miércoles, 10 de junio de 2009

¿Presidente o presidenta?


Hay gente pa' to, como dicen en Andalucía. Prueba de ello es quien escribe ese correo titulado “Un cacho de cultura” que transcribo abajo.

Para empezar, sale con los tapones de punta diciendo "si no conocen a Clemente, es porque no tienen cultura popular, no porque sea una antiguedad". O sea, postula la existencia de compartimientos culturales impermeables entre sí: el que no tiene "cultura popular" no debe conocer a Clemente, así como el que la tiene, seguramente, debe ignorar a Pettoruti, la historia universal, Beethoven y la filosofía. Como se ve, un pensamiento reaccionario hasta los tuétanos.

Otra conclusión de ese sabroso primer traspié: se deduce que tener "cultura popular" es no saber escribir "antigüedad".

A lo cual sigue una confusión: una cosa es el sufijo "ente" (o "ante"), que sirve para construir los participios activos, y otra el sustantivo "ente", que significa “existente en el plano óntico”. Es bueno no confundir participios con sustantivos, como lo hace el autor o autora de ese texto, porque, por ejemplo, el participio pasivo del verbo "abogar" es "abogado", y es invariable, pero el sustantivo "abogado" se refiere a un título, o sea, a la “distinción u honor que consigue una persona”, y tiene variantes de género: abogado, abogada.

Y aquí voy al meollo de las equivocaciones (¿equivocaciones?) del correo que he recibido: el ejercicio del cargo ("dignidad, empleo, oficio, y persona que lo desempeña) de presidente implica, por ende, el título de "presidente", que, como vimos, es un sustantivo. Como hace más de cien años la mujer sólo participaba de ciertas dignidades como esposa de quien sí las ejercía, la palabra "jueza" designaba a la mujer del juez, "abogada" a la mujer del abogado, y así siguiendo: esto se puede verificar en un diccionario castellano de esa época, donde también se hallará este detalle decisivo: “camarera” (“criada, doncella de casa o fonda”) y “costurera” (“mujer que cose por oficio”, distinto de “costurero”, “cajón donde se guardan los trebejos de costura”) sólo existían en género femenino, porque se daba por cierto que eran actividades privativas de las mujeres. Pero sucede que las cosas han cambiado (algo de lo cual el autor o la autora del mamarracho no parece estar enterado/a), y las mujeres han accedido a otras ocupaciones o profesiones, además de costurera, lechera o campesina. Y, consiguientemente, el idioma ha debido adaptarse a esta realidad incorporando el género femenino a esas ocupaciones o profesiones. Tal, el caso de "presidenta", por ejemplo. Así que tan absurdo es decir hoy “la presidente Fernández”, como lo hubiera sido hace un siglo enunciar, cuando estas tareas fueran realizadas por hombres, “el costurera Pérez” o “el camarera González”.

Y, para terminar, ese cargo o título se tiene o no se tiene, y el poseerlo no acredita que se disfrute la capacidad exigida para ello. Si no, posemos también la mirada en algunos de los últimos "presidentes": Perón, Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner. O sea, tanto en lingüística como en la realidad de los hechos el "razonamiento" del autor o la autora de "Un cacho de cultura" es equivocado y falaz.
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Este es el correo:

From: marta7mar@xxx.com
Subject: Un cacho de cultura.
Date: Mon, xxx

Un cacho de cultura, la la laralalá! (como cantaba Clemente... si no conocen a Clemente, es porque no tienen cultura popular, no porque sea una antiguedad.
En español existen los participios activos como derivados verbales.
El participio activo del verbo atacar, es atacante, el de sufrir, es sufriente, el de cantar, es cantante, el de existir, existente.
¿Cuál es el participio activo del verbo ser?
El participio activo del verbo ser, es 'ente'.
El que es, el ente. Tiene entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad para ejercer la acción que expresa un verbo, se agrega al final de su raíz la terminación 'ente'.
Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independiente del sexo que tenga.
Se dice ardiente, no ardienta.
Se dice estudiante, no estudianta.
Se dice adolescente, no adolescenta.
Se dice paciente, no pacienta.
[Nota: hay una mezcla de adjetivos con sustantivos comunes. J.]
Pasa el mensaje a todas las inocentes personas que, correctamente, la llaman 'Presidenta' porque todavía creen que tiene la capacidad para realizar la acción que denota el verbo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues si ponen presidenta, que también aprueben el uso de presidento, porque los hombres no somos menos.

Clienta-cliento, estuidanta-estudianto, etc.

Lo que hay que hacer es aprender gramática y dejar de usar el lenguaje con motivos ideológicos.

Que el lenguaje no tiene sexo, sino género, y éste puede ser neutro.

Mientras los humanos tenemos sexo y no género, que leyes como la de "violencia de género" son una aberración lingüística sin par.