viernes, 30 de abril de 2010

Estaba escrito

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jueves, 15 de abril de 2010

De lluvias, huevos y huevadas


La presidenta afirma con su habitual aplomo que “traen muy buena suerte los encuentros y las alianzas y relaciones que se dan en el marco de una muy buena lluvia”. Pero no todas las mujeres tienen sobre el asunto una mirada tan estrecha. En el Foro Novias y Casamientos Lluvia de Arroz (www·lluviadearroz·com) una chica plantea lo siguiente (todas las citas son textuales): “Me caso el 3 de enero en una quinta. Mi mayor miedo es que llueva. Una chica que conocí en una reunión y a quien no vi más me dijo que cuando ella se casó, le fue a llevar huevos a las monjas y ellas le prometieron que iban a rezar para que no lloviera el día de su casamiento” [...] Yo no soy supersticiosa pero bueno..en circunstancias así una hace cualquier cosa Alguien escuchó algo sobre ésto?”.
“Mi mayor miedo es que llueva”: he aquí una mujer sensata, que prefiere tener una impecable y soñada boda, aunque a los cinco días su matrimonio salte por los aires. Hombres hay muchos, pero unas nupcias con vestido blanco, iglesia, torta y filmación, probablemente nada más que una. Y no está sola, sino que entre una hermosa fiesta y una relación venturosa también eligen lo primero una abrumadora mayoría de las féminas que acuden en su ayuda. A continuación, algunas de las respuestas:

— Uno no pierde nada con probar no?
— Otra que se usa para que no llueva es poner una tijera abierta abajo del colchón.....con probar....., jajaja
— Hola chicas, creo que hyay que ir 15 dias antes y son las hermanas clarisas
— Yo tenia conocimiento de que habia que enterrar huevos (no se cuantos, me parece que una docena) en la tierra (lógicamente) para que no llueva, lo vi en un programa de utilisima cuando una de las actrices de patito feo cumplia 15 años e hizo eso con la madre.
Y en un foro encontré esto: "Hay que llevarle los huevos a las monjas Benedictinas. Anda a la Abadía de San Benito de Palermo que queda en Luis Maria Campos, enfrente del Solar de la Abadía."
— una de mis mejores amigas se caso en san pedro al aire libre y estaba lloviendo un monton. Llevamos un maple de huevos a las monjas de la iglesia donde ella se caso y "milagrosamente" esa noche no llovio!!!
con probar no se pierde nada!!
— son solo tradiciones....porque esta se contradice con otra ( si llueve, es buena suerte )
— Mi mejor amiga que se caso hace ya 2 años, una semana antes llevo una docena de huevos a las carmelitas dezcalsas de Belgrano.......creo que son las que estan por Luis M. Campos !!
Y les dejo su peticion para que es dia salga todo bien y no lloviera!!!!!!!!!!!
Y le toco un dia HERMOSO!!!
A mi me va a llevar una semanita antes............con tal que no llueva les llevo 3 docenas!!!
Ahhh otra cosa para que llueva que haciemos siempre en mi flia era ese dia en particular, clavar un cuchillo en la tierra y al lado hacer una cruz de sal........crean o no siempre nos sirvio!!
No perdemos nada con intentarlo!!!!!!!!!!!
— Chicas les cuento que un poco de verdad hay en todo esto ya que a una boda que fui la novia no llevo la docena de Huevos a las monjas y la boda fue una tormenta.
Creer o reventar, jajjaja.
— Any, en la Abadía de San Benito no hay monjas.
Igual tenés un parque enorme donde plantar los huevos.
Yo leí que las monjas a las que hay que llevarle los huevos son las clarisas, les adjunto un link
http://www.diariopersonal.net/huevos-a-l...e-mi-boda/
— Esto de llevar los huevos a las monjas me lo conto mi suegra. Yo por las dudas los llevos. No pierdo nada!!! jajaja
— A mi tambien me habian contado esa tradicion...tb la vi en la wedding planner.....mas alla de que sea un buen augurio la lluvia, a mi no me gustaria q me llueva el dia de la Iglesia!!!asi que....A llevar huevos se ha dicho!!!!!!!!!!!creer o reventar,no?
— Chiiicas,yo quiero llevar los huevos! pero cuándo hay que llevarlos,el mismo día?el día anterior? si alguna sabe porfa ...soy toda ojos!
— Chicas en realidad se les lleva los huevos a las hnas clarisas pero con cualquiera funciona, es como dicen par ,creer o reventar , mi hermana le llevo a las monjas (las pinguinos )jaaaja no se cuales son son esas de negro y blanco ,y funciono el dia anterior habia llovido,ella le llevo 1/2 docena un dia antes no se si fue casualidad o que pero no llovio ,la monja se reia y le dijo que ya habian ido ese dia como 4 parejas mas a llevarles huevos

La novia quiere hacer las cosas con rigor científico:

— Gracias chicas.....es que no tenía ni idea...., jajajjjaja. Pablo me dijo: -Mir....no podes!!!!, jajajajaja, perom igual me va a llevar, aunque tengo una duda más con respecto a los huevos.....(siiiiii, yas e que estoy re rompe h......con este tema, jajaj): Quien los lleva?, la novia?, o un familiar de ella?. Pregunto porque he leido de todo un poco....y si lo voy a hacer..lo quiero hacer bien, jajaja

Tienen razón en que no pierden nada con intentarlo. Lo que podían perder, ya se les atrofió por falta de uso.
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CFK: Lluvia de desatinos


Esta mañana, a propósito de la lluvia, comentamos en el ascensor con un vecino los dichos de la presidenta en la conferencia de prensa que ofreció ayer junto con su homólogo ruso.
Mi vecino dijo que le daba vergüenza que, en un acto al más alto nivel, Fernández diera por verdadera una superstición, que "cómo se deben de estar riendo los rusos". Yo le contesté que a mí no me daba vergüenza porque no la voté, y que los rusos no tienen mucho de qué reírse, y ahí quedó la cosa.
Después entré en la página de la Presidencia de la Nación
(http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=7106)
para leer la versión oficial de los dichos presidenciales —que ya había escuchado—, la cual en la parte pertinente dice así (textual):
PRESIDENTA.- Muy buenas noches a todos y a todas: estamos realmente muy contentos de recibir al Presidente de la Federación de Rusia primera vez que un Presidente ruso viene a nuestro país la República Argentina y lo hace precisamente en el marco del Bicentenario de nuestro país y en el año en que se cumplen 125 de relaciones diplomáticas entre ambos países. [...] Creo que hoy es un día muy especial yo le decía al Presidente que es el primer Presidente ruso en los 200 años de historia de la República Argentina que lo recibe la primera Presidenta mujer de la República Argentina y que además llueve lo cual es un muy buen augurio porque traen muy buena suerte los encuentros y las alianzas y relaciones que se dan en el marco de una muy buena lluvia como la que hemos tenido hoy. [...]
A pesar de que la presidenta hizo varias apelaciones a la inteligencia ("esto va a exigir mucha inteligencia"; "creo que esto va a llevar las decisiones deban ser globales deban ser multilaterales pero por sobre todas las cosas deban ser inteligentes" [sic], etc.), la reiteración de estos desvaríos obliga a interrogarse acerca de si está en condiciones psíquicas para ejercer tan importante responsabilidad. Hace 15 días, por ejemplo, justificó la elección de Luján para el tedéum del 25 de Mayo en una "señal de la Virgen", porque cuando su marido intentó expresar algún reparo "el sillón se le dio vuelta y casi se cae". Como cuando anunció, el 4 de febrero del año pasado, que, mediante el decreto 84, había dispuesto que en 90 días estaría implementado el boleto electrónico en todos los medios de transporte del área urbana: "El plan no puede fracasar. Me contaron que el 84 en la quinela [sic] es Néstor. Y si es Néstor no puede fallar".
Falló.
Vuelvo a mi vecino: a mí lo que me da vergüenza, propia y ajena, es que hayamos naturalizado la noción de nuestra patria como un país injusto, semidestruido y arrasado por la rapiña local y visitante. Por supuesto que tal resultado no es ajeno a la irracionalidad instaurada por el peronismo, de la cual es ejemplo generoso nuestra presidenta. Es bien sabido que el pensamiento mágico, cabalístico, es inherente a los individuos que sustentan ideas de derecha. Hitler es el paradigma de esta tipología política.
Por supuesto, la presidenta no es de derecha por sus repetidas expresiones supersticiosas, sino por su función de gerente del gran capital. Las creencias que nos inculca son un recurso para que, como decía Machado, "no acertemos la mano con la herida". Por eso, los que queremos el cambio debemos cifrar nuestra acción en el análisis concreto de la situación concreta, y no esperar los signos o la intervención ni de la magnanimidad celestial ni de las potencias infernales.

martes, 13 de abril de 2010

Una visita relámpago a Bierce

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Tacaño, s. El que indebidamente quiere conservar lo que muchas personas meritorias aspiran a obtener.

