser apoyados. Sin embargo, aunque los cambios en la línea editorial del diario no son apreciables desde la época en que Kirchner lo favorecía abusivamente, al igual que a todo el grupo de Magnetto, hoy es “absolutamente perverso”. Los cambios, notables para quien sigue su trayectoria, han estado del lado de VHM, y por muy buenas razone$.

Pero eso, naturalmente, no lo dirá, aunque quede a la vista por el dinero en publicidad oficial que empezó a recibir desde que se dio vuelta en el aire y pasó, de ser un enemigo estigmatizado por los lenguaraces oficialistas, a ser uno más de ellos.

Víctor Hugo, en Perfil.com del 23-03-2010, considera “cosa lógica” que le levantaran su programa “Desayuno” de Canal 7 debido a las quejas “de diputados, de algún funcionario, 'cómo tienen a ese tipo ahí que nos está dando como bolsa con el tema del campo'”. Según ese criterio, no menos lógico es, ahora que se pasó de bando, que los “diputados y funcionarios” lo restituyan a la TV y la radio de todos los argentinos y lo forren con suculentos contratos y con la publicidad oficial.

Pues no, no es lógico que los medios y los dineros públicos se usen para premiar o castigar la postura de los comunicadores. Y justificarlo, como lo hace Víctor Hugo, es una irracionalidad que el peronismo ha practicado durante toda su historia.


Lo absolutamente perverso es el irracionalismo


Por cierto que lo que lleva a la ruina a las víctimas de las estafas individuales es generalmente su propia codicia dolosa o cuasi dolosa, eso de querer aprovecharse de la supuesta urgencia o ingenuidad del tramposo. También en las estafas sociales —hablo de la política—, además de la ignorancia y falta de conciencia de los más desfavorecidos —que no saben que sus intereses están contrapuestos a los de los políticos burgueses— estas defraudaciones son posibles gracias a la fallida “astucia” de los cómodos y de los que, perteneciendo a la clase de los explotados, se obstinan en creer en milagros, y una y otra vez se guían por la idea de que “este político sí, este es un tipazo, un pingazo que me va a conseguir beneficios mientras yo me quedo mirando televisión tranquilamente”. Vender ese humo es la especialidad del peronismo, el más colosal, duradero y socialmente dañino balurdo político.

En resumen: si usted leyó hasta acá, comprenderá por qué considero al peronismo —y en particular a su versión actualmente hegemónica, el kirchnerismo— absolutamente perverso.

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domingo, 6 de marzo de 2011

¡Qué porquería, el carnaval!, ¿no?

Y que siga el corso..

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Carnaval, o la libertad-espectáculo

…defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y de los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres.

Mario Benedetti.

Donde hay público ya hay una postura, una representación para el afuera. Los insurrectos del Mayo francés tenían esta idea: “Proscribamos los aplausos; el espectáculo está en todas partes”.


Desde hace varios años, en Buenos Aires y su conurbano, y también en Montevideo, aunque en una medida menor, se ha instalado una concepción militante del carnaval. Qué digo militante: ¡heroica!

Sus más intrépidos portavoces declaran que el carnaval busca "romper con la hegemonía que ejercen los de arriba sobre los de abajo" y con “esa imposición de que solo hay que trabajar” y, además, “llama a un grito de todo lo que se está padeciendo y esto en algún momento se les viene en contra a los de arriba. Por eso, al carnaval se lo ha querido prohibir”.

Es cierto que se lo ha querido prohibir, y se lo ha prohibido, pero, ¿qué cosa no se ha prohibido a lo largo de la historia? Por ejemplo, Cronwell y los puritanos despotricaron contra las diversiones públicas y prohibieron el teatro y la ópera: Shakespeare estuvo prohibido en Inglaterra. Sin embargo, respecto del carnaval la tendencia no ha sido impedir su celebración, sino favorecerla.

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En la Noche de San Juan, cómo comparten su pan

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Para más datos, todas las “fiestas” en general han sido emplazadas en las sociedades más opresivas y petrificadas como válvulas de seguridad, un respiro para los de abajo ante la fatiga y la penuria sin horizontes.

Tanto es así que se pueden rastrear los antecedentes del carnaval en las más antiguas —y autocráticas— civilizaciones, como en Sumeria y en Egipto (Egipto: ¿le suena?), con referencias que se remontan a hace cinco mil años. Y fue la Iglesia Católica —que no es boba— la que de algún modo integró fiestas paganas a su celebración litúrgica mayor, la Pascua de Resurrección y la Cuaresma que la precede, fijando el carnaval en los tres días previos al Miércoles de Ceniza.

Por esa razón, en el ámbito cristiano el carnaval es un período de permisividad y cierto descontrol… organizado.

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Libertad con horario

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De modo que al lado de los fundamentalistas del “carnaval revolucionario” se pueden encontrar opiniones diferentes, como la de los que piensan que es el momento de autenticidad; no de ponerse la máscara, sino de sacársela, de mostrarse tal cual se es, soltarse, liberarse. Y también están los otros, los que lo toman como una oportunidad de tirar la chancleta. Y otros más, que no sin astucia recomiendan que “por cuatro días locos que vamos a vivir… ¡por cuatro días locos, te tenés que divertir”, o que “no hay que llorar, que la vida es un carnaval y las penas se van cantando”.

Pero lo asombroso de todos ellos es que, reconociendo en su modo de encarar el carnaval un valor superior o, al menos, apetecible, se resignan a confinarlo a unos pocos días del año, en lugar de desplegarlo a lo largo de toda su vida.

Si la perspectiva propuesta es lograr tres días de libertad contra trescientos sesenta y dos de agachar la cabeza, espérenme ahí, que voy, me suicido y vuelvo.

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La zorra rica al rosal

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Ya mencioné algo asombroso; aquí va algo más. Estoy pensando en esas personas de lo más humildes que tienen todo el año en la mira los días de carnaval, y le restan tiempo a sus intereses y a su descanso con el fin de obtener la caricia del aplauso de los burgueses y pequeñoburgueses (si no buscaran eso harían la fiesta puramente entre ellos). Y los burgueses y pequebús disfrutan de esa donación y terminado el carnaval, que te mueras. No, que te mueras, no; mejor, que sobrevivas hasta el próximo carnaval, así me divertís con tus cabriolas y tus coplas inofensivas. Y a ver si ponés un poquito más de energía (¿qué te pasa?: ¡parece que estuvieras desnutrido!) y también más imaginación; eso ya lo vi el año pasado.

Es el orgullo (orgullo alienado) de esos mansos: “¿Ven?: estamos en el escalón más bajo de la pirámide social, pero bien que les gusta venir a ver nuestras comparsas”.

O si van un poquito más lejos:

—¿Viste cómo se quedaron fríos cuando cantamos eso de “los gordos con sus cadenas de oro sosteniéndoles la panza”?

Sí, qué golpe duro.

Desesperados, no encontraron otra salida que ir tomar champán al bar de un hotel cinco estrellas.

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Carnaval Nac&Popó

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En tren de optar, ya lo he insinuado, prefiero trescientos sesenta y dos días de compromiso y de autenticidad, y consagrar los tres de carnaval a bailar y darle a la pandereta. Y hacer sonar pitos y matracas, también, qué joder: descontrol total, o sea.

Lo de presentar al carnaval como una gesta casi insurreccional es propio de las mistificaciones que promueve el populismo. Para mí, es como cantarle cuatro frescas al retrato del dueño de la empresa. Si vas a organizarte, que sea para plantear los reclamos en su ámbito propio, no en el efímero y equívoco de un corso.

Pero los que padecen esta recurrente inflamación de la glándula carnestolenda tienen más argumentos. Una tal “Comunidad del Carnaval” nos alecciona que “los Carnavales convocaron a más de un millón de espectadores por año”. “Un millón” posee el mérito santificante de la magnitud, según decía Bierce. “Un millón de personas llenó la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945”; “un millón de jóvenes peregrinaron a Luján”: y así, de millón en millón, estamos como estamos.

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Tristeza não tem fim

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Cada vez más, las cosas no se hacen por sí mismas, sino como espectáculo para otros o para que sean registradas por las cámaras de televisión. Cuando anunció “Deportes para Todos” la presidenta sostuvo que su objetivo es que el pueblo vea eventos de cultura popular”. Es un compendio de ideas gratas al populismo: “deportes para todos” es que el pueblo vea en acción por TV a las elites hiperprofesionales de actividades que, como espectáculo, hace ya mucho que dejaron de ser deporte, y a esto lo llamaremos “cultura popular”.

Para mantenernos entretenidos y apartados de nuestra identidad social más profunda el populismo siempre está revolviendo en el tacho del interés falso y, parafraseando a Marcuse, de ese modo solo puede proporcionarnos, en el caso más favorable, la mejor felicidad falsa.