Prójimo, s. Aquel a quien nos está ordenado amar como a nosotros mismos, pero que hace todo lo posible para que desobedezcamos.

Filibustero, s. Pirata de poco bordo, cuyas anexiones carecen del mérito santificante de la magnitud.

Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.

Teléfono, s. Invención del demonio que suprime algunas de las ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable. [¡Qué hubiera dicho del celular!]

Cristiano, s. El que cree que el Nuevo Testamento es un libro de inspiración divina, que responde admirablemente a las necesidades espirituales de su vecino. El que sigue las enseñanzas de Cristo en la medida que no resulten incompatibles con una vida de pecado

Bebé, s. Ser deforme, sin edad, sexo ni condición definidos, notable principalmente por la violencia de las simpatías y antipatías que provoca en los demás, y desprovisto él mismo de sentimientos o emociones. Ha habido bebés famosos, por ejemplo, el pequeño Moisés, cuya aventura entre los juncos indudablemente inspiró a los hierofantes egipcios de siete siglos antes su tonta fábula del niño Osiris, salvado de las aguas sobre una flotante hoja de loto.

Ruido, s. Olor nauseabundo en el oído. Música no domesticada. Principal producto y testimonio probatorio de la civilización.

Audacia, s. Una de las cualidades más evidentes del hombre que no corre peligro.

Calamidad, s. Recordatorio evidente a inconfundible de que las cosas de esta vida no obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena.

Ambrose Bierce (1842-¿1913?), Diccionario del Diablo, Edimat, Madrid, 1998.

domingo, 4 de abril de 2010

¿Dónde estaba Kirchner en abril del '82?

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Para tener una referencia más amplia empezaré por decir dónde no estaba:

- no estaba secuestrado;

- no estaba preso;

- no estaba combatiendo a la dictadura;

- no estaba en la clandestinidad;

- no estaba en el extranjero;

- no estaba confundido o distraído...

...estaba apoyando a la dictadura en su más infame aproximación a los modos del fascismo: cuando intentaba tapar la sangre con más sangre y perpetuarse.

Acá:


"Correo del Sur", Río Gallegos, 7 de abril de 1982.

Así se lo ve en esta y las demás abundantes fotos que acompañan la nota de tapa de ese periódico santacruceño, titulada Amplio apoyo de las fuerzas vivas a las Fuerzas Armadas.

Es instructivo recordar algunos datos sobre este general Guerrero, al cual Kirchner fue a brindar su estímulo a la sede del comando de la XI Brigada de Infantería Mecanizada: en esos mismos días el militar escribía en las ediciones del domingo de "La Opinión Austral" exponiendo la doctrina de la dictadura; venía de suceder a Camps en la jefatura de la policía de la provincia de Buenos Aires, la cual, bajo su mando, tenía a su cargo numerosos centros clandestinos de detención; fue reconocido como uno de los integrantes del grupo de tareas que ingresó al domicilio del coronel Alberte cuando este murió de resultas de caer desde su balcón del sexto piso. Represor consecuente, hasta que el dominio caducó el 7 de marzo del corriente año, el general Oscar E. Guerrero dirigió el sitio http://www.ladecadadel70.com.ar, "Revisionismo histórico. Para saber las mentiras de la historia oficial", que contenía miles de páginas en las cuales se exaltaba la cruzada anticomunista de la dictadura. Ahora, cliqueando ahí, internet lo redirecciona a http://www.verdaderahistoria.com/blog, "Movimiento por la Verdadera Historia (por un país sin mentiras)".

Si tiene el estómago fuerte, entre ahí.

miércoles, 31 de marzo de 2010

"Nunca más": una mentira más

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En estos días, a propósito de los aniversarios de golpe del ’76 y del fallecimiento de Alfonsín, arrecia el aguacero ideológico dirigido a que los estratos sociales desfavorecidos por el sistema imperante no alcancemos una real comprensión sobre hechos centrales de nuestra historia. Ello, facilitado porque vivimos en un país en el cual casi siete décadas de irracionalidad hegemónica no sólo han destruido en su mayor parte la conciencia sino, además, la inteligencia de los ciudadanos. Con esa ventaja, los usufructuarios del poder y los privilegios, sus cómplices y sus empleaduchos de los medios, se lanzan a una competencia para ver quién aporta más confusión y desinformación al extravío colectivo.
Contra esto, en todos los ámbitos en que actúo, siempre he dicho algo, pero mis balbuceos son acallados por el aluvión de la ideología dominante que, como sabemos, es la ideología de la clase dominante (aunque muchos de sus difusores no tengan nada en común con los detentadores del privilegio y —más aún— subjetivamente se consideren enemigos de éstos).
¿Ejemplos de las falacias que nos inculcan, explícita o subliminalmente?:

—que la represión y el genocidio empezaron el 24 de marzo de 1976;
—que los represores fueron menos de mil;
—que las víctimas de la represión "desaparecieron".

De la última me he ocupado —una vez más— en estos días. La primera se contesta con los dos mil muertos, los novecientos detenidos-desaparecidos, las bombas, las amenazas y el terror adueñado de las calles que allanaron el camino al golpe de marzo del ’76. La segunda, que es impulsada por nuestra presidenta, ha tenido otra refutación contundente —por si hiciera falta— al conocerse que durante la dictadura el batallón 601 de inteligencia del Ejército tuvo 4.300 colaboradores. Se llama de “inteligencia” aunque sus miembros no se dedicaran a resolver ecuaciones diferenciales, sino a indicarle a los grupos de tareas —a partir de datos proporcionados por informantes o infiltrados u obtenidos mediante tormentos a prisioneros— las personas a ser secuestradas, torturadas y asesinadas. ¿Qué dirá ahora la presidenta: que los 4.300 del 601 no son represores, o tirará a la basura lo que ha venido sosteniendo?

"No lo vamos a hacer más"

Pero reparo en que he insistido muy poco con la más peligrosa de las mistificaciones: el "nunca más", o sea, la idea de que nuestra sociedad aprendió del horror que padeció y ha contraído el compromiso definitivo de que no se volverá a repetir. Este es un disparate tan pueril que, si pudiera, me revolcaría por el piso de risa.
Pero no puedo, porque encubre y propicia futuras tragedias peores aún a la que hemos padecido.
Hay dos modos de que no se vuelvan a repetir otras represiones sangrientas: 1) que no haya explotación ni privilegios insultantes; 2) que si hay vastos sectores sociales relegados y oprimidos, estos se dejen pisotear y hambrear pasivamente hasta el fin de los tiempos. Respecto del primer punto, ya sabemos: el sistema, aquí y en todas partes, tiende a incrementar la desigualdad social. En cuanto al segundo supuesto, es improbable.
Si se asume que los depredadores están matando gente para ellos ignota en este mismo momento —a conciencia y sin miramientos— de muchas formas silenciosas, se comprenderá que no tendrían impedimento moral en hacerlo ruidosa y brutalmente con quienes pusieran en riesgo sus prerrogativas. Que lo único que los detiene no es el juramento de que "no lo vamos a hacer más", sino que, por ahora, no se ven peligro.
Ahora hay violencia: desocupación y trabajo en negro, sueldos y jubilaciones insuficientes, hambre, hacinamiento, devastación ambiental, deficiente sistema de salud. Cuando los perjudicados se subleven habrá, además, violencia represiva: el idílico "nunca más" es una ficción para que cuando esto suceda no nos encuentre preparados. Piense un momento en quiénes se centra la parte activa de la promesa del "nunca más": el gran capital, los "partidos populares", las fuerzas armadas y de seguridad. Son los que exigieron la anterior matanza, la realizaron, la facilitaron o la apañaron. Si hay una cosa segura es que volverán a hacerlo cada vez que lo necesiten y puedan.
Para que eso no suceda no valen el ferviente deseo, ni los acuerdos, ni los discursos, ni las leyes más severas. Lo único que puede impedirlo es que los asesinos se encuentren en una relación de fuerzas desfavorable.
Y el único medio en nuestras manos para conseguir eso es que dejemos de tener como dirigentes a nuestros verdugos.

Anatomía y fisiología de una palabra canalla: “desaparecidos”

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Este texto puede leerse cliqueando en el siguiente enlace:

www.kaosenlared.net/noticia/anatomia-fisiologia-palabra-canalla-desaparecidos

miércoles, 24 de marzo de 2010

¡Mujica, asombroso!

.El Pepe y Tabaré

Mujica (“Brecha”, 19-3-10):

Paulos [general retirado] va a seguir diciendo lo que dice, las madres van a seguir reclamando lo que entienden que es justo, y los militares que intervinieron en la dictadura van a seguir pensando que salvaron a la democracia, y bla bla. El desafío pasa por que, a pesar de eso, tenemos que construir cosas que podamos encarar en común, sin pedirle a nadie que renuncie a nada.


Esto que dice Mujica, en la línea de Perón, maestro de maestros (“esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”) es la más increíble voltereta política que recuerde. Si yo hubiera votado por Mujica me suicidaría quemándome con fósforos.

martes, 9 de marzo de 2010

Las cosas se están arreglando

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Landrú, siempre actual

No paramos de tener alegrías, una tras otra: ¡aflojen un cachito, vamos a reventar de felicidad! En “La Mañana” de Víctor Hugo se arriesgan a decir que la gente salió a las calles a festejar el Oscar que ganó “El secreto...”. Quizás exageran un poquito, pero, ¿qué importa? Esta seguidilla de éxitos en cinco días se la tienen que tragar los agoreros, los críticos, los quejosos: ¡alegría, alegría! Pero no cualquier alegría, ¿eh?: ¡alegría popular, que es la mejor!
Sin embargo, una señora llama a la radio y reflexiona que “si tendremos poco para festejar como comunidad que la gente se acopla a esos triunfos en el fondo tan ajenos” (es de las mías, la señora). Víctor Hugo se la piensa unos quince minutos, vuelve a pasar el mensaje y lo responde, denunciándolo como una muestra de la oposición a este gobierno, oposición tan irracional que es capaz de encontrar tonos sombríos hasta en los hechos venturosos, y remata que aunque estuviéramos en el mejor de los mundos, con todos los problemas resueltos, igual celebraríamos las conquistas de nuestros compatriotas.

¡No hay nada más lindo que la familia alienada!

Hay tanto, pero tanto para replicar a estos argumentos que para no extenderme voy a optar porque lo haga usted mismo.
De todos modos, voy a consignar algunas cosas de las que sí valdría la pena enorgullecernos: por ejemplo, que en el país todos sus habitantes tuvieran garantizado un alto nivel en la atención de la salud. Eso sería digno de ser festejado por dos razones: primero, por lo que significaría en calidad de vida —y más, en posibilidad de vida— para todos; segundo, porque los que vivimos aquí somos corresponsables de lo que el país obtiene —y de lo que conserva, y de lo que pierde— en tanto son logros colectivos. También me parecería legítimo celebrar la conquista de otros objetivos por los que lucho: que hubiera trabajo para todos, que los jubilados ganaran lo suficiente para vivir bien, que no se depredara y contaminara nuestro territorio, que la vivienda fuera accesible para el que trabaja, que la educación pública recuperara su papel de igualadora de oportunidades y el nivel de excelencia que supo tener.
En cambio, yo, que si me propusiera tomar una raqueta no sabría por qué lado agarrarla, o que si quisiera hacer un lujo con la número 5 podría fracturarme solito, no puedo verme reflejado en los éxitos de una aristocracia de hiperprofesionales del espectáculo mal llamado “deportivo”: no contribuí en nada. Ni me satisface tampoco el galardón conferido a un filme que, más allá de su factura técnica, en lo único que influye en los espectadores es en volverlos más idiotas, puesto que su núcleo, su clave —que alguien, solo, y sosteniendo el resto de sus actividades, pueda mantener en cautividad a un tipo por más de veinte años— es tan imposible que quien se lo traga está madurito como para mascar vidrio.

VHM, convertido en una repetidora

Víctor Hugo presenta el Oscar obtenido por “El secreto...” y la clasificación para los cuartos de la Davis como “hechos promisorios para la Argentina”. Define a la película como "notable aporte a la cultura nacional" (¿?). "Sabía que todo el país estaba pugnando para que ganara" y por eso experimentaba mucha ansiedad, abunda el oráculo de Cardona (como gustan llamarlo, a sus espaldas, algunos colegas envidiosos). "Es un triunfo que verdaderamente tiene que ver con todos", insiste. Este conjunto de afirmaciones me resultan tan ajenas que no puedo concebir que ambos pertenezcamos a la misma galaxia.
Víctor Hugo se va convirtiendo progresivamente en una repetidora de la “TV Pública” y la “Radio Pública”. Incluso ya puede, muchas veces, prescindir de entrevistar a Aníbal, a Boudou o a Randazzo porque sabe lo que han dicho o van a decir y calcula que suena más persuasivo en labios de un periodista independiente, para mejor de la otra orilla.
"Lo de Campanella tiene continuidad", previene VHM: “Este año puede ser el de la consagración en la Davis y en el mundial de fútbol, por los nombres que nos representan en esos dos deportes... y porque hace 24 años, cuando otro filme argentino ganó el Oscar, nuestro seleccionado obtuvo la copa del mundo” (¡!).
Completito, el Orákulo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Para piojos, los que llevamos dentro

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Los piojos están en una bolsa que llevamos dentro - Juan José Millás

O sea, qué vergüenza, resulta que estoy en la peluquería comentando con el estilista los incendios de nuestros hospitales y el juicio del de Alcalá 20, cuando observo que Manolo hurga con los dedos entre mi cabellera como si hubiera perdido las tijeras.
—¿Se trata de un masaje nuevo? —le pregunto.
—No, hijo, es que tienes pipis.
—¿Qué es eso de pipis?
—Piojos, corazón, y liendres como huevos de gallina.
Para mí los piojos están asociados a la miseria, de manera que le pido que baje la voz y le digo que cómo voy a tener piojos si me lavo todos los días con un champú de uso diario que él mismo me ha recomendado.
—A los piojos les gustan las cabezas limpias.
En fin, que tengo piojos, que soy un piojoso, vamos. Abro el diccionario y leo que el piojo es un insecto anopluro. Me da miedo buscar anopluro, más por lo de ano que por lo de pluro, pero en un arranque de valor me enfrento a la palabra: "Dícese de los insectos chupadores ápteros que viven como parásitos en muchos vertebrados". Al menos me reconocen como vertebrado.
No digo nada en casa y escondo en la mesilla de noche los champúes especiales que me ha vendido Manolo para despiojarme. Pero, mira por donde, ese día aparece mi hijo con una carta del colegio en la que se nos pide que revisemos atentamente las cabezas de los niños, pues han detectado una invasión de anopluros, normal, por otra parte, en estas fechas. Eso me tranquiliza; mi hijo va a un colegio de pago, de manera que la cosa no puede ser tan grave como había pensado: por un momento tuve la impresión de estar regresando a la infancia.
Llamo a Manolo, le leo, para justificarme, la carta del colegio y me dice que sí, que ya lo sabe, que es normal, y a continuación me cuenta una historia increíble que no es mía, ya digo, es de Manolo; si se me hubiera ocurrido a mí no me atrevería a escribirla: según él, en el otoño y en la primavera las cabezas de los niños de Madrid se llenan de insectos chupadores, porque los fabricantes de champúes antiparasitarios pagan a unos señores muy malos para que vayan a las salidas de los colegios y les echen liendres al tiempo que les acarician la cabeza. O sea, que junto a la figura urbana del malvado que les da caramelitos con droga para aficionarles a la evasión desde pequeños, hay un señor con gabardina que lleva unas cajitas llenas de huevos de piojos, que distribuye entre la población infantil como el que siembra marihuana en la clandestinidad de su azotea. Luego ponen unos cuantos anuncios en la tele y a forrarse.
Yo, insisto, no puedo creerme esto, porque, además, ahora recuerdo que en mi barrio, que estaba lleno de piojos, había una mujer de Cuenca que le explicó a mi madre que los piojos aparecen cuando se rompe la piojera, que es una bolsa que llevamos todos dentro de la cabeza y que está llena de esos bichos ápteros. Cuando te das un golpe o te rascas con más furia de la habitual, se rasga la membrana que los separa del exterior y salen. O sea, que los piojos no vienen de fuera, sino de dentro, como la gripe, que también es una enfermedad del alma.
Paseo por las calles intentando recordar contra qué esquina me he golpeado la cabeza últimamente y al observar toda la miseria que me sale al paso, comprendo que mi vecina tenía razón: todo eso no viene de fuera, sino de lo más profundo de la identidad que nos estamos construyendo, igual que los incendios: la chispa originaria está dentro, en nuestro corazón. Por eso es tan difícil encontrar un culpable.


http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/articuento189.htm

El hierro y el oro


...que la Tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.