De eso se trata el carnaval: ¡la pucha!, el poder no solo nos ordena cuándo debemos estar con los morros metidos en la tarea, sino también cuándo divertirnos e, incluso, ser díscolos y atrevidos.

Temo que a usted lo haya empalagado toda esta cháchara. Por eso me despido con una cortita y al pie:

El que se divierte cuando se lo ordena el calendario, en realidad no se divierte: trabaja de divertirse.

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miércoles, 16 de febrero de 2011

Noticia del mundo real

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El dedo acusador.
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Un trabajo que te come la vida de a pedazos —literalmente—, pero que hay que conservar silenciando aun los hechos más terribles. Un empresario (y no hay más que decir).

El lugar:
—Una rotisería en Alta Gracia, provincia de Córdoba, República Argentina.
Los protagonistas:
—El dueño (empresario nacional, un pyme bien argento)
—Una empleada que preparaba el relleno para las empanadas
—Un comedido
—Un cliente
—Una empanada

La empleada picaba carne en la máquina cuando, en un descuido, esta le arrancó un dedo.
Mientras la mujer, al borde del desmayo, llora a mares por el dolor físico y también por haber quedado mutilada, hay quienes tienen otras preocupaciones. Uno le pregunta al dueño:
—¿Y qué hacemos con el relleno? ¿Lo tiramos?
—No, qué lo vas a tirar, si ya está todo molido. Es carne. Carne fresca.
(Telón rápido.)
Título de la obra: “Un país en serio”.


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Encontró un dedo en una empanada
En Alta Gracia, un joven se llevó una sorpresa de mal gusto.

16.02.2011 08:20
Un joven de la ciudad cordobesa de Alta Gracia aseguró que encontró un dedo humano dentro de una empanada comprada a una rotisería local, que había sido arrancado a una empleada del comercio mientras picaba carne en una máquina.
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El extraño caso fue denunciado hoy por un muchacho identificado como Alejandro Iriarte, quien hace dos semanas concurrió a un local de comidas cercano a su casa para comprar tres empanadas.Un trabajo que te come la vida de a pedazos —literalmente—, pero que hay que conservar silenciando aun los hechos más terribles. Un empresario (y no hay más que decir).
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Según Iriarte, mientras masticaba uno de los pasteles, sintió algo duro y, al escupir sobre un plato el bocado, descubrió que, entre la masa y las aceitunas había una uña humana. El joven indicó a la radio Cadena 3 que, en un principio, pensó que se trataba de una uña postiza, pero al observar atentamente el relleno descubrió la primera falange de un dedo.Iriarte aseguró que inmediatamente se descompuso y empezó a vomitar. "No sabía qué pensar, cómo había llegado eso ahí. Me mejoré un poco, lo envolví, me fui a la rotisería donde había comprado la empanada y le mostré al dueño lo que había pasado".
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El cliente destacó que el propietario del establecimiento le pidió disculpas y ofreció indemnizarlo devolviéndole el dinero correspondiente a las tres empanadas. "Le dije que no, que tuviera más cuidado la próxima vez. Salí y me fui", precisó Iriarte, quien destacó que, pocos días más tarde, se enteró de que una de las empleadas de la rotisería había perdido un dedo mientras manipulaba la picadora de carne.
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"Me contaron que una chica estuvo trabajando con una picadora, metió la mano de más y se arrancó el dedo", contó, y precisó que no realizó ninguna denuncia en la municipalidad para evitar que "alguien se quede sin trabajo. Ahora me lo tomo con gracia y hacemos todo tipo de chistes".
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Fuente: DyN.
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martes, 8 de febrero de 2011