("A quien corresponda...", Serrat, 1981).

Leo una interesante nota de Osvaldo Bazán acerca de las Malvinas (No sé qué hacer con Malvinas, “Crítica”, 20-2-10). En ella confiesa que en 1982 —por lo que dice, tendría 18 o 19 años— se alegró cuando Galtieri anunció la toma de las Malvinas, y que en estado confusional repetía "como un tarado", “¡que traigan al Principito!”, él, que se confiesa incapaz de mirar películas con “mostros” porque le dan miedo y que la única vez que se agarró a piñas en la escuela salió segundo.
El apoyo a la canallada fascista de las Malvinas es uno de los pocos errores que no he cometido. A mí me causó angustia y desesperación despertarme aquel 2 de abril con esa terrible noticia: me sentía, y no estaba alucinando, como en la Alemania nazi.
¿De quién son las Malvinas?, se pregunta Bazán hoy, y va más allá en sus interrogantes: ¿de quién es la Argentina?
Es un avance importante, pero, a mi entender, aún incompleto. La pregunta que nos debemos hacer, como seres humanos, es: ¿de quién es el mundo?
Continúa Bazán: "San Juan es la Argentina pero el oro de San Juan ¿de quién es?". Ahí es donde discrepo, porque una mala pregunta induce respuestas erróneas: Ese oro no es de nadie. Ese oro es como el hierro que yo tengo en mi cuerpo: ¿cuánto será?, ¿tres gramos? Pongámosle, tres gramos. Si lixiviamos a los 7.000 millones de habitantes del mundo y les extraemos el hierro que contienen obtenemos 21.000 toneladas de hierro. ¡Qué bueno, 21.000 toneladas de hierro vienen muy bien! Sí, pero matamos a toda la humanidad para obtenerlas.
Lo mismo pasa con el oro diseminado, el oro que forma parte de la roca en proporciones que en los casos que se consideran rendidores alcanza alrededor de 20 g por tonelada.

Oro, 20 g por tonelada = 0,002%
Hierro, 3 g por c./70 kg = 0,004%

Una relación del mismo rango, qué curioso.
Si yo me trago una cucharita y antes de que me haga más estropicio me abren el estómago, o sea, me practican un túnel y me sacan ese hierro concentrado en forma de veta —unos 30 gramos, pongámosle— capaz que repunto y todo. Pero el hierro que yo tengo diseminado es como el oro disperso en la roca: para sacarme esos tres gramos me tienen que matar.
Para aprovechar el oro diseminado en la Tierra la tienen que asesinar.
Así de claro.

domingo, 14 de febrero de 2010

¡Cuidado con la velocidad!


La Tierra dista del Sol 150 millones de km, o sea que el diámetro de su órbita es de 300 millones. Por lo tanto, su recorrido anual es de 300 millones por 3,1416 = 942,48 millones de km que, divididos por 365, dan 2,582 millones de km por día y 107.589 km por hora.
A su vez, alguien situado en el ecuador a nivel del mar, por efecto del movimiento de rotación, se mueve en 24 horas 40.000 km, que es la circunferencia de la Tierra. Cuando el sentido de la rotación de un punto de la superficie terrestre situado en el ecuador coincide con el de traslación eso le agrega 1.667 km/hora de velocidad (40.000 dividido 24) al incauto que ande por ahí.
Por fin, si un fulano cruza el subcontinente de América del Sur en un avión comercial desde Lima a Brasilia —que no va sobre la línea del ecuador, pero como la distancia no es grande (esa ruta discurre entre los 12º y los 15º de latitud sur), la altura a la que vuela el avión compensa la progresiva disminución de la velocidad de rotación a medida que nos acercamos a los polos—, suma la velocidad del avión (digamos, 900 km/h) a las de traslación y rotación de nuestro planeta.
Resumiendo:

............107.589
..............1.667
................900
............-------
............110.156


El tipo en cuestión va a 110.156* kilómetros por hora, y sin despeinarse.


* S.E. u O.: El planteo y todos los cálculos son míos, así que lo más probable es que estén completamente equivocados. Se aceptan observaciones.

Honrar la vida - Chumy

. Chumy Chúmez

Soy de lo peor


Kirchner agarra, va y se enferma. Ante esa situación, se manifiestan varias actitudes:
1) Sus partidarios y los que lo aman desean que se cure. Lo mismo anhelan las personas buenas, esas que no le desean mal a nadie, a ningún ser humano. Porque Kirchner es un ser humano, ¿eh?, como Susana Giménez, o la Hiena Barrios, o Carrió, o Etchecolatz, o Menem, o el presidente de la Barrick Gold. ¡Hasta Cobos es un ser humano!
2) Están también los que el asunto les importa tres belines y se sientan ante el televisor a mirar el partido de críquet entre los Milwaukee Milkies y los Toronto Blockheads.
Además, estoy yo, que no entro en ninguna de las anteriores categorías.
Y está Caparrós, que me fulmina con su espada flamígera: "Tanto odio: interesante, didáctico ver las huellas del odio", dice, refiriéndose a quienes se alegraron ante el percance vascular del presidento, en El bronce o la plata, "Crítica", 12-2-10.
Qué, ¿tengo que desearle a K buena salud y larga vida, entonces? Lo lamento, no me sale. Odio, sí, pero odio de clase por lo que él representa dentro de la estructura que han montado —con nuestro dinero— para someternos. ¿Caparrós será de los buenos-buenos que no quieren que se muera nadie, pero nadie-nadie? Yo carezco de esa bondad angélica, ómnibus. Al menos, no alcanza al principal gestor y responsable, en esta etapa, de este sistema explotador, rapaz y depredador que es causa de tanta ruina y miseria.
¿Qué pretende Caparrós? ¿Tendría yo que haber hecho una cadena de oración para que se salve el Hombre (como ha comenzado a llamarlo su Mujer), y prendido velas en la vereda de Arcos del Sol? ¿O haberme hecho el sota como si lloviera en Alaska, silbar, mirar para el costado y tratar de no sentir nada?
Lástima que Caparrós no dijo qué sintió o qué hizo él: capaz que es un paladín del Amor Universal y lo disimula, el muy modesto.
Si no fuera así, y tampoco —como da a entender— sintió odio, al menos debería contarnos cómo salieron los Milkies con los Blockheads.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Yo remé en el Anguilas

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Al leer ese título todos deducirán, correctamente, que el Anguilas debe de ser un curso o un espejo de agua. Pero no muchos saben dónde queda: el arroyo Anguilas cruza la isla del Delta más próxima a la ciudad de Buenos Aires —tierras fiscales—, enfrentada a Victoria y Virreyes, río Luján por medio.
El Anguilas nunca me defraudó cuando quise deslumbrar a alguien con un agreste compendio del Delta, circunscripto en un recorrido de menos de cuatro kilómetros. El ingreso desde el Vinculación, velado por juncales y cruzando la barra por una canaleta que había que conocer; el primer tramo, con los palafitos de los isleros más "socializados", levantados en los desmontes de la selva en galería propia de la zona; los estrechos del arroyo, con la fronda juntándose arriba; más palafitos, dispersos y misteriosos; troncos tendidos a flor de agua o bajo ella, dispuestos a dar una sorpresa; camalotales y bajíos; brazos ciegos en los cuales era imprescindible y delicioso perderse... si no se tenía la noche encima; y, tras un buen trecho, una oculta laguna que se abría inaparente en la ribera izquierda escondiendo el eterno drama y la belleza de su fauna primordial. Después de dejarla atrás, la vegetación arbórea gradualmente perdía altura, raleaba y finalmente desaparecía, reemplazada en ambas orillas por interminables juncales, hasta que, al voltear el último recodo, anonadaba la inmensidad del río de la Plata, con los minúsculos edificios de la gran ciudad asomados allá en el fondo.
Todo eso se acabó.
Alguien compró la isla, y el arroyo.
Alguien los vendió.
Ahora se construye un emprendimiento de un millar de lujosas casas, llamado "Colony Park, Isla Privada", luego de arrasar —arrasar— con las viviendas y las posesiones de los isleros y de suprimir sus medios de vida. Pero no sólo eso: el proyecto supone una drástica alteración de la geografía en todos sus aspectos: relieve —elevación del terreno varios metros—, hidrología, fauna, vegetación.
Todo en beneficio de unos pocos, que tienen varios centenares de miles de dólares para comprar esas propiedades, que más que "viviendas", como se dice, son el berretín del que quiere tener allí una casa con marina y arroyo propios. ¡Ah!: y en beneficio, también, del que autorizó el proyecto.
En momentos en que, pese al agudo déficit de viviendas, los créditos hipotecarios apenas si se mueven, atento a que se requieren ingresos mensuales de alrededor de diez mil pesos (¿cuántos trabajadores los tienen?) para aspirar a comprar departamentos de medio pelo, los beneficiarios de las políticas kirchneristas —porque lo que falta en un lado es que fue a parar a otro— disponen para su solaz y recreo de sobrantes que sextuplican o más el valor de un "dos ambientes".
Extrañaré el Anguilas, pero tengo que reconocer que la redistribución del ingreso que ha encarado con toda decisión nuestro gobierno marcha viento en popa.

jueves, 4 de febrero de 2010

Creyentes, crédulos y creedores

.Wagensberg - Foto "Clarín"

Mis frases, todos estos pensamientos, tienen fecha de caducidad. No pretendo que valgan para siempre, no son los versículos de una fe que pretende ser eterna. [...] Pensar es pensar la incertidumbre.

¿Qué es un crédulo? Un crédulo es alguien que asume una verdad fácilmente, sin exigir demasiadas garantías a la realidad que debe soportarla. [...]
Ser creyente es, sencilla y llanamente, el grado máximo de credulidad, el caso más grave. [...]
Creedor: el que cree con garantías razonables y está dispuesto a cambiar la verdad vigente por otra más coherente (con menos contradicciones) y/o más completa (con menos lagunas). Un científico, como científico, es siempre un creedor de la creencia en la que trabaja, nunca un creyente o un crédulo. El método científico (basado en la objetividad, la inteligibilidad y la dialéctica con la realidad) sirve para tratar ideas, no tanto para captar ideas. Por eso, el científico necesita creer, partir de una creencia. Cree en una idea, pero luego la pasa por el método. Si después de la colisión creencia-realidad la creencia queda libre de paradojas de contradicción (la realidad dice A y la creencia dice no A) y de paradojas de incompletitud (la realidad dice A y la creencia no dice A ni no A), entonces el científico continúa creyendo. En caso contrario abandona la idea y busca otra. En resumen: creedor sería el que exige todas las garantías que la realidad pueda ofrecer en un momento y lugar; crédulo, el que exige muy pocas, y creyente, el que no exige ninguna.
Lo mejor que la humanidad ha hecho en favor de sí misma ha sido por la gracia de algunos creedores que empujan y para la desgracia de algunos creyentes que se resisten. La esclavitud humana fue compatible con millones de creyentes de cientos de miles de religiones desde el amanecer de la humanidad hasta ayer mismo. La abolición de la esclavitud no estaba impresa en ninguna creencia de creyente, fue un boceto de creedor. Algo parecido ocurre con la liberación de una de las dos mitades de la humanidad: las mujeres. La democracia hunde sus raíces en una creencia de creedor; cualquier otro sistema político lo hace en una creencia de creyente. Lo que más se acerca a un absoluto en materia de exigencia moral quizá sea la llamada Declaración de los Derechos Humanos. No conviene ser creyente ni siquiera en honor de tan hermosa idea, porque cualquier día caemos en la cuenta de que falta un nuevo derecho o un nuevo matiz. Yo apuesto por los creedores. Y si a la hora de organizar la convivencia humana hay que elegir entre un creyente o un crédulo, por favor, que sea un crédulo.

Jorge Wagensberg, "Creyentes, crédulos y creedores"
"El País" - http://www.elpais.es/http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=574&autor=248&tema=70

La cortesía de los hombres

. Afiche de la República Española (modificado)

Observaciones acerca del estado de degradación al que se ve reducida la mujer por diversas causas

[...] Deploro que las mujeres se vean sistemáticamente degradadas por las triviales atenciones que los hombres consideran viril prodigarles, mientras que, de hecho, mantienen precisamente así su propia superioridad. Inclinarse ante un ser inferior no es condescendencia. Todas esas ceremonias me resultan tan ridículas que apenas si puedo controlar mi reacción cuando veo a un hombre recoger un pañuelo o cerrar una puerta con grave y afanosa solicitud, cuando la dama podría muy bien haberlo hecho ella misma con sólo dar uno o dos pasos.
Un deseo insensato sube de mi corazón a mi cabeza y no lo reprimiré aun cuando pueda provocar risas. Deseo sinceramente ver desaparecer de la sociedad la diferencia entre los sexos, salvo cuando se trate de relaciones amorosas, pues esta diferencia es, estoy firmemente convencida, el fundamento de la debilidad de carácter que se les atribuye a las mujeres, la razón por la cual se descuida su espíritu mientras se les obliga a adquirir todo tipo de habilidades con meticulosa atención. Por ello las mujeres prefieren la elegancia al heroísmo. [...]

Mary Wollstonecraft (1759-1797), Vindicación de los derechos de la mujer, Madrid, Editorial Debate, 1998.

sábado, 30 de enero de 2010

¿Perdido?

. El Roto

¡Tres por día! ¡Y con este calor!


No es fácil de sobrellevar. Y me quedo corto; hay días que más: cuatro o cinco declaraciones o pronunciamientos o insinuaciones u ofertas tipo “¡Llame ya!” instruyéndonos acerca de que la deuda externa —y el Fondo del Bicentenario, en particular— es el problema de nuestras vidas, que no es posible ni deseable ocuparse de otra cosa.
¿Será verdad?
Algunos de los fogoneros de esta idea —por ejemplo, Mario Cafiero— agregan una oferta irresistible: ¡si llama dentro de los próximos cinco minutos le regalamos una banderita para que vaya a manifestarse por los derechos argentinos sobre las Malvinas y sobre amplias porciones del Atlántico Sur!
Ahí es donde a uno le da como cosita: ¿será posible que nuestro extenso territorio y dilatada plataforma marítima, con sus ingentes riquezas, no hayan sido capaces de proporcionarnos a los argentinos, hasta ahora, lo que sí podrán aquellas inhóspitas regiones?
Y, puesto uno a pensar —porque pensar es un vicio que cuando lo agarra a uno, no lo suelta así nomás—, ¿será verdad que los 6.500 millones de dólares del Fondo del Bicentenario, que representan un 2,1% de nuestro PBI y menos del 5% del gasto público total, tienen una importancia tan decisiva sobre el bienestar de la población?
La verdad que se queda uno muy dubitativo y perplejo, y en ese estado la mirada se posa sobre un dato interesante: en 2009, contando sólo a las empresas que cotizan en Bolsa, las multinacionales imperialistas se alzaron con 21.000 millones de u$s. Y Cafiero, por su lado (creyendo abonar su causa) nos informa de que la fuga de capitales alcanza un ritmo de 18.000 millones de dólares anuales. O sea, en sólo dos rubros —y hay más— se van afuera 39.000 millones de dólares anuales.
Sin embargo, se nos adoctrina de que es urgente e imperioso que nos movilicemos por u$s 6.500 millones (que no es poco; confieso que yo, hasta que cobre, no tengo tanto dinero).
¿Por qué será?