La mala conciencia del Orákulo


Algunas observaciones sobre la ética de VHM

Parece mentira que quien tiene altos ingresos —bien ganados, si consideramos el favor del público— por programas en radio y TV y columnas en medios gráficos (además de agarrar, ahora, plata grosa del gobierno) no pueda sustraerse a la mezquina tentación de pichulear en sus programas con avisos fuera de las tandas publicitarias… en abierta violación de la Ley de Medios de la cual se declara ferviente partidario y admirador. Esta codicia sin escrúpulos define a las claras el pelaje moral de la reciente adquisición (nunca mejor aplicada esa palabra) del kirchnerismo: el Orákulo de Cardona, el Prócer, Víctor Hugo Morales.
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Voy a los detalles: VHM es proclive a transparentar que tiene mala conciencia, lo cual es un mérito en un ámbito —el de la política y los medios— en que son contadísimos los que tienen conciencia, ya no digo buena: ni siquiera mala. El caso es que, como se sabe, se ha puesto en vigor la norma que establece que en los medios audiovisuales la publicidad deberá ser emitida encapsulada en un segmento específico, del cual debe anunciarse el principio y el fin. Pero VHM, como algunos otros conductores, tiene su propio arreglito con la radio y varios avisadores, por el cual pasa publicidad en tiempo de programación —llamémoles “chivos”— infringiendo la misma ley cuyo cumplimiento reclama a otros con severas peroratas.
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Aunque no menciona que su aclaración sea en respuesta a alguna objeción —si algún oyente mandó un mensaje en tal sentido, no lo van a difundir—, de las tres veces que últimamente sintonicé su programa durante un rato, dos de ellas dijo, cubriéndose al leer esos avisos, que lo que estaba diciendo era publicidad, “pero también es información”. Una coartada de una indigencia abrumadora, pero que a él le sirve para quedar en paz con su ya mencionada mala y, por lo visto, muy indulgente conciencia: desde ya, toda propaganda, poniendo voluntad, puede ser equiparada a información, ya sea “Coca-Cola refresca mejor”, “Si es Bayer, es bueno”, o la que a usted se le ocurra. Lo que sucede es que VHM es consciente de que el número, extensión y reiteración de esos avisos ilegales no pueden pasar inadvertidos para los oyentes de su programa: Joyerías Ricciardi, alimentos para animales domésticos Raza, cristales ópticos de neodinio, Pipeta Fipro, Termos Lumilagro, Anteojos Francioni, filtros para bombillas Maxfil, son los que recuerdo.
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Otras veces es la vida cruel la que lo obliga a justificarse (a él, repito, porque otros, en su lugar, ni a las piñas), como sucedió con el “gol” en offside de Tévez contra México, en el mundial de Sudáfrica. “Ahora están pasando las repeticiones por TV, y es comprensible que los mexicanos estén protestándole sobre todo al juez de línea” [transcribo de memoria], dijo VHM al ver que las imágenes en los monitores de su cabina y en las pantallas del propio estadio se encarnizaban en probar que la colocación de Tévez era inválida no por una cuestión de centímetros, sino de metros, circunstancia que él soslayó, pese a que en sus relatos nos tiene acostumbrados a que dilucida en las áreas acciones más confusas, fugaces y milimétricas. Lo que pasó es que el gobierno le paga a Víctor Hugo —y, en particular, puso la plata para que relatara el mundial— para que vea todo en positivo, “tudo bem”, no para que ande husmeando offsides en los goles de la selección de la patria, dirigida, para más datos, por un mimado del régimen.
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Cuando el Orákulo se apercibió de que era en vano intentar ocultar lo que el mundo entero estaba viendo, quiso salir él del offside y para ello improvisó una justificación muy desafortunada, diciendo que “desde la posición en que estamos no es posible advertir si existió tal infracción”. Ese fuera de juego de varios metros sólo puede no verse si uno está encerrado en un excusado en lo más profundo debajo de las tribunas. Y si uno es relator y desde su cabina no tiene una visión suficiente de los arcos y las áreas chicas, de verdad lo digo, no sé qué hace ahí.
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Hay otro remilgo moral —y funcional— de Víctor Hugo —con esto termino, por ahora— que es el de no resignarse a asumir su condición de adulón del gobierno. Quiere mantener la pose de independiente, y esto es comprensible, tanto para no traslucir que ha sido cooptado, como para que su visión color rosa del país tenga credenciales de ecuanimidad. “Lo tenemos a los saltos, este año, llamándolo a cada momento, pero usted comprenderá que está en un lugar de la escena política que demanda nuestra consulta reiterada”, le dice como saludo VHM a Binner el lunes 7/2 [hasta “comprenderá” es literal; lo que sigue es fiel al sentido pero no alcancé a copiarlo textualmente]. Si es cierto que “lo tiene a los saltos” y lo “llama a cada momento”, no hay razón para apelar a la comprensión de Binner, puesto que, ¿qué más quiere un político que poder dirigirse gratuitamente a una amplia audiencia? Y si no es cierto, ¿podría acaso su interlocutor contradecirlo, por ejemplo, precisando “bueno, no es para tanto, son tres llamados en los treinta y ocho días que van del año”? Queda claro, entonces, que no son palabras dirigidas al santafesino, sino que Víctor Hugo lo usa ante la audiencia como fiador forzado de que es un comunicador imparcial, que pone su micrófono a disposición de los opositores con extrema asiduidad.
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Un lince, el Orákulo.
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Pero veremos en otro envío que no siempre le salen las cosas tan bien.
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jueves, 6 de enero de 2011