Deuda externa: hay una lucecita

Y la lucecita me vino leyendo “Posta Porteña”, que reproduce una nota de Juan Kornblihtt, “El problema no es la deuda”, aparecida en Razón y Revolución el 20 de este mes. Dice en uno de sus párrafos:
“Esta es la razón por la cual la consigna "no pago de la deuda" es sustancialmente correcta pero incompleta. Es correcta no porque, como suele escaparse por allí, haya sido concebida de manera fraudulenta: toda la deuda, incluso aquella que pudiera reputarse "legítima" según criterios burgueses, no es más que masas de plusvalía producto de la explotación capitalista. El no pago debe justificarse como limitación a la explotación y no como "indignación" contra el robo "a la nación". No queremos pagar la deuda por la misma razón por la cual no queremos seguir produciendo plusvalía. No sostener esta consigna sobre esta base da pie a conciliaciones perniciosas con fracciones pequeño-burguesas que construyen ilusiones en torno al "buen capital productivo nacional", al estilo Pino Solanas o incluso el mismo kirchnerismo.”
¿Vio cómo el asunto está en poner en correcta perspectiva los 300.000 millones del PBI, respecto de los 6.500 millones del Fondo del Bicentenario?
Y remacha Kornblihtt más adelante:
“La izquierda no debe dejarse arrastrar por el nacionalismo pequeñoburgués del solanismo. Es más, debe dar un paso adelante negando el derecho a las dos fracciones políticas de la burguesía a decidir sobre el destino de esa masa de riqueza social. Para ello, la consigna debe completarse con medidas organizativas en ese sentido: una convocatoria a todas las organizaciones políticas y sociales populares a una asamblea nacional que exija el derecho del proletariado a participar de la discusión sobre el destino de la riqueza social. [...] Por lo tanto, es hora de avanzar hacia el control de la riqueza en manos de quienes la producen.”
Así mirada, queda clarita la intención de los que quieren imponernos a todo trance la agenda en la cual la deuda es tema excluyente: como los teros, tienen los huevos en un lado y pegan los gritos en otro.

“Más” = “más para nosotros” es una falacia

Todas las movilizaciones que pongan el eje en la deuda, por más unánimes que sean, no van a mejorar la situación de las víctimas del sistema. Servirán, acaso, para que el gobierno y los intereses económicos que representa, con esa coartada, logren pactar una renegociación más conveniente... para ellos. Y la repentina liberación de recursos de que se verán favorecidos seguirá el destino de lo que ya disponían: el de sus negocios, ganancias y privilegios. O sea, la idea de “no pagar para tener más para nosotros” no es correcta; es “más para ellos”, ¡qué lástima!
Pero disponemos de un camino infalible: utilizar nuestra fuerza activa como trabajadores y la de los sectores dinámicos de la sociedad asociados con nosotros para pelear cada peso de la plusvalía —y con eso evitar que se lo lleven los explotadores de adentro y de afuera— y fortalecer nuestras organizaciones sindicales y políticas para poder estar, algún día, en condiciones de decidir que se hace con el PBI, con el presupuesto, con la salud, con la educación, con la vivienda y con la deuda, también.
Quiero ser claro, a riesgo de ser reiterativo: cada peso que rescatemos —para nuestras necesidades— de lo que nos sacan los explotadores es un peso menos que tendrán para darles a sus socios acreedores, un peso menos que éstos se llevarán... ¡porque la deuda se paga con lo que nosotros producimos y no percibimos!
En cambio, si la consigna es “no pagar”, eso no nos garantiza ninguna mejora. Al contrario, al acoplarnos a ella paralizamos nuestras demandas y desvirtuamos el objetivo de nuestras organizaciones y, por lo tanto, las debilitamos: nos ponemos de felpudos.
Alguien, en otro lugar del mundo y hace ya ochenta años, levantó la consigna del no pago de la deuda como solución a los problemas del pueblo —hambre y desocupación— y logró instalarla en las masas, incluida gran parte de la clase trabajadora.
Se llamaba Adolf Hitler.
¿Quiere que le cuente?

jueves, 28 de enero de 2010

Convicciones - Chumy

. Chumy Chúmez

“Una de cal y una de arena”: alucinante

Hoy, en la audición de Fernando Bravo en Radio Continental, surgió la controversia acerca de si en el dicho “una de cal y una de arena” lo bueno está representado por la cal y lo malo por la arena o viceversa. Este asunto es un valioso ejemplo de cómo, si se plantea mal un problema, todo lo que se allegue a su —imposible— solución no puede ser sino una suma de desatinos.
Así, durante muchos minutos se argumentó, por ejemplo, que la cal es lo “bueno”, porque es más liviana (¿?), o lo “malo”, porque reacciona con el agua, y eso es peligroso; o que la arena es lo “malo”, porque es rústica, y la cal es suave, etcétera. En todo momento, aclaro, se tenía presente que ambos ingredientes formaban parte de la mezcla, de modo que, ¿cómo podría ser que cualquiera de ellos fuera malo, si al faltar no podría obtenerse la útil combinación de ambos? Sería como decir que en el agua uno de sus dos elementos —oxígeno e hidrógeno— es bueno y el otro malo. O lo mismo para el café con leche, etcétera.
¡Hay que ver con qué fervor “argumentaban” los seis del plantel periodístico, más los del control, los que pasaban por el pasillo y los oyentes! ¡Cómo duele ver que gente tan necia, o tan malintencionada —o ambas cosas— dispone ampliamente de los medios para embrutecer a la gente!: el destinatario que no es oligofrénico, tras una no muy extensa exposición a la mayoría de los programas de radio y TV queda, si no los escucha críticamente, reducido a un guiñapo babeante.
Cal y arena, en la mezcla, no son opuestas, sino complementarias. Distinto es lo que plantea, si nos remontamos casi a la infancia de nuestro idioma, el dicho original: “una de cal y una de brea”, en el cual se oponen la extrema blancura de una a la absoluta negrura de la otra. Sin que tampoco pueda, por ello, aventurarse que la una es “buena” y la otra “mala”: depende para qué.
Pero vaya uno a hacérselo entender a los conductores (tan seguros de sí, puesto que cobran muchos miles: poralgoserá, pensarán) y a sus deslumbrados seguidores.

Todos sacaban de a varias uvas

Si no me equivoco, es en un pasaje del “Lazarillo de Tormes” donde sucede que éste y el ciego se hacen de un racimo de uvas y convienen en comerlas tomando, alternativamente, una por vez. Al rato de hacer esto el ciego atrapa del cuello al lazarillo y lo muele a golpes: “¿Por qué, maestro?”, atina a protestar el muchacho. “Porque yo estaba tomando de a dos y no decías nada, lo que quiere decir que tú agarrabas de a varias.”

El directorio del BCRA, y Verbitsky, y el gobierno, se escandalizan ahora de los impúdicos gastos de Redrado, que siempre conocieron: quiere decir que todos sacaban de a varias uvas. Redrado contraataca —¡es increíble!— amenazando con dar a publicidad los nombres de personajes del gobierno que realizaron compras irregulares de dólares... que era misión de la entidad que él preside controlar y penar.

El malversador de caudales públicos Redrado era un funcionario de este gobierno, invulnerable mientras actuaba en connivencia con la política del binomio presidencial y no se enredaba con otros intereses. Los funcionarios que operaban con divisas irregularmente eran cómplices de la misma organización delictiva que Redrado, y tenían vía libre cuando formaban parte de la misma gavilla. Así funcionan las cosas en la mafia gobernante.

Entre gángsters anda la cosa.

sábado, 23 de enero de 2010

"Cartonero"

.. Foto: Juan del Sur

¿El peronismo se ha degradado? (Sonata)

. CFK, la “desaparecedora”, saluda; sus seguidoras babean.