Fromm: ateos y religiosos

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Recibí por correo-e este producto, torpe y prejuicioso por donde se lo mire, y encontré la oportunidad de enchufar una cita de Fromm que hace rato buscaba colocación. Cada vez que hojeo el libro del cual está extraída me deja una sensación de contrariedad, porque el autor argumenta en una dirección que no comparto y que no alcanzo a replicar consistentemente. Pero el párrafo vale la pena porque, como él dice líneas más arriba, no sólo resume el tema de la obra, sino que contiene una idea con la cual en parte coincido y en parte me parece valiosa para fecundar el debate.

"Desdichadamente, la discusión acerca de la religión, desde el siglo XVIII se ha dedicado principalmente a la afirmación o negación de una creencia en Dios, más bien que a la afirmación o negación de ciertas actitudes humanas. «¿Cree en la existencia de Dios?», ha sido la pregunta fundamental de los religiosos, y la negación de Dios ha sido la posición elegida por los que combatían a la Iglesia. Es fácil ver que muchos de los que profesan la creencia en Dios son, en su actitud humana, adoradores de ídolos, u hombres carentes de fe, mientras que algunos de los «ateos» más ardientes dedican su vida al mejoramiento de la humanidad, a actos de fraternidad y amor, y dan muestra de fe y de una profunda actitud religiosa. Centralizar la discusión religiosa en la aceptación o negación del símbolo Dios, cierra el camino al entendimiento del problema religioso, como problema humano, y evita el desarrollo de esa actitud humana que puede llamarse religiosa en el sentido humanista."


Erich Fromm, “Psicoanálisis y religión”, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1990, pág. 92.
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Los floppy disk del Mar Muerto

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Un descubrimiento apasionante

En una cueva próxima a aquellas donde se encontraron los famosos “Manuscritos del Mar Muerto”, en Qumram, se halló una caja con floppy disk de 5 ¼, en perfecto estado de conservación, cuyo contenido sin embargo demoró en ser conocido dadas las dificultades para conseguir una lectora de ese tipo de disquetes.
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La sorpresa y la emoción de arqueólogos e historiadores al poder acceder a los textos guardados en los floppy fue enorme, ya que se trata de referencias de primera agua sobre la maternidad de la Virgen María, circulantes en la época de ese suceso.

Recipientes: en los de la izquierda estaban los manuscritos, y en el de la derecha, los disquetes.
Foto: “L’Osservatore Parmegiano”.

La autenticidad de los documentos ha sido casi unánimemente aceptada, con la excepción de investigadores que no la admiten por obvios celos profesionales y los que la rechazan por prejuicios ideológicos. La antigüedad del material, desde ya, está asegurada porque ese soporte hace muchísimo que dejó de usarse y, por otra parte, la sistemática referencia desde hace años, en los estudios bíblicos, a los “manuscritos del Mar Muerto” pone en evidencia el empeño de distinguirlos de otros registros, en formatos distintos, de cuya existencia ya se sospechaba o se tenía conocimiento, porque si sólo se hubiera practicado en aquella época aquel tipo artesanal de anotación sería ocioso subrayar el modo en que fueron producidos, y se hablaría simplemente de los escritos, o los textos, o los documentos del Mar Muerto. Recordemos que en los ya añosos dispositivos de almacenamiento magnético la información se guarda de manera digital, y no analógica.

En resumidas cuentas, los disquetes recogen las versiones circulantes en el vecindario de Nazaret —pueblito de Galilea— al tiempo del embarazo de María, basadas en dos hechos concurrentes: algunos comentarios esquinados y rencorosos de su marido, José, en el sentido de que él “no la había tocado”, y la familiaridad de María con los soldados del destacamento romano, particularmente con uno de ellos, muy apuesto.

La versión contenida en los floppy, hay que admitirlo, es, respecto de la que se lee en la Biblia, muy superior en cuanto a compatibilidad con los hechos históricos probados y, por otra parte, no requiere echar mano de incidentes milagrosos ni de fornicaciones con extraterrícolas.

Vayamos por partes: el relato que nos presenta el Nuevo Testamento no puede tener otro origen que los propios María y José, puesto que refiere sucesos privados de los cuales sólo ellos podían tener conocimiento, y que son los siguientes: María quedó embarazada sin haber tenido relaciones con su marido y, según Mateo (1. 18), “se halló que había concebido del Espíritu Santo”, extremo sólo acreditado, dicho sea de paso, por los alegatos de la declarante. Pues bien, José, bastante resentido, la quiso dejar, pero —continúa Mateo— el ángel Gabriel se le apareció en sueños y le explicó cómo eran las cosas, de modo que José la perdonó, “pero no la conoció hasta que dio a luz”. Si bien después de un parto sólo se puede hablar de virginidad en sentido metafórico —o espiritual, si se quiere—, el dato de que José la anduvo conociendo a María pone en tela de juicio también esta acepción. Volveremos sobre el tema al final.

En Lucas (1. 34), en cambio, el ángel se le aparece a María, diciéndole que tendrá un hijo: “¿Cómo será esto?, pues no conozco varón”, se asombra ella. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” —le responde el ángel— y lo que sea, será. Lucas no nos cuenta cuál fue la reacción de José ante la novedad.

Los floppy de 5 ¼ —o, más específicamente, uno de ellos— presentan una fuente histórica distinta a los dichos de María y José: un resumen de las habladurías del vecindario de la pareja. Según algunas mujeres —particularmente, las ancianas, se aclara— María era “muy salidora”, e iba a buscar agua a la fuente varias veces por día, y se entretenía charlando “con muy poco juicio” con los soldados romanos que merodeaban por allí a causa de que era un lugar muy concurrido por las mujeres. Las vecinas murmuraban, a veces ni siquiera a sus espaldas, pero cuando María tenía oportunidad les respondía con rudeza, ya que al parecer era “muy boca sucia”. Alguna llegó a aconsejarle que para darle otra orientación a su vida le convenía quedar embarazada, a lo cual respondió tajante: “¿Cómo será esto?, pues mi marido se la pasa cepillando… pero sólo la madera”.

Pero, así y todo, resulta que quedó gruesa, y que José, ceñudo, mascullaba su ajenidad al fenómeno. María se apercibió de que el cielo se le nublaba, no de nubes sino de piedrazos, y como no sólo era ligera de cascos sino de entendederas, le contó a José lo del travieso Espíritu. En este punto tenemos que conjeturar que a su marido, entre quedar como cornudo y sin mujer, y aceptarle el embuste, le convenía lo segundo, porque a su edad y con un antecedente de lapidación de su primera esposa su destino habría sido la soledad definitiva. Así que ambos salieron a propalar, con las discrepancias que recogió la Biblia, la versión que, por distintas razones, le convenía a cada uno, aunque sin poder acabar con las suspicacias.

Pero según la preñez iba llegando a término, María intuyó que el aspecto del recién nacido podía ser fuente de renovados problemas si se parecía al padre, ya que éste era un soldado del Imperio reclutado en las tribus del norte, así que urgió a José a emigrar bien lejos, lo cual los llevó hasta Belén.

En esto la historia construida por los redactores de la Biblia no es fiel a los hechos. Lucas (2. 1-3) dice que el viaje fue para cumplir con el censo ordenado por Cirenio (o Quirinio), pero estudios recientes demuestran que eso no es cierto pues las fechas no coinciden por años de diferencia. Por otra parte, que la Biblia no mencione el posible aspecto nórdico de Jesús no es suficiente para impugnar lo recogido en el floppy, sino que, por el contrario, bien podría ser un intento deliberado de esconder una cuestión que en su momento fue urticante.

Por último hay que observar otro traspié de la crónica oficial: los hermanos de Jesús (Lc. 8. 19, Mt. 12. 46, Mr. 3. 31-32), obviamente hijos de la Virgen María. A menos que el Espíritu Santo se haya aficionado, visitándola asiduamente, a ella ese asunto le queda un poco grande (lo de “virgen”). Si no fue así, los nazarenos que dejaron su testimonio en el floppy habrían dudado de que el anciano José se volviera fogoso con los años. Por eso, seguramente hubieran reflexionado que la primera infidelidad es la que más duele, y que después de que el anciano José decidió digerirla, las siguientes ni lo mosquearon.

(Traducido de “L’Osservatore Parmegiano”, 25-12-10, pág. 38.)