1. ¡Seremos irracionales! (Andante espressivo)

El 4 de junio de 1946 el general Perón asumió la presidencia constitucional de la nación. Eligió esa fecha como homenaje al golpe militar de tres años antes y como reafirmación de las políticas del gobierno de facto. Un mes después ingresó en el Congreso un proyecto de juicio político a los miembros de la Corte Suprema por haber convalidado ese golpe, del cual Perón fue uno de los cabecillas y que lo tuvo como vicepresidente.
Con ese acto el peronismo grabó a fuego una de sus directrices fundamentales: “¡Seremos irracionales!”. Y a ella, como a las otras bases ideológico-políticas, de las que ya he hablado, se ha mantenido invariablemente fiel.

2. El día que a CFK se le soltó la cadena (Allegro vivace)

Sé que con lo que sigue les voy a romper el corazón a muchos que pensaban lo contrario —sobre todo a aquellos que nunca han estado cerca de la organización de los actos donde está prevista la palabra presidencial o que no han concurrido a ninguno de ellos— y por eso pido indulgencia por adelantado porque voy a escribir algo fuerte: no todas las personas que concurren a esos actos van por gusto. Cuando la presidenta habla en la colocación de la piedra fundamental de un parque industrial en La Matanza, los cientos o miles de personas que van a escucharla (¿van a escucharla?) no se mueren por ir. Tampoco se morirían por no ir, pero intuyen que en este caso la pasarían peor. Así que con la excepción de los que tienen motivos para hacerse ver por el intendente, los funcionarios y los punteros, y exhiben este interés con gritos y fervores maníacos, el resto de la gente va porque tienen que poner, según convenio, su opacidad rellenando espacio: notable paradoja de un espacio relleno de ausencia.
El acto en la Biblioteca Nacional por la rúbrica del convenio de erección del Museo del Libro no fue muy distinto, aunque –descontado el personal de la biblioteca– los funcionarios, paniaguados, arribistas y pichones de arribistas aquí eran mayoría. Y el chori no era uno de los argumentos convocantes. “Veo a jóvenes muy jóvenes, veo a intelectuales, veo también a nuestras queridas Madres, a familiares de detenidos desaparecidos, a hombres como el maestro Clorindo Testa y su socio Francisco Bullrich”: así describió a su auditorio la oradora al comenzar.
Y como el discurso fue breve, la mayoría estaba atenta a sus palabras cuando dijo “¡qué voy a ser genia, ojalá! ¡Si fuera una genia haría desaparecer a algunos, como hacen los genios!”.

3. El peronismo no se ha degradado (Finale - Adagio moderato)

Lo que siguió es mejor escucharlo que leerlo: porque no fue el escándalo, el repudio generalizado, la retirada en masa, sino el aplauso, la risotada rencorosa, la aprobación vociferada. Esa forzada pausa le dio tiempo a recapacitar sobre lo dicho y, a continuación de manifestarse “orgullosa de ser mortal”, declaró que “jamás voy a poder hacer ni quiero hacer desaparecer a nadie”, lo cual suscitó nuevos aplausos y voces de aprobación.
Sabemos que la irracionalidad de base de los peronistas los lleva, según los vaivenes de la conveniencia del poder, a pelarse las manos aplaudiendo una medida de alguno de sus gobiernos y, al poco tiempo, su contraria. Trátese de privatizaciones y estatizaciones; de declaración del default y pago adelantado, de un saque, al FMI; del cierre del canje de bonos ¡con sobreactuación de ley refirmándolo, incluida! y reapertura del canje y extirpación (¿desaparición?) de esa ley: los peronistas siempre aplauden. A rabiar.
Pero lo que yo nunca vi es esto de que en el término de pocos segundos pasaran de aprobar la supresión de los opositores a aplaudir a quien se declara enemiga de ello.
A esto lleva la intoxicación causada por una continuada dieta de sapos y por tener que actuar y respirar en un espacio construido con bosta. El retorcimiento de la conciencia, en nombre de unos resultados que sólo ellos ven, produce un parejo deterioro en lo moral y lo intelectual.
El peronismo no se ha degradado como dicen lo peronistas vergonzantes y los filopopulistas, sino que, como vimos más arriba, sigue firmemente encarrilado en la vía en que su fundador lo colocó. Pero el envilecimiento que el peronismo derrama sobre la Argentina desde hace más de sesenta años sí ha terminado por impregnar y degradar las subjetividades y todas las formas de la convivencia social.
A los más, a los de abajo, nos va muy mal por este camino. Es hora de construir otro.

martes, 19 de enero de 2010

Eduardo Lizalde, poemas

.
3

Recuerdo que el amor era una blanda furia
no expresable en palabras.
Y mismamente recuerdo
que el amor era una fiera lentísima:
mordía con sus colmillos de azúcar
y endulzaba el muñón al desprender el brazo.
Eso sí lo recuerdo.
Rey de las fieras,
jauría de flores carnívoras, ramo de tigres
era el amor, según recuerdo.
Recuerdo bien que los perros
se asustaban de verme,
que se erizaban de amor todas las perras
de sólo otear la aureola, oler el brillo de mi amor
—como si lo estuviera viendo—.
Lo recuerdo casi de memoria:
los muebles de madera
florecían al roce de mi mano,
me seguían como falderos
grandes y magros ríos,
y los árboles —aun no siendo frutales—
daban por dentro resentidos frutos amargos.
Recuerdo muy bien todo eso, amada,
ahora que las abejas
se derrumban a mi alrededor
con el buche cargado de excremento.

4

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho se desplome.

Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.

Que tanto y tanto amor, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.


Bellísima

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…
yo podría tolerarla.
Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aún la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929.)
(De El tigre en la casa, Universidad de Guanajuato,1970.)

jueves, 14 de enero de 2010

Judíos

.

I. Orígenes


¿Qué nos brinda el libro del Génesis?
Muy poco, si lo consideramos como crónica de acontecimientos. Mucho, en cambio, como reflejo de situaciones, transformaciones y conflictos so­ciales.
El libro del Génesis permite, o mejor dicho, exige su división en dos partes. La primera, que terminaría con el Diluvio o con la Torre de Babel, no se diferencia mayormente de las cosmogonías de otros pueblos y está tomada directamente de los caldeos.
El origen "exógeno" de esa primera parte es por demás evidente. Esos mitos proceden de un pueblo de labradores. El primer hombre es hecho de tierra. Luego es condenado a "trabajar la tierra con el sudor de su frente". A Noé, le promete Dios que "no terminará la siembra ni la cosecha". El mismo mito del Diluvio hubo de originarse en un país de inundaciones periódicas, de riego y de labranza. Y si algo sabemos con seguridad acerca de las primeras tribus hebreas, es que fueron pastores nómades.
Toda la prehistoria del pueblo judío consiste en el enfrentamiento de pastores nómades con el sedentarismo. Pacífico unas veces, violento otras, constituye el tema central del relato bíblico, y los "celos" del dios contra las divinidades "extrañas" no son más que su reflejo ideológico.
El conflicto entre Caín y Abel tiene precisamente ese significado. Caín sacrifica granos y Abel, ganado, y Dios favorece a este último, lo cual ya constituye un elemento propio de la tribu de pastores.
El clásico odio del judío hacia el puerco, aunque pretendan atribuirle una finalidad higiénica, no es más que la ancestral aversión del nómade contra el animal doméstico propio del labrador sedentario.
[...]


Así comienza el libro de Alfredo Bauer “Historia crítica de los judíos - Desde la Antigüedad hasta la Revolución de 1848”, Buenos Aires, Colihue, 2007. Y no baja el nivel, sino que sostiene y acrecienta el interés al abordar temas espinosos y polémicos con rigor, documentación y amenidad.
La portentosa la versación de Bauer nos permite seguir y entender el desenvolvimiento histórico de Occidente y el Oriente próximo —desde un punto de vista materialista— a la luz de las vicisitudes de este pueblo.¿Dije ya que lo recomiendo? Lo recomiendo, y no será el único fragmento que reproduzca en este blog.

miércoles, 13 de enero de 2010

Galeano metió la pata


En la entrevista de Ana Delicado a Eduardo Galeano, "América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia", Buenos Aires, 03/01/2010, dijo el escritor:
«En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran. Ese es mi héroe preferido”.»
Sí, y el de Franco, Somoza, Videla, los propietarios de las factorías en Extremo Oriente y cuantos explotadores y esclavistas en el mundo han sido y son.

Información sensible


La presidenta Cristina Fernández, refiriéndose al juez Griesa, que embargó fondos del Central en USA, dijo que “este juez es un envergador serial” (12-01-10).
No piense mal: un presidente o una presidenta necesitan manejar información reservada.

martes, 12 de enero de 2010

Mí, Guaicaipuro Cuatémoc; tú, Jane

.
.
Luis Britto García, caraqueño nacido en 1940, humorista, cuentista, periodista, dramaturgo y bon vivant, escribió un simulacro de discurso-carta de un supuesto cacique indígena latinoamericano y lo tituló "Guaicaipuro Cuauhtémoc cobra la deuda a Europa". Aparentemente, el texto fue publicado por primera vez en “El Nacional” de Caracas en 1990, pero en internet hay quien jura haberlo leído ya en 1984.
Es lo de menos: Britto García creó un personaje para poner en sus labios una doctrina que se opusiera a la interesada creencia de que los países que han sido víctimas de la expoliación y el genocidio, encima están endeudados hasta el cuello con sus victimarios.
Britto García no quiso hacer un fraude; sembró el texto de incongruencias antropológicas, históricas, idiomáticas y lógicas, para que los lectores no tomaran en serio la existencia real del cacique, pero meditaran sobre sus argumentos. Esto es evidente desde el mismo nombre del personaje: en ninguna etnia se bautizaría a uno de los suyos con un nombre ajeno, desconocido y sin significado en su propia tradición, como es el caso del caribe “Guaicaipuro” con el mexica o azteca “Cuatémoc” o “Cuauhtémoc”, o cualquiera de las otras diez formas en que se lo encuentra escrito. Algo así —pero menos factible— como si hubiera decidido llamar a su personaje Timothy Appicciafuoco.
Y, antes de lanzarse de lleno a exponer sus razones, el autor deja las cosas aun más en claro con su introducción tarzanesca: “el hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa” (en lugar de “pasaporte”), pero, seguidamente el supuesto “primitivo” se revela conocedor de la Biblia (“una deuda contraída por Judas”), se descubre como investigador del Archivo de Indias (“papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, sólo entre el año de 1503 y el de 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América”), un experto en finanzas (“moratoria”, “rentas líquidas”, “tasas flotantes de interés”) y un atento lector de Milton Friedman. Además, Britto García dejó en la más absoluta vaguedad los datos del supuesto encuentro del más alto nivel: fecha, tipo, protagonistas.
Todo en vano: ya un conocido director se quejó de que, por no poner en su filme cartelitos (“asesino”, “víctimas”), el público aplaudía cuanto tenía que llorar, y viceversa. Así que a quienes les calza bien el discurso de Guaicaipuro pasan por alto todas estas pistas y se abrazan a ese discurso como si el que sea pronunciado por un cacique le diera una mayor irrebatibilidad. Por ejemplo, a mí me ha llegado varias veces, de parte de gente absolutamente convencida de su autenticidad, y en internet son miles los sitios que lo reproducen sin hacerse cargo de su condición de simulacro. Y, es más, le agregan datos como para afirmar su legitimidad, llegándose al caso de un sitio que lo ilustra con una foto del supuesto cacique: un piel roja onda tribu dakota.
No voy a enumerar los sitios que incurren en esta irresponsabilidad, pero hay algunos a los que preferiría no ver envueltos en este mamarracho. Pero donde eso es inadmisible y escandaloso es en Aporrea, un sitio venezolano que no debiera ignorar las andanzas de su compatriota, y que se jacta de poner la verdad revolucionaria por encima de todo: la mentira nunca es revolucionaria, señores de Aporrea.
A veces, la única defensa que tenemos contra la mentira es el criterio. Los que carecen de criterio están indefensos: si algo viene avalado por una autoridad que reconocen, se lo tragan sin masticar. Y, también, si sintoniza con su deseo: ¡ah, si es algo que va en su misma dirección, allí le dan un recio empujón para que vaya por delante, sin analizar de qué se trata!
¡Pobrecitos!
Nosotros, digo: los que tenemos que vivir en el mundo que hace esta gente.

jueves, 7 de enero de 2010

Fernando Bravo vs. Heráclito


Hoy, 7 de enero, Fernando Bravo, en su programa de Continental, recibe la noticia de que se ha conocido el resultado de la alcoholemia y alcoholuria de Buonanotte tras su accidente automovilístico: 0% en sangre y 0,4 en orina. Cuando termina la conversación con el informante, Bravo se lamenta de que no le preguntó cuál es la razón de esa diferencia de dosaje entre uno y otro fluido corporal, pero agrega que ya llamará alguien aclarando la cuestión. Efectivamente, poco después, dice que expertos en el tema se comunicaron para decir que la explicación es que “siempre el porcentaje de alcohol en la orina es un 25% mayor que el que se encuentra en sangre”, y Bravo, satisfecho, da por concluido el asunto. A usted, ¿le parece que 0,4 es un 25% mayor que 0 (cero)? El que mandó esa respuesta no se fijó ni siquiera que tuviera validez para el único caso planteado, así que figúrese que crédito le podemos otorgar como ley que se cumple “siempre”: ninguno (ya hablaré de eso). No obstante, ni Bravo ni nadie de su equipo, que debe sobrepasar holgadamente las diez personas, encontraron nada que objetar.
Así son los medios de comunicación masiva: embrutecedores e idiotizantes. ¡Bueno! —dirá usted—, pero son sólo números, ¿qué ganarían con adulterar eso? Para responder a esa objeción voy a tener que retroceder en el tiempo, pero no mucho: apenas veinticinco siglos, cuando Heráclito postuló un principio universal, el logos, que todo lo penetra y todo lo gobierna, desde el cosmos al mundo humano en todos sus aspectos. A quienes no comprenden la voz del logos los sucesos cotidianos les resultan extraños, inexplicables, dice el Oscuro en el fragmento 72, porque ignoran “la razón por la cual todas las cosas son dirigidas por todas” (fragmento 41) y viven guiándose por sus propios pareceres (fragmento 2). ¡Y, bueno, que hagan lo que quieran, que se jo... roben! —dirán algunos—: ¡problema de ellos! No, no sólo de ellos, puesto que son coconstructores del mundo común: vivimos en la realidad que también hace Fernando Bravo. Y la mala noticia es que Fernando Bravo participa en la conformación del mundo en que vivimos en mucha mayor medida que yo y, quizá, que usted, también.
Los métodos de que nos servimos para conocer la realidad no son pasatiempos para ociosos, sino el requisito para poder operar sobre ella. En la medida en que son el reflejo de las leyes que rigen las interacciones de los existentes, son válidos tanto para expresar desde relaciones numéricas —como la que habría entre 0 y 0,4—, como para tomar las decisiones políticas adecuadas a nuestros intereses en cada circunstancia. Los errores de apreciación, cuando están en conflicto con la razón, tornan incoherente —“extraño”, decía Heráclito— al conjunto, y mellan el instrumento que no sólo es de conocimiento, sino de acción.
¡Pero las cosas triviales, son triviales!, se dirá: ¡mirá si las birras de Buonanotte van a tener tanta importancia! Sin embargo, la filósofa y matemática egipcia Hipatia, no pensaba así; decía que "comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas más recónditas". Algo radicalmente importuno debía haber en la filosofía de esta señora, puesto que San Cirilo la suprimió. A la señora.
Y, ahora, unas líneas sobre la “ley del 25%”: el alcohol ingerido, absorbido en el tracto digestivo, pasa primero al torrente sanguíneo, luego es eliminado de éste principalmente por los riñones, y va a parar a la orina. O sea que en un principio hay un determinado porcentaje en la sangre y nada en la orina y, después de varias horas de la ingesta, nada o muy poco en sangre y una proporción importante en la orina, sobre todo si no se vació la vejiga. Eso es, al menos, lo que yo tengo entendido. Pero lo que sé con toda seguridad es que esa proporción constante de “un 25% más de alcohol en orina que en sangre” es un disparate inenarrable.
Será por eso que le gustó a Bravito.

martes, 5 de enero de 2010

"Sol Azul"

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El famoso "Sol Azul", que se produce todos los 5 de enero a las 5.55, mirando como para allá, pero, entonces, girando 360º.
Foto: Juan del Sur

sábado, 2 de enero de 2010

Pregunta pertinente

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Forges
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